El Mercedes G 580 es el único todoterreno eléctrico de nuestro mercado. En EE. UU. hay alguna otra propuesta, como el Hummer H2 o los Rivian R1. En Reino Unido podemos encontrar el artesanal Munro MK_1, y también hay numerosas empresas que convierten todoterrenos clásicos como el Land Rover Defender en vehículos 100 % eléctricos. Pero a día de hoy, si quieres tener un verdadero todoterreno eléctrico en España, tu única opción es el Mercedes Clase G.
Cuarenta y cinco años después de su lanzamiento, el Clase G ha escrito el que posiblemente sea el capítulo más trascendente de su vida. El Mercedes-Benz G 580 con tecnología EQ dice adiós al motor térmico para reemplazarlo por cuatro motores eléctricos que le permiten llevar a cada rueda el par motor justo y necesario en cada momento, reinventando por completo las bases del todoterreno sin renunciar a su esencia.
Así es el Mercedes G 580 100 % eléctrico
De entrada, lo primero que hay que decir del Mercedes G 580 es que es un Clase G. Esto, que parece una perogrullada, es importante porque su carrocería –separada sólo por algunos detalles de la de un G 450 d o un G 500– o su nomenclatura (G 580) dejan claro que esta versión eléctrica es tan Geländewagen, tan “automóvil de campo”, como cualquier otra.

Técnicamente, el G 580 se articula sobre el mismo bastidor en escalera que el resto de versiones, si bien su sistema motriz es netamente diferente. Cada rueda va propulsada por un motor dedicado, acoplado a su correspondiente transmisión que, a diferencia de la inmensa mayoría de vehículos eléctricos, consta de dos velocidades, lo que permite disponer de una desmultiplicación adicional de manera análoga a la que ofrece la reductora asociada a las transmisiones de los motores térmicos. Cada motor desarrolla 108 kW (147 CV), y en conjunto pueden entregar 432 kW (587 CV), así como 1.164 Nm.
Para alimentar los motores, entre los largueros del bastidor se ha dispuesto un conjunto de baterías capaz de ofrecer 116 kWh de capacidad neta con la que se logra una autonomía de 445 km en ciclo combinado WLTP. Gracias a su capacidad de recarga de hasta 200 kW, la batería puede recuperar el 80 % de la carga en 32 minutos. Pero lo mejor de todo es que sus capacidades todoterreno son idénticas a las de cualquier otro Clase G… o incluso superiores.
De entrada, su capacidad de vadeo es de 85 centímetros (15 más que los Clase G con motor de combustión), pero lo más llamativo son algunas de sus funciones exclusivas, y muy especialmente el G-Turn, que le permite dar la vuelta sobre su eje vertical en terreno sin compactar haciendo girar las ruedas de un lado del vehículo en sentido contrario a las del lado opuesto.

Para usar esta función, el vehículo ha de estar sobre un firme poco adherente y prácticamente llano. Lo cierto es que puede resultar práctico para ahorrarse alguna maniobra, pero mucho más interesante es la función G-Steering, con la que el Mercedes G 580 puede reducir notablemente su radio natural de giro aplicando mucho más par en las ruedas exteriores mientras deja parada la rueda trasera interior, sobre la cual pivota. Es una función similar a la que ya encontramos en el Ford Bronco, pero más elaborada, ya que el Bronco no puede regular a la carta el par motor que recibe cada rueda.
No falta tampoco una “función inteligente de conducción todoterreno” que actúa de forma similar al control de crucero pero a baja velocidad y en escenarios agrestes, para que el conductor se centre únicamente en dirigir el vehículo, sin tener que frenar ni acelerar a bordo de su Mercedes G 580.
Así va el Mercedes G 580
En la práctica, todo esto es muy útil, si bien no podemos olvidar que vamos al volante de un 4×4 de tres toneladas, que acumula muchas inercias y que exige especial atención en terrenos especialmente desafiantes como el barro, la nieve o la arena. A todo esto se suma la enorme cantidad de par motor disponible en todo momento, lo cual es una gran ayuda en casi cualquier circunstancia pero requiere ser muy cuidadosos con el pedal del gas en los escenarios mencionados.
En nuestro recorrido todoterreno con el Mercedes G 580 había escenarios desafiantes que se solucionaban con mucha soltura con la única ayuda de neumáticos Pirelli Scorpion AT/R, unas ruedas pensadas para un uso ocasional fuera del asfalto con ciertas garantías sin renunciar a un buen comportamiento en carretera.

Ya sobre el asfalto, lo cierto es que nos hemos limitado a recorrer una pequeña distancia a velocidades legales por vías de doble sentido de la provincia de Salamanca, cerca de la frontera con Portugal. En este entorno, las suspensiones trabajan bien, el eje trasero De Dion empleado por este Mercedes G 580 aporta claramente un extra de confort frente al eje rígido convencional, ya que los motores eléctricos y sus engranajes de transmisión se encuentran en el chasis, por lo que los palieres atacan las ruedas desde el bastidor y, por tanto, todos estos elementos dejan de ser “masa no suspendida”. Por otra parte, las ruedas, a pesar de estar unidas por un eje rígido (en el que no se integran los elementos de la transmisión), cuentan con más libertad de articulación.
Eso sí, incluso en una conducción tranquila a velocidades de crucero inferiores a 100 km/h, el ordenador de a bordo registra consumos por encima de los 30 kWh/100 km, lo que nos obligará a ser disciplinados si queremos viajar sin parar más de lo necesario.
Pero, más allá de todo esto, probablemente lo mejor del Mercedes G 580 con tecnología EQ sea la posibilidad de bajar las ventanillas y circular por el entorno natural en completo silencio, en absoluta comunión con la naturaleza, si bien quienes echen de menos el sonido de un motor de combustión, aunque sea ocasionalmente, pueden activar la función G-Roar y “convertir” su todoterreno eléctrico en un poderoso V8, haciendo un guiño al legado de un vehículo que ha escrito y que continúa escribiendo su propio capítulo en la historia del automóvil desde hace más de 45 años.
Fotos del Mercedes G 580



























































