El mundo del automóvil está en un momento decisivo. La tecnología avanza vertiginosamente y sistemas antes exclusivos de vehículos de alta gama —como los asistentes a la conducción— hoy son protagonistas en casi cualquier coche moderno. Un salto tecnológico que impacta directamente en la movilidad, incluso en la ITV, cuya función va mucho más allá de ser un simple trámite administrativo.
En este contexto, los ADAS y los ARAS emergen como actores clave. Si bien aumentan la seguridad y reducen el riesgo de accidentes, también exigen un nivel de inspección más preciso y complejo. Esta realidad ha llevado al sector de ITV a una reivindicación clara: necesitan acceso a la información electrónica de los vehículos para poder verificar su correcto funcionamiento. Y ahí se abre un debate que marcará un antes y un después para los conductores.
El reto tecnológico que plantea la ITV del futuro

El Congreso Sectorial de ITV 2025 en Madrid ha puesto de manifiesto una idea que sobrevuela al sector desde hace años: los vehículos están evolucionando más rápido que la reglamentación que los supervisa. El futuro inmediato se encuentra con un desafío importante: el acceso estandarizado a la información electrónica necesaria para comprobar los sistemas ADAS y ARAS durante la ITV.
Los sistemas de frenada autónoma, mantenimiento de carril, reconocimiento de señales y control de fatiga, entre otros, requieren verificaciones que ya no pueden limitarse a una inspección visual o mecánica. Sin datos fiables y homogéneos, los responsables de las ITV no pueden garantizar que estas tecnologías funcionen correctamente durante toda la vida útil del vehículo.
El papel determinante de la normativa europea

Europa ya ha tomado cartas en el asunto y trabaja en una revisión profunda de la normativa que regula las inspecciones técnicas. La futura Directiva europea exigirá a las estaciones de ITV disponer de herramientas capaces de conectarse al vehículo para comprobar el estado de los sistemas electrónicos mediante conectividad OBD y acceso remoto seguro.
La revisión normativa también obligará a todos los tipos de vehículos —incluidos motocicletas y ciclomotores— a pasar la ITV, así como a un aumento de la frecuencia de inspección para turismos, furgonetas, autobuses y camiones según su kilometraje. ¿El objetivo? Reducir la siniestralidad en carretera mediante un control más exhaustivo del parque móvil europeo. Los sistemas ADAS y ARAS deberán verificarse periódicamente, igual que hoy se miden las emisiones o el estado de los frenos.
¿Por qué los ADAS y ARAS cambiarán tu experiencia en la ITV?

Hasta ahora, la inspección técnica revisaba sistemas físicos, mecánicos y estructurales: luces, frenos, neumáticos, emisiones, chasis… Pero los coches actuales dependen de la electrónica para ejecutar funciones vitales. Un sensor mal calibrado, una cámara cubierta o un software desactualizado pueden comprometer la seguridad; pero no son fallos visibles a simple vista. Por eso, el sector de la ITV pide acceso a la información digital: sin él, no pueden garantizar que el vehículo sea realmente seguro, aunque apruebe la inspección.
La introducción de herramientas que permitan verificar el funcionamiento de los ADAS y ARAS exigirá a los conductores mantener sus vehículos actualizados y en perfecto estado electrónico. Una luz de advertencia en el cuadro, una actualización pendiente o un fallo puntual de calibración podrán convertirse en motivo para no superar la ITV. El mantenimiento del coche dejará de ser solo una cuestión de mecánica.
El debate sobre los vehículos de movilidad personal

El Congreso Sectorial también puso otro asunto sobre la mesa: la necesidad de regular los Vehículos de Movilidad Personal (VMP), especialmente los patinetes eléctricos. Valladolid ya cuenta con una ITV voluntaria para estos vehículos, lo que podría anticipar un movimiento estatal. AECA-ITV propone el modelo CONVIVE, que permitiría inspeccionarlos para comprobar su seguridad, algo que diversos organismos consideran esencial ante el aumento de accidentes relacionados con VMP.
Según los expertos, la regulación nacional debería contemplar desde la formación para conducir estos vehículos hasta las características técnicas que deben cumplir o cómo deben identificarse y registrarse. Los patinetes podrían acabar sujetos a un control técnico periódico, igual que cualquier otro vehículo que circula por la vía pública.
Un punto de inflexión para la movilidad en España

El mensaje del Congreso es claro: la ITV debe avanzar al mismo ritmo que la tecnología para seguir cumpliendo su función de velar por la seguridad y reducir el impacto ambiental del transporte. El futuro de la movilidad pasa por una inspección conectada, digital y basada en datos. Los ADAS y ARAS no solo están transformando cómo conducimos, también cómo se verificará la seguridad de los vehículos.
El conductor tendrá que habituarse a este nuevo escenario. La ITV del futuro será más precisa, más tecnológica y más exigente. Pero también más justa, transparente y orientada a garantizar que todos los vehículos que circulan por las carreteras cumplen con los estándares de seguridad y emisiones. Si tienes un coche equipado con ADAS, prepárate: tu próxima ITV no será como las anteriores.


























































































































































































