Nissan paraliza el Qashqai eléctrico: la demanda europea obliga a frenar su desarrollo

El proyecto fue congelado a principios de 2025 en plena reestructuración de la compañía. Si se retomara, el Qashqai EV no llegaría al mercado hasta la década de 2030.

Nissan ha dado un giro de 180 grados a su estrategia de electrificación europea al congelar el desarrollo del Qashqai EV, el proyecto que debía transformar su modelo más vendido en un eléctrico puro. La decisión, tomada a principios de 2025 y confirmada por Reuters a través de seis fuentes internas, supone un reconocimiento tácito de que la demanda de vehículos eléctricos en Europa no está respondiendo como se esperaba.

El Qashqai, que en 2023 se anunció como un futuro icono eléctrico, se queda así fuera de la hoja de ruta, al menos hasta la próxima década. Nissan no ha querido confirmar oficialmente el estatus del modelo, pero ha admitido la ‘volatilidad significativa’ en las matriculaciones de eléctricos en Europa. La marca opta ahora por una estrategia de electrificación ‘equilibrada’, lo que en la práctica significa pisar el freno en inversiones puras y mantener las opciones de hibridación ligera y el sistema e-Power.

Un proyecto congelado que no verá la luz antes de 2030

Según las fuentes consultadas, el programa fue congelado a comienzos de 2025 en plena reestructuración global de la compañía. El plan de ‘Mobility Intelligence for Everyday Life‘ de Nissan contempla la eliminación de once modelos y la concentración de recursos en aquellos segmentos con mayor potencial de crecimiento, como demuestra el lanzamiento previsto de un nuevo Xterra, un Skyline y un Juke eléctrico. El Qashqai EV, pensado para ser el buque insignia eléctrico en Europa, ha sido una de las víctimas de esa poda.

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Dos de las fuentes señalaron a Reuters que si el proyecto se retomara, el modelo no estaría listo para su lanzamiento hasta principios de la próxima década. Es decir, el Qashqai eléctrico que se prometió para antes de 2025 no llegará, como muy pronto, hasta 2030 o 2031. Un retraso que deja a Nissan sin un arma clave en el segmento de los SUV compactos a baterías justo cuando fabricantes como Volkswagen, Hyundai o Kia ya tienen oferta consolidada.

La ‘volatilidad significativa’ de la demanda: el verdadero detonante

NISSAN QASHQAI E POWER TASMANIA 25 Motor16

Fuentes cercanas al fabricante apuntan a que el motivo de la congelación no ha sido exclusivamente presupuestario. La compañía ha reconocido que Europa ha experimentado una ‘volatilidad significativa’ en la demanda de vehículos eléctricos y que prefiere avanzar con una estrategia de electrificación ‘equilibrada’. Es un eufemismo que se repite ya en todas las mesas de los fabricantes: los eléctricos puros no crecen al ritmo que prometieron los planes de inversión de hace tres años.

El mercado europeo de eléctricos ha pasado del optimismo desbordante a la cautela más absoluta en apenas dos ejercicios. Las matriculaciones de baterías puras en la Unión Europea no han mantenido el crecimiento de doble dígito que se esperaba, y los pedidos de flotas corporativas, que sostienen buena parte de la demanda, se han enfriado. Nissan no está sola en esta reflexión: Ford ha retrasado su SUV eléctrico, Volvo ha moderado sus objetivos, y el Grupo Volkswagen ya ha ajustado las previsiones de producción en varias plantas.

El Qashqai eléctrico es la víctima más simbólica de un mercado que no termina de creer en el coche a baterías al ritmo que exigen los reguladores.

La bola de cristal de los eléctricos no termina de prender.

La decisión de Nissan de priorizar el Juke EV por encima del Qashqai eléctrico revela un reposicionamiento de segmentos. Mientras el Qashqai compite en un espacio de volumen donde los márgenes son estrechos y la competencia feroz, el Juke permite a Nissan experimentar con un diseño más atrevido y una propuesta de valor más diferenciada, alejada de la guerra de precios que ya se libra en los compactos eléctricos.

El riesgo para Nissan es evidente: sin un Qashqai eléctrico, pierde fuelle en el segmento B-SUV eléctrico justo cuando la Comisión Europea aprieta los objetivos de emisiones para 2025 y 2030. La compañía confía en su tecnología e-Power (hibridación en serie) para cumplir con los límites, pero esa solución sigue emitiendo CO2 y no sumará puntos en la carrera hacia las multas por exceso de emisiones.

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El frenazo del Qashqai EV deja a los concesionarios europeos con una oferta eléctrica coja. El único eléctrico puro en el mercado europeo de Nissan será el Juke EV, previsto para 2026, y el Ariya, ya en venta. Para un fabricante que es el más vendido en el segmento C-SUV con el Qashqai, no tener versión cero emisiones supone un handicap considerable frente a rivales como el Volkswagen ID.4 o el Hyundai Kona Eléctrico, que sí cubren ese espacio.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: Las ventas de eléctricos puros en Europa crecieron apenas un 4% interanual en el primer trimestre de 2026, muy lejos del 20% que manejaban los fabricantes en sus proyecciones de 2023. Nissan no podía permitirse un lanzamiento en un nicho que no despega.
  • El rumor en el paddock industrial: La congelación del Qashqai EV no es irreversible, pero suena a decisión estratégica de largo alcance. En el entorno de proveedores de la compañía japonesa se comenta que el fabricante prefiere concentrar recursos en la electrificación del Juke y en el futuro Xterra, modelos con mayor margen potencial en mercados como el norteamericano.
  • Veredicto: Nissan ha sido pragmática: el Qashqai eléctrico habría llegado tarde y con pocas opciones de rentabilidad en un segmento ya copado por Volkswagen, Hyundai y Tesla. La apuesta por una electrificación ‘equilibrada’, con hibridaciones e-Power, puede ser la receta más realista para cumplir con los objetivos de CO2 sin arruinar la cuenta de resultados.

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