A partir del 1 de julio se empezarán a instalar en las carreteras españolas de forma progresiva las nuevas señales de tráfico, cuya reforma fue aprobada ayer en Consejo de Ministros, mediante una modificación del Reglamento General de Circulación, que actualiza el sistema de señalización vial, vigente desde 2003. Las nuevas señales se adaptan a los cambios sociales, tecnológicos y de movilidad experimentados en las últimas dos décadas –como la introducción de los patinetes o la llegada de los combustibles alternativos– y tienen un diseño sin estereotipos y un lenguaje visual más inclusivo, entre otras novedades.
Hay señales completamente nuevas y otras que se renuevan. Para la retirada de estas últimas, la ley establece un plazo de un año desde la entrada en vigor del real decreto. Además, también se da un plazo de tres meses para que todos estos cambios se trasladen a los exámenes del carné de conducir.
Adiós a los estereotipos y lenguaje más comprensible
Los cambios afectan tanto a las señales verticales como a las marcas viales. Por ejemplo, cambia la señal de stop, hay una nueva señal de visibilidad reducida o una que indica la entrada prohibida a vehículos en función criterios medioambientales; también hay un nuevo indicador de carril reservado para vehículos con alta ocupación u otro que indica la posible existencia de un control de velocidad mediante medios aéreos… Y así, un largo etcétera…

En algunos casos los cambios se han realizado para mejorar la comprensión de las señales y dar mayor visibilidad con nuevos elementos o aumentando el tamaño de los mismos; se modernizan pictogramas, como los del ferrocarril, la bicicleta o el tractor, o se da una mejor respuesta a las necesidades de peatones y ciclistas.
Por otro lado, se ajustan los tamaños para favorecer una fabricación más eficiente y sostenible, se amplía la información en estaciones de servicio con nuevos tipos de combustibles o fuentes de energía (gas, recarga eléctrica, etc…), se incorporan señales más detalladas de aparcamiento con información más específica, se informa mejor sobre las futuras regulaciones de tráfico y movilidad (Zonas de Bajas Emisiones), etc. Otro aspecto destacado es la eliminación de connotaciones de género en la simbología para fomentar así un lenguaje visual más inclusivo.
Además, las nuevas señales se han creado con el objetivo de mejorar la seguridad vial en línea con lo que marca la Convención de Viena sobre Señalización Vial para que los conductores, peatones y todos los usuarios de la vía sean capaces de entenderlas. Se pretende que «sistema de señalización vial transmita mensajes claros, directos y universalmente comprensibles» y haya una mayor coherencia en todo el territorio nacional.
Nuevas señales de tráfico

Entre las nuevas señales verticales se incorporan una serie de indicadores creados para dar respuesta a las nuevas realidades y necesidades de movilidad que plantea una sociedad en constante evolución. «La aparición de nuevos modos de transporte, como los vehículos de movilidad personal, ha generado situaciones que requieren una regulación específica y una señalización clara, actualizada y adaptada al contexto urbano y vial actual», explican desde la DGT.
Para crear los distintos pictogramas se ha evaluado la utilización internacional de señalización con el mismo significado, así como las señales que ya se estaban utilizando en el territorio nacional.
Señales que se modifican

La reforma aprobada por el Consejo de Ministros también recoge señales ya existentes en el Reglamento General de Circulación que sufren modificaciones en su diseño, en su código o que son eliminadas para adaptar el contenido del citado reglamento a la nueva propuesta. La modificación de estas señales persigue mejorar su percepción y adaptarla a las nuevas exigencias de movilidad.
La reforma del Reglamento General de Circulación se ha realizado en colaboración con los ministerios de Transportes y Movilidad Sostenible, de Industria y Turismo y de Defensa. Y serán los Ministerios del Interior y de Transportes y Movilidad Sostenible los que podrán, mediante orden ministerial conjunta, modificar, eliminar o incorporar nuevas señales al catálogo oficial, lo que permitirá una adaptación más ágil y eficaz del sistema de señalización a futuras necesidades.


