Europa ahora no quiere coches eléctricos y va a exigir coches eléctricos que contaminen aún menos

La nueva Euro VII ya pone el foco en la contaminación que generan los coches eléctricos, que tendrán que adaptarse para poder salir al mercado a finales de 2026.

Llevamos años escuchando que el coche eléctrico es la solución para una movilidad de cero emisiones, pero Europa acaba de poner el foco en estos vehículos. Y es que, aunque es verdad que no expulsan nada por el tubo de escape, esto no significa que no contaminen.

La Unión Europea está preparando un nuevo reglamento, la normativa Euro VII, que va a cambiar las reglas del juego y, por primera vez, pone al coche eléctrico en el punto de mira.

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Europa también mira las baterías

DGT ZBE
Fuente: Agencias

La Euro VII no se queda solo en las partículas. Aprovechando que regula a los eléctricos, la UE ha metido un segundo requisito que afecta directamente al corazón de estos coches: la batería.

La norma exige que las baterías mantengan un 80% de su vida útil tras cinco años de funcionamiento. Es una medida pensada para proteger al consumidor y garantizar una durabilidad mínima.

Sin embargo, este punto no va a suponer ningún dolor de cabeza para las marcas. La realidad es que, a día de hoy, la mayoría de fabricantes ya cumplen, y superan con creces a menudo, esta exigencia. Casi todas las marcas ofrecen garantías de 8 años o 160.000 km para la batería, asegurando al menos un 70% o 75% de capacidad. Por tanto, garantizar un 80% a los 5 años es algo que ya tienen controlado.

A partir del 29 de noviembre de 2026, todos los coches de nueva homologación tendrán que cumplir con la Euro VII. Un año después, la obligación se extenderá a cualquier coche nuevo que salga de un concesionario, aunque sea un modelo que ya existía.

La Euro VII marca un cambio de paradigma. El coche eléctrico deja de ser “el bueno” y se le empieza a tratar como lo que es: una máquina que, aunque mucho más limpia, sigue generando impacto.

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