Hay comparativas que se despachan con tablas de Excel y cifras de catálogo. Y luego está lo que acaba de hacer savagegeese en el trazado de Autobahn Country Club: poner al BMW M2 2026 y al Toyota Supra Final Edition sobre el mismo asfalto, con los mismos neumáticos Bridgestone Potenza RE-71RZ, y dejar que un piloto profesional exprima hasta la última gota de cada chasis.
El resultado, con una temperatura superior a los 26 grados y una humedad asfixiante que castiga cualquier intento de batir récords, es una diferencia de apenas medio segundo entre dos filosofías opuestas. ¿Merece la pena el sobreprecio de la edición de despedida del Supra? La respuesta no está solo en el cronómetro.
Medio segundo y muchas lecciones en el sur de Autobahn
Brett Casey Jr., el piloto habitual del canal, marcó un 1:33.0 con el Supra automático y un 1:32.4 con el M2 manual. A primera vista parece un triunfo claro del BMW, pero los creadores del vídeo se apresuran a matizar: ese crono se construyó sobre todo en las rectas. El desarrollo de la caja de cambios del Supra obligaba a Brett a bailar entre tercera, cuarta y quinta en zonas donde el M2 podía quedarse en tercera y cuarta. Si el Toyota hubiera montado una transmisión manual —sostiene savagegeese— el reparto de marchas habría sido idéntico y el duelo mucho más cerrado.
Con todo, la sorpresa no fue la velocidad punta. Fue que las velocidades de paso por curva resultaran tan similares entre un coche que pesa más, calza neumáticos más anchos y declara más potencia —el M2— y un Supra que sobre el papel parte con desventaja en todas esas partidas.
El milagro del Supra Final Edition está en el tren trasero
Toyota ha aprovechado esta edición de despedida para corregir uno de los vicios históricos de la plataforma: la falta de conexión entre el eje delantero y el trasero. En el vídeo, Jack describe el comportamiento del Supra original como un coche rapidísimo pero «puntiagudo», con una zaga que bailaba de forma impredecible.
La Final Edition incorpora nuevos casquillos de suspensión más rígidos, un software de amortiguación revisado y, sobre todo, un incremento en la caída negativa de ambas ejes. El resultado, según savagegeese, es una trasera que ahora se puede maltratar con el acelerador sin que el coche se descomponga. «Puedo ser realmente codicioso con el gas y la parte trasera se agarra», explica Jack durante la vuelta rápida.
‘El coche te habla más, está menos aislado que el BMW actual’, sostiene savagegeese
— savagegeese
También han mejorado los frenos, con discos 2,5 centímetros más grandes que antes. Brett confirmó que ninguno de los dos coches mostró fatiga en las frenadas, aunque el M2 goza de un mordiente más instantáneo gracias a un sistema brake-by-wire firmado por Continental.
El M2 es más rápido, pero también más anestesiado
Aquí savagegeese introduce una distinción incómoda para los seguidores de la hélice. El motor S58 biturbo del M2 es sencillamente bestial —Jack lo llama «un arma atómica»— y los asientos de carbono opcionales te clavan al chasis como pocos. Es un coche que acelera con una contundencia que deja sin habla. Pero en la dirección y en el tacto del pedal de freno hay una capa de filtro digital que aleja al conductor de lo que sucede bajo las ruedas.
Mark, el otro presentador, remata la idea al bajarse del BMW: nunca había sentido un M tan falto de comunicación. Es una máquina más rígida que el Supra, con menos balanceo de carrocería, que responde al volante con una inmediatez quirúrgica, pero que no transmite la misma sensación de conexión mecánica. En ese apartado, el Supra —y su arquitectura más tradicional— gana por goleada.
Dos coches, dos vidas posibles
El factor diferencial para el comprador no está en el circuito, sino en el garaje de casa. El M2 es un 2+2 con un maletero enorme, asientos traseros utilizables y una suspensión que en carretera abierta resulta sorprendentemente civilizada. savagegeese insiste en que puede ser el único coche de una familia. El Supra, en cambio, con su escotilla de boca estrecha, su habitáculo claustrofóbico y su visibilidad limitada, es un juguete de fin de semana para quien ya tiene otro vehículo.
En un momento del vídeo, Jack señala que el Supra se ha convertido en una plataforma de mercado de accesorios tremenda, y que la Final Edition, con sus mejoras de fábrica, es una base inmejorable para quien solo vaya a cambiar neumáticos y líquido de frenos antes de un track day. En cambio, el M2 ofrece de serie todas las herramientas electrónicas —control de tracción multietapa, amortiguación adaptativa— para que el conductor más quisquilloso ajuste cada parámetro.
Lo que no arregla ninguna de las dos marcas es el sonido. savagegeese no se muerde la lengua: tanto el B58 como el S58 suenan «terriblemente mal», y cualquier burble tune los convierte en una tortura acústica. En este duelo de motores de seis cilindros en línea, la melodía no es un argumento de compra.
La decisión final, como subraya el canal, es una cuestión de uso. ¿Buscas un deportivo que te sirva para todo, capaz de devorar rectas con una contundencia de récord? El M2 es imbatible. ¿Quieres un coche que te haga sentir cada gramo de adherencia y que premie al conductor más fino? El Supra Final Edition es la despedida que el modelo merecía.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de savagegeese aquí:



