El teletrabajo creció de golpe en España durante la pandemia, por una necesidad evidente, y a partir de entonces se quedó en nuestra vida para facilitar la conciliación y ahorrarnos mucho tiempo en desplazamientos. ¿Lo podrías solicitar a tu empresa por la subida del precio de la gasolina y el diésel?
Es lo que ahora explica Alberto, que dirige una pequeña empresa y reconoce que en los últimos meses ha escuchado muchos argumentos para pedir teletrabajo. «Lo entiendo, todo ha subido. Pero me ha sorprendido que algunos empleados lo planteen directamente por lo que les cuesta venir a trabajar«, explica.
Este mes de marzo ha llegado acompañado de una subida importante en el precio de los combustibles que ya obliga a muchos conductores a hacer cuentas. Si desplazarnos es más caro cada día que pasa, ¿podemos pedir teletrabajo a nuestras empresas? ¿Es razón suficiente?
¿La gasolina abre la puerta al teletrabajo?

Los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea reflejan una subida progresiva en los precios de la gasolina y del diésel en España durante las últimas semanas. No hemos alcanzado máximos históricos, eso sí, pero la tendencia vuelve a ser al alza después de unos años de bastante estabilidad.
Y si utilizas el coche a diario para ir a trabajar, notarás que llenar el depósito te sale más caro que hace unas pocas semanas. «Antes me pedían teletrabajo por conciliación o por comodidad, pero ahora me hablan directamente de lo que se gastan en combustible. Es un argumento nuevo, al menos para mí», explica.
Eso sí, el teletrabajo ya llevaba años en auge, porque la pandemia cambió por completo la manera de trabajar y obligó a muchas empresas a adaptarse. Y ahora, el precio de la gasolina es motivo suficiente para que el teletrabajo tenga más peso que el trabajo presencial.
Las empresas ante el nuevo argumento (que no siempre convence)

Alberto explica que «desplazarse cuesta dinero, pero la empresa no puede adaptarse a cada gasto personal». Por un lado, la flexibilidad suele mejorar el ambiente laboral y favorece la retención de talento. Por otro lado, no todos los puestos son compatibles con el trabajo en remoto, así que suele generar diferencias dentro de la plantilla.
Es decir, algunos empleados sí que podrían reducir sus desplazamientos y ahorrar en gasolina, pero muchos otros no tendrían esa opción y puede crear cierta sensación de desigualdad si no se gestiona bien. Además, hay empresas que siguen prefiriendo la presencial por razones operativas o simplemente porque defienden este modelo.
Alberto se pregunta también hasta qué punto deben las empresas absorber de manera indirecta los efectos de factores externos, como el precio del combustible.
El contexto global dispara el precio de la gasolina y el diésel

Si hace cuatro años vivimos una situación parecida por la invasión rusa a Ucrania, ahora es la escalada del conflicto en Oriente Medio lo que ha generado esta situación. Y como casi siempre, el precio de la gasolina y del diésel se ha disparado, y pronto lo hará la cesta de la compra y otros aspectos que dependen de una manera indirecta del combustible.
Cuando aumenta el precio del barril de Brent, también lo hace el coste de los combustibles refinados. Y a esto le tenemos que sumar los impuestos, los costes logísticos o el tipo de cambio. También influye mucho la expectativa del mercado, pues no hace falta que haya una interrupción real del suministro. Basta con estar viviendo una situación de incertidumbre para que los precios suban. Los primeros en pagar las consecuencias de esa subida son los conductores particulares y profesionales.



















































































































































