El calor extremo no da tregua al coche y los datos lo confirman: las averías se disparan un 8 % entre junio y agosto respecto al resto del año. La batería de arranque, los neumáticos y el sistema de refrigeración son los tres puntos que más sufren, mientras que los eléctricos ven caer su autonomía hasta un 15 %. Una revisión rápida antes de viajar puede ahorrarte cientos de euros y evitar un disgusto en plena operación salida.
Los tres puntos críticos que más fallan con el calor
No es una leyenda urbana: la mecánica se resiente cuando el asfalto supera los 60 °C y el coche va cargado hasta los topes. Según los datos de la cadena Norauto, las incidencias aumentan un 8 % en los meses centrales del verano, y casi todas tienen que ver con estos tres componentes.
- Batería de arranque (12V): el calor acelera la evaporación del electrolito y corroe las placas internas. Muchas baterías que ya estaban débiles mueren definitivamente al intentar arrancar tras horas al sol. Comprobar su estado con un polímetro y sustituirla si supera los cuatro años de vida es una inversión de entre 80 y 150 euros que evita quedarse tirado.
- Neumáticos: con la presión baja y el asfalto ardiendo, la banda de rodadura se deforma y la fricción se dispara, elevando el riesgo de reventón. Antes de un viaje largo, hay que revisar el dibujo (mínimo 1,6 milímetros) y ajustar la presión en frío según la carga. Un neumático nuevo cuesta entre 50 y 120 euros por unidad; un reventón a autopista puede llevarse la llanta y parte de la carrocería.
- Sistema de refrigeración: si el líquido está degradado o el radiador sucio, el motor no disipa el calor y acaba en un calentón. Cambiar el refrigerante y purgar el circuito cuesta entre 60 y 120 euros en el taller; reparar una junta de culata quemada supera los 1.500 euros fácilmente.
Eléctricos e híbridos: la autonomía se desploma y la carga se eterniza
Los coches eléctricos e híbridos tampoco son inmunes. Cuando el termómetro pasa de 40 °C, la batería de alta tensión necesita refrigeración extra para no degradarse. Eso desvía energía que de otro modo iría a mover el coche, y la autonomía puede caer entre un 10 % y un 15 %. Además, en puntos de carga rápida, el sistema de gestión limita la potencia de recarga si la batería está demasiado caliente, lo que alarga las paradas en viajes largos. En un híbrido, además, se suman los retos del motor térmico: necesita su propia refrigeración y su batería de 12V también sufre.
Cómo prevenir averías y ahorrar dinero en el taller
Dedicar 30 minutos a una puesta a punto antes de salir de vacaciones es la diferencia entre llegar al destino o esperar a la grúa en el arcén. En el taller pueden hacer una revisión rápida por entre 40 y 80 euros, pero tú mismo puedes comprobar lo esencial: nivel de refrigerante, presión de los neumáticos, antigüedad de la batería y estado del aire acondicionado, que también trabaja más en verano. Si tu coche tiene más de cinco años o no has cambiado el líquido refrigerante en los últimos dos, conviene acudir a un profesional.
Una revisión de 30 minutos antes de viajar puede ahorrarte horas de espera en el arcén y un buen susto económico.


