El día que Dyson plantó cara a Tesla y quiso sacar este coche eléctrico que casi les lleva a cerrar

El apellido Dyson es sinónimo de innovación doméstica. La marca británica es un referente del diseño y la tecnología aplicada al día a día. Pero pocos recuerdan que, en pleno auge del coche eléctrico, Dyson intentó incluso competir con gigantes como Tesla. Y no con un coche cualquiera, sino con un SUV eléctrico revolucionario que prometía romper todos los moldes del sector.

El proyecto secreto se llamó Dyson N526 y fue una apuesta ambiciosa: detrás había más de 2.000 millones de libras y un equipo de más de 500 personas trabajando a puerta cerrada. ¿El objetivo? Demostrar que una empresa sin trayectoria automovilística podía reinventar el concepto de coche eléctrico. Pero lo que parecía un sueño tecnológico acabó siendo una pesadilla que a punto estuvo de costarle muy caro a la compañía.

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Un coche que parecía del futuro

Fuente: Dyson

El Dyson N526 era un coche eléctrico como pocos se han planteado. De estética minimalista y líneas limpias, el SUV de aspecto futurista rompía con lo que hasta entonces se entendía por vehículo premium. Su diseño sin parrilla frontal, para optimizar la aerodinámica, iba de la mano de una filosofía funcional de sus detalles. Tenía capacidad para siete ocupantes y unas dimensiones similares a un Range Rover, pero con una personalidad completamente diferente.

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La carrocería elegante escondía una bestia tecnológica. Contaba con 536 CV de potencia y era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 4,8 segundos. Pero lo que realmente sorprendía era su autonomía: 965 km por carga; una cifra que incluso hoy haría temblar a cualquier rival. Todo gracias a una batería de estado sólido, una tecnología que supera con creces las actuales baterías de ion-litio, tanto en rendimiento como en seguridad y durabilidad.

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