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Seguro obligatorio del patinete eléctrico: quién paga los daños a terceros y qué multa de hasta 1.220 euros afrontas

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Circular con un patinete eléctrico sin el seguro obligatorio de VMP puede costarte hasta 1.220 euros en sanciones, según la OCU.

Desde el 30 de enero de 2026, los vehículos de movilidad personal deben estar inscritos en el registro de la Dirección General de Tráfico, llevar la etiqueta identificativa y contar con una póliza de responsabilidad civil. El Real Decreto 52/2026 introdujo esos requisitos: registrar el patinete es el paso previo para contratar el seguro.

La DGT calcula que circulan más de cuatro millones de VMP en España. OCU señala que, a fecha de abril de 2026, apenas unos 140.000 patinetes figuraban inscritos. Esa distancia explica el riesgo de quien circula sin regularizar su situación.

Qué multa afrontas sin seguro y quién paga los daños

La multa por patinete eléctrico sin seguro es solo una parte del problema. La DGT establece sanciones de entre 202 y 610 euros por carecer de la cobertura obligatoria. A esa cifra puede sumarse la inmovilización o el depósito del vehículo hasta que el propietario regularice su situación.

Registrar el patinete cuesta 8,67 euros; no hacerlo y circular sin seguro puede acabar en una sanción de cuatro cifras y en el depósito del vehículo.

Quién responde de los daños a terceros

El riesgo patrimonial supera con creces la sanción. Según OCU, asumir personalmente una indemnización por responsabilidad civil puede rebasar con facilidad los 200.000 euros y, en accidentes con lesiones graves, superar los 500.000 euros. Sin póliza, esa cantidad sale íntegra del patrimonio del conductor.

La normativa fija coberturas mínimas elevadas por ese motivo: hasta 6,45 millones de euros por siniestro en daños personales y 1,3 millones en daños materiales. Es el suelo legal, no el techo, y cada compañía puede ampliar garantías por encima.

La siniestralidad confirma esa dimensión. En 2024 se registraron 396 siniestros con VMP implicados, con 240 heridos y 14 fallecidos, según los datos de la Fundación Mapfre recogidos por distintas fuentes.

Cuánto cuesta registrar y asegurar un patinete

El trámite tiene un coste reducido. La tasa oficial de inscripción en la DGT es de 8,67 euros. Después, el propietario obtiene un certificado digital y un número con el que adquirir la etiqueta identificativa, que ronda otros 20 euros entre impresión y homologación, según los cálculos de OCU.

En cuanto al seguro de patinete eléctrico, el estudio de OCU sitúa una póliza adecuada entre 60 y 160 euros al año. Conviene revisar qué incluye cada propuesta: junto a la responsabilidad civil frente a terceros, algunas incorporan daños propios, robo, incendio o desperfectos del vehículo.

Los patinetes antiguos sin certificado disponen de un periodo transitorio. Pueden seguir circulando hasta el 22 de enero de 2027, pero la excepción no les libra de la inscripción ni del seguro obligatorio. A partir de esa fecha, los modelos que no cumplan los requisitos técnicos de certificación ya no podrán circular, por lo que la DGT recomienda comprobar que el modelo está certificado antes de comprarlo.

Qué cambia el 1 de octubre y qué revisar antes de firmar

El calendario normativo sigue avanzando. La norma estatal que entra en vigor el 1 de octubre de 2026 fija una edad mínima general de 15 años para conducir un VMP y hace obligatorios el casco y el chaleco reflectante durante la noche o con poca visibilidad. El alumbrado permanente llegará el 1 de octubre de 2027.

En León, la Ordenanza de Movilidad municipal mantiene un límite más restrictivo: 16 años de edad mínima, casco obligatorio, prohibición de circular por aceras y visibilidad reforzada con prendas o elementos luminosos.

Antes de firmar una póliza conviene comprobar tres puntos: el límite de responsabilidad civil, si incluye defensa jurídica y si cubre daños propios o robo. También qué ocurre cuando el patinete se presta a un tercero o se usa para desplazamientos profesionales.

Con el calendario en la mano, la póliza conviene revisarla cada año, igual que se hace con el seguro del coche o de la moto: comparar el recibo con el del ejercicio anterior y ajustar coberturas al uso real. La revisión anual de la prima es el momento natural para decidir qué cobertura mantener.

El Goodwood Revival 2026 vuelve a Reino Unido con los mejores coches clásicos de los años 50 y 60

El Goodwood Revival vuelve a reunir en Reino Unido la mayor concentración de coches clásicos de los años 50 y 60 de Europa. Un fin de semana de tres días en el que la competición es solo una parte del espectáculo.

La cita se celebra en el circuito de Goodwood, en el sur de Inglaterra, un trazado que estuvo activo entre 1947 y 1966. Cuando se recuperó para la competición, no se modernizó: se dejó tal y como estaba, como si el tiempo se hubiera detenido en la posguerra británica. Hoy es el escenario más reconocible del automovilismo clásico europeo.

Un circuito congelado en el tiempo desde 1966

Esa decisión de no tocar la infraestructura es justo lo que da carácter al evento. No hay grandes pantallas ni graderíos futuristas. Hay hierba, muros de ladrillo, boxes de madera y un trazado que exige pilotaje de verdad. El resultado es un circuito que se ve y se huele como se veía hace sesenta años.

El público responde a esa puesta en escena con una complicidad poco habitual en España. Miles de asistentes acuden cada año vestidos con ropa de época, y los propios equipos y comisarios se suman al código. No es un disfraz: es la norma no escrita del fin de semana. Quien llega de sport, se siente fuera de lugar.

Goodwood no se visita como un museo: se pisa como un decorado vivo donde el público también interpreta su papel.

Qué se vive en Goodwood más allá de la pista

La competición de vehículos históricos es la excusa, pero el Revival se ha convertido en algo mucho más amplio. Decenas de miles de personas pasan cada año por el recinto, según la organización del festival. Además de las carreras, el visitante encuentra una exhibición de aeronaves de época, un mercado enorme de antigüedades y objetos relacionados con el motor, atracciones de feria tradicionales y espectáculos ambientados en los años cincuenta y sesenta. Todo está pensado para sostener la ilusión de haber viajado en el tiempo.

Mención aparte merece el aparcamiento. Es una zona reservada exclusivamente a coches clásicos y, por sí sola, supera a la mayoría de concentraciones de vehículos históricos que se organizan en Europa. Más de un aficionado confiesa que acude a Goodwood tanto por ese aparcamiento como por las propias carreras.

El programa de pista reparte las jornadas entre turismos, monoplazas y deportivos de la época, todos con la preparación justa para rodar rápido sin romper el encanto de un coche de más de medio siglo. Aquí se compite de verdad, con derrapadas y duelos al límite, algo poco habitual en el calendario moderno.

Lo que el fenómeno de Goodwood dice del aficionado español

En España el coleccionismo de clásicos crece, pero lo hace con otra lógica. Los encuentros locales se multiplican y cada vez hay más propietarios dispuestos a mover su coche, no solo a guardarlo. Lo que falta aquí es una puesta en escena capaz de atraer a un público que no sea ya aficionado.

Goodwood demuestra que el automovilismo histórico puede funcionar como producto cultural de masas cuando se cuida la experiencia completa: el recinto, la indumentaria, la gastronomía, el comercio. No se trata solo de ver coches, sino de pasar tres días dentro de una época. Esa es la lección que los organizadores españoles aún no han acabado de traducir.

Conviene además mirarlo con perspectiva de viaje. El sur de Inglaterra está bien conectado con la península por ferry y por vuelos de bajo coste, y el evento concentra cada año una oferta de alojamiento y transporte específica. Para quien quiera llevar su propio clásico, la logística posbrexit añade papeleo y costes aduaneros que conviene calcular antes de embarcar.

El próximo hito está marcado, como cada año, en septiembre. El Revival volverá a Goodwood en 2027 con la misma fórmula, y la edición de 2026 queda ya como recordatorio de hasta dónde puede llegar la afición cuando se le da el escenario adecuado.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: un trazado que estuvo activo entre 1947 y 1966 y que se conserva sin modernizar, con tres días de competición al año.
  • Consejo práctico: si planeas viajar con tu propio clásico, calcula antes el papeleo aduanero posbrexit y reserva alojamiento con meses de antelación.
  • Así te afecta: marca el listón de lo que el automovilismo histórico puede llegar a ser como evento cultural y presiona a los organizadores españoles a cuidar más la puesta en escena.

El MCA Centenaire, uno de los cinco superdeportivos olvidados de Mónaco, sale a subasta en Bélgica

Uno de los cinco MCA Centenaire construidos en Mónaco se subasta con una estimación de hasta 1,2 millones de euros.

El escenario no será el principado, sino la costa belga: el ejemplar saldrá a puja el 9 de octubre de 2026 en Knokke-Heist, dentro de la programación de la Zoute Grand Prix Car Week. La horquilla estimada, según el catálogo de la subasta, va de 900.000 a 1,2 millones de euros: una cifra alta para un modelo que casi nadie tiene en la cabeza y razonable para lo que representa.

Qué es el MCA Centenaire y por qué no le suena a nadie

Monte Carlo Automotive nació en 1985 de la mano de Fulvio Maria Ballabio, piloto de Fórmula 2 y de la extinta CART. A su alrededor reunió a un grupo de ingenieros de primer nivel: veteranos de Ferrari y Alfa Romeo, un exdirector deportivo de la firma del biscione, un ingeniero de Fórmula 1 y un antiguo piloto y constructor de la máxima categoría. El objetivo era ambicioso: construir el primer superdeportivo fabricado en Mónaco.

El resultado se presentó en 1990, coincidiendo con el centenario del automovilismo monegasco, y sirvió de tarjeta de visita del principado ante la casa principesca. Bajo la piel montaba el V12 de 5,2 litros del Lamborghini Countach 5000 Quattrovalvole, con 455 caballos y cambio manual ZF de seis relaciones.

Pero hay un detalle que lo coloca en los libros de historia: fue el primer coche de calle de producción con monocasco de carbono, años antes de que el McLaren F1 —otro de los nombres que cambiaron la década— convirtiera esa arquitectura en referencia obligada. Solo se fabricaron cinco unidades.

Llegó antes que el McLaren F1 al monocasco de carbono y aun así casi nadie lo recuerda: en el mercado de clásicos, la leyenda pesa más que la técnica.

MCA también quiso competir. En 1991 preparó dos versiones de competición destinadas a las 24 Horas de Le Mans que nunca llegaron a La Sarthe, aunque las crónicas de la época recogieron que el coche rozó los 354 km/h en pruebas sobre la recta de Mulsanne.

El chasis EL0002: del prototipo al garaje privado

El coche que sale a subasta es EL0002, el primero que la marca terminó. Se acabó en blanco marfil con interior de cuero rojo, los colores nacionales de Mónaco, y aunque salió como unidad de producción, hizo las veces de prototipo de desarrollo, pruebas y promoción antes de pasar cerca de una década en la factoría de Lamborghini en Sant’Agata.

La firma italiana devolvió el vehículo a Ballabio a comienzos de los 2000. Llegó después un cambio de color a azul para su exhibición en el salón Retromobile de París de 2007, donde compartió espacio con un concepto único de Lamborghini, y en 2014 lo compró su actual propietario, con residencia en Francia. Una restauración posterior le devolvió el blanco marfil original y respetó el cuero rojo del habitáculo.

Para un comprador, el historial documentado vale casi tanto como la mecánica. Un coche con trazabilidad completa, desde su etapa de desarrollo hasta la restauración, reduce las dudas que siempre aparecen en una puja de este nivel. Y el contexto acompaña: el interés por los superdeportivos de producción limitada de finales de los 80 y principios de los 90 no ha dejado de crecer.

Por qué los superdeportivos olvidados de los 90 suben de precio

El fenómeno tiene nombres concretos. Jaguar XJ220, Bugatti EB110, Cizeta V16T o Vector W8 han recuperado atención y cotización en los últimos años. Son coches nacidos en plena burbuja, con cifras de producción mínimas y una reputación técnica discutida durante décadas que el mercado ha terminado releyendo con otros ojos.

El Centenaire juega esa carta con ventaja, porque combina dos argumentos difíciles de encontrar juntos: rareza extrema y una primicia técnica verificable. No fue el superdeportivo más rápido de su época ni el más famoso, pero sí el que abrió un camino que hoy siguen todos los híper deportivos del planeta.

Desde España, la cita belga se sigue con atención. El mercado español de clásicos lleva años creciendo y las pujas del norte de Europa se han convertido en referencia para los aficionados locales. Knokke-Heist está a un vuelo corto de Madrid o Barcelona, y las casas de subastas internacionales permiten pujar por teléfono o por internet, así que un coleccionista español puede competir sin moverse de casa. En el mercado nacional, además, la revalorización de estos modelos ha llegado con cierto retraso respecto al norte del continente, lo que deja margen a quien se mueva con criterio.

El 9 de octubre de 2026 saldremos de dudas. Si el Centenaire se mueve en la parte alta de la horquilla, el mercado tendrá un argumento más para mirar con otros ojos a todos esos superdeportivos que la historia dejó a un lado. Conviene tenerlo apuntado.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: entre 900.000 y 1,2 millones de euros es la estimación de salida, por un coche del que solo existen cinco unidades en todo el mundo.
  • Consejo práctico: si sigues subastas internacionales, revisa siempre la documentación de origen y el historial de propietarios; en coches de producción casi artesanal, la trazabilidad mueve el precio tanto como el estado.
  • Así te afecta: el tirón de los superdeportivos olvidados de los 90 empuja al alza los youngtimers europeos, un mercado en el que los aficionados españoles compran, venden y ven revalorizarse sus coches.

El BYD Sealion 8 desembarca en Australia con casi 500 CV y siete plazas: el Reino Unido, siguiente parada

El BYD Sealion 8 ya se vende en Australia con casi 490 CV y hasta 151 km de autonomía eléctrica. El SUV enchufable de siete plazas abre un mercado nuevo para la marca, y el Reino Unido asoma como su siguiente destino posible, todavía sin confirmación oficial.

Hablamos de un SUV enchufable de gran formato que firma el 0 a 100 km/h en 4,9 segundos. Bajo el capó trabaja un motor de gasolina 1.5 turbo de cuatro cilindros, apoyado por dos motores eléctricos en las versiones 4×4 y por uno solo en las de tracción delantera. La potencia máxima del sistema alcanza los 481 bhp, equivalentes a unos 488 CV en la escala métrica que se usa en Europa, según los datos publicados por el fabricante.

35,6 kWh: la batería que convierte este enchufable en casi un eléctrico

La versión de tracción total recurre a una batería de 35,6 kWh, una capacidad muy por encima de lo habitual en un híbrido enchufable. Es la segunda generación de la batería Blade, la familia de celdas propia de BYD. Con ese paquete, la autonomía en modo eléctrico alcanza los 151 km, medidos en ciclo NEDC, el protocolo de homologación europeo anterior al WLTP.

La versión de acceso, con tracción delantera, se conforma con 19 kWh y 103 km de autonomía eléctrica en el mismo ciclo. La carga en corriente continua admite hasta 74 kW, aunque el fabricante todavía no detalla la ventana del 10 al 80% ni el tiempo que exige completarla. El equipamiento incluye V2L (vehicle to load), la toma de corriente que permite alimentar herramientas o electrodomésticos desde la propia batería.

Ficha técnica esencial

  • Batería: 35,6 kWh en las versiones 4×4, con la segunda generación de la Blade; 19 kWh en la variante de acceso con tracción delantera.
  • Autonomía eléctrica: 151 km en ciclo NEDC con el paquete grande y 103 km con el pequeño. El fabricante no ha publicado cifras WLTP, que serán inferiores.
  • Carga DC máxima: 74 kW, sin datos confirmados de la ventana del 10 al 80%.
  • Potencia del sistema: 481 bhp, unos 488 CV, con 0 a 100 km/h en 4,9 segundos.
  • Motor térmico: 1.5 turbo de cuatro cilindros, con dos motores eléctricos en 4×4 y uno en tracción delantera.
  • Precio y disponibilidad: ya a la venta en Australia; sin confirmar para Europa, donde el Sealion 7 arranca en 47.025 libras (unos 55.000 euros) y el Ti7 en 47.995 libras (unos 56.000 euros).

De Australia al Reino Unido: así se expande la gama de BYD

El Sealion 8 ya se comercializa en Australia en versión de volante a la derecha, con un equipamiento de serie que incluye asientos delanteros con ventilación y calefacción eléctrica, pantalla táctil de 15,6 pulgadas, climatizador de tres zonas, cargador inalámbrico y la citada función V2L. La llegada al Reino Unido no está confirmada, pero encaja con el objetivo que la filial británica de la marca puso sobre la mesa a comienzos de este año: cubrir el 85% del mercado con su gama antes de que termine 2026.

Los 151 km eléctricos se miden en ciclo NEDC, un baremo generoso; aun así, cubren buena parte de los trayectos diarios sin encender el motor de gasolina.

El encaje comercial tampoco es sencillo. El modelo más caro de la gama que BYD detalla en su web oficial es hoy el Sealion 7, un SUV coupé eléctrico desde 47.025 libras, unos 55.000 euros al cambio actual. Por encima se sitúa el Ti7, otro siete plazas enchufable desde 47.995 libras, unos 56.000 euros, y con las primeras entregas previstas para antes de que acabe el año. Para no solaparse con él, el Sealion 8 tendría que colocarse por debajo en precio, pese a su tamaño y a su orden numérico en la gama.

Lo que falta por saber: WLTP, curva de carga y precio en euros

El dato que el fabricante no ha despejado es la homologación europea. Los 151 km eléctricos responden al ciclo NEDC, un protocolo de medición más permisivo que el WLTP que se aplica hoy en la Unión Europea; con el baremo europeo, esas cifras bajarán. Hasta que se publiquen los datos definitivos, la autonomía eléctrica real quedará por debajo de esa referencia.

La segunda incógnita es la curva de carga. Los 74 kW de pico sitúan al Sealion 8 por encima de la mayoría de enchufables del mercado, pero la cifra solo tiene valor si se sostiene durante buena parte del proceso. En un paquete de 35,6 kWh, la diferencia entre mantener esa potencia o caer a la mitad se traduce en varios minutos de diferencia en cada parada.

El contexto competitivo añade presión. En el segmento de los SUV de siete plazas enchufables, el modelo de BYD tendría que medirse con rivales como el Jaecoo 8 o el Chery Tiggo 9, los dos de origen chino. La baza del Sealion 8 pasa por una batería de capacidad muy superior a la media y por la función V2L, cada vez más valorada entre quienes necesitan energía fuera de casa.

Si la marca confirma la llegada a Europa, el siguiente hito será la publicación de las cifras WLTP y del precio en euros. Hasta entonces, el Sealion 8 funciona como termómetro de una estrategia reconocible: BYD no solo quiere cubrir el hueco del eléctrico puro, también aspira a dominar el enchufable de gran formato. Y con 151 km eléctricos homologados en la versión tope, coloca el listón donde buena parte de sus rivales todavía no llega.

Mercedes y Wayve integrarán su ‘AI Driver’ de conducción asistida por IA en coches de serie en dos años

Mercedes-Benz y la británica Wayve han firmado un acuerdo de producción para llevar su ‘AI Driver’, un software de conducción asistida basado en aprendizaje automático, a futuros coches de serie de la marca. El pacto se cerró el 22 de septiembre de 2026 y sitúa la llegada al cliente en un plazo de dos años. No hay modelo, mercado ni nivel de automatización concretados.

El sistema está pensado para ofrecer asistencia punto a punto en calles urbanas y autopista: acompañar al conductor de un origen a un destino sin que tenga que retomar el control en cada tramo intermedio. Ese es el objetivo declarado, aunque el anuncio no detalla cómo se comportará en cada escenario.

Este acuerdo no parte de cero. Mercedes y Wayve mantienen una colaboración técnica de varios años, y la firma alemana entró en la ronda de financiación Serie D de la compañía británica. Esa misma ronda sumó a Nissan y a Stellantis como inversores automovilísticos, junto a tecnológicas y fondos. La marca de Stuttgart es, por tanto, una de varias que apuesta por el enfoque de Wayve.

Un pacto sin modelo, mercado ni nivel de autonomía

La letra pequeña pesa tanto como el titular. El anuncio no compromete a Mercedes con un modelo concreto, un mercado de lanzamiento ni un nivel de automatización formal para los coches de cliente. Para quien sigue la próxima hornada de modelos de la marca, eso significa que la función no estará en un concesionario a corto plazo.

Hoy la compañía maneja tres vías paralelas en asistencia a la conducción: los ADAS tradicionales, el sistema certificado de nivel 3 Drive Pilot y, ahora, un conductor entrenado por IA procedente de Wayve. La forma en que esas tres capas convivan será más decisiva para el propietario que el hardware o la red neuronal que las ejecute.

La diferencia entre un ADAS clásico y un conductor entrenado por IA no está en el hardware, sino en quién decide en cada maniobra.

Las claves técnicas

  • Qué es: el ‘AI Driver’ de Wayve es un software de asistencia punto a punto para ciudad y autopista, entrenado como sistema end-to-end.
  • Qué problema resuelve: reduce la dependencia de los mapas HD y del geofencing, lo que permite operar en ciudades nuevas sin remapear cada trazado.
  • Dónde y cuándo llega: a futuros modelos de Mercedes en un plazo de dos años, sin modelo, mercado ni nivel de automatización confirmados.

Cómo funciona el conductor entrenado por IA

El enfoque de Wayve se apoya en un sistema end-to-end: en lugar de encadenar módulos de percepción, planificación y control por separado, la red aprende a razonar sobre el entorno en tiempo real. El resultado, según la compañía, es un software capaz de adaptarse a ciudades nuevas sin geofencing ni mapas de alta definición por zona.

Sin mapas HD por ciudad

Ahí está la ruptura técnica con buena parte de la industria. Los sistemas que dependen de mapas HD necesitan mantener y actualizar la cartografía de cada área antes de habilitar la función, lo que limita el despliegue y encarece la escala. Cada ciudad nueva es un proyecto previo de cartografiado.

Cuantos más coches, mejor modelo

Wayve plantea lo contrario: cuanta más flota alimenta el modelo, más rápido aprende. Es la lógica del aprendizaje automático aplicada al coche, y explica por qué varios fabricantes apuestan por la misma base de software en lugar de desarrollar cada uno la suya desde cero.

Conviene medir bien el alcance, porque la etiqueta ‘autónomo’ se usa con demasiada alegría. El ‘AI Driver’ descrito es asistencia a la conducción, no conducción autónoma: la persona al volante sigue siendo responsable del coche. Se sitúa por tanto en una categoría distinta a la de Drive Pilot, el sistema de nivel 3 SAE con el que Mercedes se convirtió, ya en 2023, en el primer fabricante en comercializar ese nivel en Estados Unidos. En un nivel 3 el coche conduce en condiciones definidas y el conductor debe responder a la petición del sistema; en el ‘AI Driver’, la responsabilidad no cambia de manos.

Qué cambia para el conductor y qué queda por ver

Mercedes no es nueva en esto. Fue pionera del control de crucero por radar con su Distronic en los años noventa y ya mostró su sistema MB.Drive Assist Pro, construido sobre hardware de Nvidia, sin que haya llegado a producción. La diferencia del ‘AI Driver’ es la naturaleza aprendida del software y su vocación de cubrir trayectos punto a punto en ciudad y autopista.

Para el usuario avanzado, la pregunta pendiente no es si la tecnología funciona, sino cuándo llega y con qué nivel de responsabilidad. Hasta que Mercedes no nombre un modelo, un mercado y un nivel de automatización, la función se queda en el terreno de la estrategia de software. La marca comparte motor de IA con Nissan, que planea llevar su ProPILOT impulsado por Wayve al mercado a partir de 2027, y con Stellantis, que también ha firmado para integrarlo en sus plataformas.

El siguiente hito es esa concreción: el primer modelo de Mercedes que monte el ‘AI Driver’ y el nivel exacto que declare. Solo entonces el cliente podrá comprobar qué hace el sistema en autopista, cómo responde con lluvia y qué exige del conductor. Hasta entonces, la apuesta es una declaración de intenciones sobre cómo Mercedes quiere construir la conducción asistida de la próxima década.

Holden Commodore turbo: Mighty Car Mods instala un turbo enorme en un motor Barra

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Mighty Car Mods vuelve al taller con el motor ya dentro del vano y una pregunta encima de la mesa: cuánta potencia se le puede sacar sin disparar el presupuesto. La respuesta, en este episodio, tiene forma de turbo enorme montado sobre un seis cilindros en línea de 4.0 litros. El equipo se pone manos a la obra con el motor Barra como protagonista y una lista de piezas que todavía tiene que demostrar que encaja.

Un 7375 atornillado a un Barra de 4.0 litros

El presentador lo explica sin rodeos: el motor ya está montado, así que toca pensar en lo que lo hace ir rápido. La pieza central es un turbo que él llama 7375 y que, bromea, en otras nomenclaturas se conocería como G42 1200. Un soplador grande, sí, pero justificado: un motor de cuatro litros mueve mucho gas y conviene aprovecharlo en lugar de desperdiciarlo.

El objetivo declarado es mantener cierto aire de proyecto económico sin renunciar a una cifra de potencia decente. Para conseguirlo han llegado al taller colector, tuberías de al menos tres pulgadas y media, correas, mangueras y una admisión de prueba que quizá no sea la definitiva. La idea es montarla primero para comprobar que entra y decidir después cuál se queda.

El primer paso real es el colector de escape, porque sin él el turbo no funciona. Antes de atornillarlo, el equipo comprueba que todo lo demás tenga sitio alrededor, en un vano que el propio presentador describe como cada vez más apretado. No es un montaje de quita y pon: cada pieza condiciona la siguiente.

Wastegate externa y una discusión que queda pendiente

El colector no llega con salida de gases, así que hay que soldarla. Usan una GFX50, una wastegate cuyo conducto es enorme y que, según explican en el vídeo, ayuda precisamente a controlar la presión del turbo. El trabajo consiste en perfilar la pieza, retrasarla un poco y mejorar el flujo antes de soldarla, de manera que el turbo pueda sentarse encima y quedarse ahí.

Sobre si el retorno se devuelve al escape o se deja a la atmósfera, el presentador admite que hay un debate interno aplazado con su compañero Alan: él quiere devolverlo y sospecha que el otro preferirá lo contrario. La decisión sigue abierta.

‘Cuando buscas este nivel de potencia, es importante que la wastegate haga su trabajo y libere el gas sobrante detrás de la rueda del turbo’, sostiene el presentador.

— Mighty Car Mods

Él mismo se define como fan de los coches viejos, baratos y no especialmente rápidos, donde el control de la wastegate rara vez supone un problema. A estos niveles de potencia la prioridad cambia, y por eso la parte delantera del vano se ha dejado libre: hace falta sitio para carcasas grandes y desahogos generosos.

Refrigeración, transmisión y un árbol por medir

Con el turbo colocado, el siguiente obstáculo es el sistema de refrigeración. Sin embargo el espacio manda y la mayoría de los componentes están en el lado opuesto del vano respecto a donde hacen falta, así que toca ser ingenioso con las conducciones rígidas, el radiador y los manguitos. En la parte inferior, la caja de cambios ya está montada en el túnel de transmisión, lo que permite usar el árbol viejo para tomar medidas reales.

El presentador avisa de que lo probable es que haya que fabricarlo entero de nuevo, y que la mejor forma de dar una medición fiable es verlo con los propios ojos y documentarlo con fotos antes de llevárselo a los especialistas. Con esta configuración apunta a un árbol de dos piezas con apoyo central, porque un seis en línea transmite más vibración que un V8 y ese exceso puede acabar cizallando la parte trasera de la caja.

Adiós al depósito original y a su bomba interna

Bajo el coche toca desmontar el depósito de combustible de serie. Es una pieza de plástico con bomba y regulador internos, situada detrás del diferencial y sujeta con unas abrazaderas metálicas. El equipo explica que el sistema original trabaja a una presión fija y que ellos quieren llevar la regulación a la parte delantera, donde puedan ajustarla, referenciarla a la admisión y colocar además un sensor de presión.

Dos bombas, un depósito de reserva y válvulas antirretorno

La solución pasa por un depósito de reserva que alimenta a dos bombas externas. Va anclado al bastidor con un soporte adicional, porque las bombas pesan y el recipiente llevará varios litros de combustible en su interior. El circuito tiene entradas y salidas diferenciadas: una hacia el depósito grande, otra de retorno desde la rampa delantera con una línea de seis, que es el diámetro del propio orificio y no tiene sentido agrandar.

El detalle técnico interesante son las válvulas antirretorno, que permiten escalonar el funcionamiento de las dos bombas. Sin ellas, el combustible se vaciaría hacia atrás y aparecerían problemas de presión. Las líneas irán por el lado opuesto al habitual porque en este motor casi todo está invertido respecto al LS que ocupaba antes el vano. El siguiente paso será recolocar el depósito, reconectar el respiradero y fabricar las conducciones hasta la parte delantera.

Qué significa este paso para el proyecto

Conviene poner el episodio en contexto. El Barra es el seis en línea de 4.0 litros que Ford fabricó en Australia durante décadas, con versiones turbo que llegaron a equipar los Falcon de altas prestaciones antes de que la producción local cerrara en 2016. Por su parte, el Holden Commodore dejó de producirse en Australia en 2017. Es decir, el coche que protagoniza esta serie y el motor que ahora lleva pertenecen a dos mundos que la industria australiana ya no fabrica. Eso explica el precio que han alcanzado estos motores en el mercado de segunda mano y por qué los swaps hacia carrocerías que nunca lo montaron de fábrica se han convertido en un género propio dentro de la escena australiana.

La lectura editorial de este capítulo es sencilla: lo espectacular del turbo se sostiene sobre trabajo aburrido. Depósito, bombas, válvulas, líneas, medición del árbol. Sin esa fontanería, la cifra de potencia que persiguen no sería utilizable más allá de una pasada. Mighty Car Mods dedica el episodio precisamente a esos cimientos, y lo hace manteniendo la tensión de un proyecto que aún no ha arrancado en serio. El resultado final todavía no existe; lo que existe es la infraestructura para que algún día exista.

Queda por ver si la apuesta por un turbo de este tamaño sobre un motor de cuatro litros se traduce en una entrega de potencia aprovechable o en una curva difícil de domar en un coche de calle. Esa respuesta llegará en el taller, no en el banco de piezas.

Puedes ver el episodio completo en el vídeo original de Mighty Car Mods en YouTube.

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Donut y los kits turbo de 7.800 y 14.000 dólares en un Nissan S15: ¿merece la pena pagar más?

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Hay una pregunta que aparece cada vez que alguien abre el catálogo de un preparador: ¿de verdad merece la pena pagar el doble por un kit turbo premium? En el último episodio de su serie HiLow, el canal Donut la responde con un experimento de taller: dos Nissan S15 con unos veinticinco años a sus espaldas, dos presupuestos muy distintos y una misma obsesión, sacar potencia fiable de un motor viejo. El resultado, más que una cifra concreta, es una lección sobre dónde se va realmente el dinero.

Dos turbos, dos filosofías de cojinete

El coche apodado low arranca con un turbo de cojinete de casquillo, el clásico journal bearing que tantos motores han usado durante décadas. El principio es viejo y noble: los gases de escape mueven una rueda de turbina que arrastra el compresor, y el eje que une ambas gira sobre casquillos bañados en una fina película de aceite a presión. En el equipo contrario, ese mismo eje descansa sobre rodamientos de bolas, con menos fricción. Según explica Donut, eso debería traducirse en un turbo que gira antes, responde antes y hace que el motor se sienta más afilado en todo el rango de revoluciones.

En el papel son dos filosofías opuestas. El equipo low paga alrededor de 7.800 dólares por su conjunto; el equipo hi se va hasta los 14.000. Durante el episodio, el propio presentador resume su duda con una broma que sirve de hilo conductor, eso de si de verdad más caro significa más mejor. Y confiesa, medio en serio, que espera que acabe siendo así.

Un turbo más grande no genera potencia fiable

Llega entonces el primer golpe de realidad, el que Donut repite una y otra vez a lo largo de los 27 minutos. Un turbo más grande, por sí solo, no sostiene nada. Si el motor tiene que sobrevivir al aumento de presión, hay que acompañarlo con todos los sistemas que lo rodean: más aire, con intercooler, tuberías de carga y válvula de descarga; combustible suficiente para igualar esa entrada; refrigeración capaz de digerir el calor extra; control de aceite para que el motor no se quede seco cuando el coche va cruzado; embrague a la altura y, por último, una gestión electrónica moderna que haga trabajar todo el conjunto con criterio.

La lista que se repite en el taller funciona casi como un mantra: aire, combustible, refrigeración, aceite, ECU, escape, embrague. Se dice tantas veces en el vídeo que acaba convertida en el verdadero argumento del episodio. Ninguna pieza aislada sostiene el resultado.

Un turbo más grande no genera potencia fiable por sí solo: si el resto del motor no aguanta el ritmo, el presupuesto acaba gastado en una grúa.

— Donut

El intercooler de 625 dólares y el chasis recortado

Uno de los ejemplos más concretos del episodio es el intercooler del equipo low, un Greddy de 625 dólares. Más volumen y más capacidad de enfriar el aire comprimido antes de que entre en los cilindros. El problema es el espacio: para colocarlo hay que recortar ligeramente los cuernos del bastidor. En el vídeo, el equipo lo asume con sorna, sin temblor en la mano al cortar un coche que ya vale más de 40.000 dólares. La idea que dejan caer es casi una declaración de intenciones: cortar un poco de chapa para ganar unos caballos sale a cuenta.

Aceite, embrague y electrónica: la parte invisible

Hay un punto que suele pasar desapercibido y que Donut trata como prioridad absoluta: la lubricación. Cuando el coche va de lado, la bomba puede quedarse sin aceite en el cárter y un motor recién montado se despide en cuestión de segundos. Por eso el sistema de lubricación importa tanto como la propia potencia. A eso se suman un embrague capaz de tragar el par extra y una centralita que permita ajustar mezcla y encendido con precisión. Sin esa electrónica, el resto del hardware trabaja a ciegas.

Qué significa potenciar un S15 en 2026

El S15 es un coche con un cuarto de siglo encima y una comunidad que no ha dejado de crecer. Su precio de mercado se ha multiplicado en la última década, y eso cambia por completo la lógica del proyecto: ya no se trata solo de ganar potencia, sino de no destruir un coche que cada vez cuesta más reponer. Donut lo deja claro cuando asume cortar el bastidor de una unidad que pasa de los 40.000 dólares. La pregunta del vídeo no es qué turbo es mejor en abstracto, sino cuánto cuesta de verdad conseguir potencia fiable en una plataforma que dejó de ser barata hace tiempo.

Pagar más no garantiza mejores resultados

Lo interesante del experimento es que desplaza el foco. La conversación sobre kits turbo suele reducirse a una comparación de cifras y de precios, y el episodio demuestra que ahí está solo una parte del problema. El turbo premium promete mejor respuesta gracias a los rodamientos y probablemente la cumpla. Pero si el resto del proyecto no está a la altura, esa diferencia se diluye entre piezas que fallan, temperaturas descontroladas y un motor que no aguanta la presión.

Para quien está pensando en potenciar su coche, la lección es incómoda y útil a la vez: el presupuesto real no lo marca el turbo, sino todo lo que hay que cambiar para que ese turbo tenga sentido. Dos coches iguales, dos kits separados por más de 6.000 dólares de diferencia y una misma lista de deberes. Al final, la pregunta no es cuánto cuesta la pieza cara, sino cuánto cuesta el conjunto que la hace funcionar.

Queda flotando otra cuestión: en un coche de 25 años, ¿tiene sentido perseguir la respuesta perfecta del turbo premium, o el dinero rinde más en aceite, refrigeración y una buena puesta a punto? Donut deja la respuesta abierta.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Donut en YouTube.

Youtube video

Aparcar un SUV será más caro: los ayuntamientos podrán subir la zona azul

Aparcar un SUV en la calle va a salir más caro. Desde el próximo 1 de octubre, la reforma que entra en vigor permite a los ayuntamientos subir la tarifa de la zona azul a los coches más grandes y también a los más contaminantes. Si tu vehículo ocupa más espacio, pagarás más por dejarlo estacionado en la vía pública.

Qué cambia y desde cuándo

El cambio viene recogido en el Real Decreto 518/2026, aprobado el pasado mes de junio, y se puede consultar en el texto oficial publicado en el BOE. La norma retoca el Reglamento General de Circulación y, en concreto, el artículo 156.1, el que fija las reglas de parada y estacionamiento. Hasta ahora, ese artículo contemplaba la clasificación ambiental como criterio; desde el 1 de octubre, el texto añade un segundo factor: el tamaño.

Traducido a la vida real: los consistorios podrán cobrar más a los todocaminos, a las furgonetas grandes y a cualquier vehículo que destaque por sus dimensiones, como ya hacen algunos con la etiqueta. La referencia legal es clara en su nuevo epígrafe e): el estacionamiento podrá ser objeto de tarificación por los ayuntamientos en función de sus dimensiones y de su clasificación ambiental.

Ojo: no es una multa ni una tasa estatal. La norma no obliga a subir nada, solo habilita. Cada ayuntamiento decidirá si aplica la doble tarifa, cuánto sube y a qué coches. Hasta que no lo apruebe en su ordenanza municipal, la tarifa de tu ciudad seguirá igual.

La reforma no sube el precio por sí sola: da la llave a cada ayuntamiento para que decida si quiere cobrar más al coche grande.

Cuánto te puede costar y a qué coches afecta

Para hacerse una idea del golpe al bolsillo, conviene mirar a París. La capital francesa aplica desde hace dos años una tarifa por peso y mecánica: los coches de gasolina, diésel e híbridos que superan las 1,6 toneladas pagan el tramo más caro, con 18 euros por una hora y 225 euros por seis horas. Los que se quedan por debajo de ese peso abonan 6 euros y 75 euros, respectivamente.

En España ese escenario todavía no existe, pero el paraguas legal ya está puesto. Madrid y Barcelona llevan tiempo bonificando o penalizando según la etiqueta medioambiental de la DGT, y con la modificación estatal podrán hacerlo también por dimensiones sin el riesgo de que un juzgado les tumbe la medida. Lo que antes era discutible, ahora tiene respaldo normativo.

¿A qué coches afecta? En la práctica, a los más voluminosos. Los datos que maneja la organización europea Transport & Environment apuntan que el tamaño medio de los coches nuevos no ha parado de crecer: 0,5 centímetros de ancho y 1,2 centímetros de largo cada año desde 2001. A principios de siglo, un coche europeo medio rondaba los 4 metros de largo y 1,69 de ancho; en 2025 ya alcanza los 4,38 metros de largo y 1,82 de ancho. Casi 30 centímetros más de largo y 13 más de ancho.

El problema es que las plazas no han crecido al mismo ritmo. En la mayoría de ciudades europeas miden menos de 2,30 metros de ancho por 4,50 de largo. Un SUV grande entra justo y, en muchos casos, ni eso. Según esa misma organización, si la tendencia sigue igual, las ciudades podrían perder entre un 8,5% y un 14% de sus plazas en la vía pública de aquí a 2040.

Qué buscan los ayuntamientos y qué viene después

El objetivo que persigue la norma es doble: recaudar más de quien más espacio ocupa y empujar al conductor hacia vehículos más pequeños y menos contaminantes. Es un criterio que ya se aplica en algunas capitales europeas y que, poco a poco, va calando en el diseño de las ordenanzas municipales.

Conviene aclarar una cosa: no es una obligación para los ayuntamientos, sino una habilitación. Los consistorios que quieran implantarla tendrán que modificar su ordenanza fiscal y aprobarla en pleno, un trámite que no se resuelve en semanas. Por eso lo más probable es que el 1 de octubre no notes ningún cambio en el parquímetro de tu barrio, pero sí lo notes en los próximos meses en las ciudades más grandes.

¿Y debes preocuparte si tienes un SUV? Depende de dónde aparques. En un municipio pequeño, con poca presión sobre el estacionamiento regulado, probablemente no haya cambios a corto plazo. En Madrid, Barcelona o Valencia, donde la zona azul ya discrimina por etiqueta, la puerta se abre a que tu todocamino pague más que un utilitario por la misma plaza. La recomendación es seguir las ordenanzas fiscales: ahí se decidirá el precio real.

Un apunte para quien piense en recurrir: el margen es mínimo. La reforma no sanciona ninguna conducta, solo fija cuánto cuesta aparcar. Si el ayuntamiento lo aprueba y lo publica, la tarifa se aplica. El único camino útil es participar en la consulta pública de la ordenanza o buscar alternativas de aparcamiento.

El próximo hito será ver qué consistorios mueven ficha primero. La reforma ya está publicada y el reloj corre desde el 1 de octubre. Quien tenga un coche grande hará bien en revisar las ordenanzas de su ciudad.

El mito de la gasolina low cost: la avería de 2.000 euros que se evita cambiando el aceite a tiempo

Repostar gasolina low cost no rompe motores. Lo que deja el coche en el taller es retrasar el cambio de aceite hasta que la factura pasa de 70 euros a más de 2.000 euros.

Qué dicen los mecánicos sobre la gasolina low cost

El precio del barril se mantiene por encima de los 100 dólares y el gasto medio en combustible ha subido alrededor de un 30% desde julio de 2026. En muchas estaciones, el diésel y la gasolina se pagan ya por encima de los dos euros el litro, un escenario que recuerda a la crisis de 2022, cuando se superaron los 2,10 euros. Con esas cifras sobre la mesa, comparar precios antes de repostar deja de ser una manía.

La duda aparece justo después, y los mecánicos responden que no: ese ahorro no se acaba pagando en el motor. El combustible base que se sirve en España es el mismo y lo que cambia entre estaciones es el paquete de aditivos que cada operador añade en el surtidor. Los inyectores, las piezas que pulverizan el combustible dentro del motor, no distinguen la marca de la gasolinera por la que has pasado.

El matiz tiene su gracia. El aditivo que incorpora un combustible premium se puede comprar por separado y en concentraciones más altas, según explican desde el sector. Un bote de aditivo para inyectores cuesta unos pocos euros, bastante menos que el sobreprecio que arrastras repostando premium durante varios meses.

El combustible base es el mismo en toda España; lo que separa un motor sano de una reparación de 2.000 euros es cada cuánto cambias el aceite.

La avería de 2.000 euros que sí llega: aceite viejo y filtros sucios

Aquí está el problema real. El aceite es el que lubrica, refrigera y arrastra partículas metálicas del interior del motor, tal y como se detalla en la entrada dedicada al aceite de motor, y pierde capacidad con el uso. Cuando se estira demasiado el intervalo, la película lubricante se rompe en los puntos más calientes y aparecen lodos que obstruyen los conductos. El desgaste avanza deprisa y la reparación puede pasar de 2.000 euros sin despeinarse.

El filtro de aceite va en el mismo paquete y se cambia siempre a la vez. Conviene vigilar también el filtro de aire y el de combustible: un motor que respira mal o que recibe gasolina sucia trabaja con mezclas desajustadas. El intervalo lo marca el fabricante y, en la mayoría de los turismos, se mueve entre 15.000 y 30.000 kilómetros, o cada doce meses, lo que llegue antes.

  • Aceite y filtro de aceite: entre 15.000 y 30.000 kilómetros según el fabricante, y siempre con el filtro nuevo.
  • Filtro de aire: revisión en cada servicio; si circulas por zonas polvorientas, antes.
  • Filtro de combustible: intervalos largos en gasolina y más cortos en diésel; consulta el manual de tu modelo.

Cuánto cuesta de verdad no hacerlo

La comparación convence sola. Un cambio de aceite con su filtro se mueve entre 70 y 120 euros, según las tarifas medias del sector, y se resuelve en una mañana de taller. Una avería por falta de lubricación puede llevarse por delante cojinetes, árboles de levas —los ejes que abren las válvulas— o la culata, y ahí la factura se dispara por encima de los 2.000 euros.

Ahí entra también la ITV. Una combustión deficiente se refleja en el análisis de gases y en los humos, y puede convertirse en un defecto grave: no pasas, arreglas y repites la inspección. Circular con la ITV desfavorable está sancionado con 200 euros —100 euros si pagas en los 20 días siguientes—, y con la inspección negativa la multa sube a 500 euros y el vehículo puede quedar inmovilizado, según el régimen sancionador de la DGT.

Lo que conviene saber es que el combustible no arregla ni estropea lo que ya está mal. Si tu coche arrastra el mismo aceite desde hace más kilómetros de los que toca, ningún aditivo del surtidor va a compensarlo. Mira el libro de mantenimiento, apunta el kilometraje y adelanta la revisión antes de la próxima ITV.

🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento

  • Lo que debes revisar: el estado y la fecha del cambio de aceite, junto con los filtros de aceite, aire y combustible. No el precio del surtidor.
  • Cómo hacerlo: con elevador o fosa y control del par de apriete del tapón se puede hacer en casa; si no dispones de medios, es una operación rápida de taller.
  • Cuánto cuesta: entre 70 y 120 euros la operación preventiva; una avería de motor derivada puede superar los 2.000 euros, y circular con la ITV desfavorable son 200 euros de multa (100 euros con pronto pago).

El mercado del automóvil en Irán: coches nacionales desde 3.960 euros por lotería y un Land Cruiser de 276.000 €

El mercado del automóvil en Irán ofrece coches de producción nacional desde 3.960 euros, aunque solo accede a ese precio quien gana la lotería estatal. En el mismo país, un Toyota Land Cruiser VXR de 2026 roza los 276.000 euros.

Ambos datos conviven en el mismo escaparate y describen un mercado que funciona al revés que cualquier otro. Irán tiene una industria automovilística considerable y sostenida con dinero público, con marcas propias como Iran Khodro, Saipa, Pars Khodro o Bahman Motor, licencias de diseños chinos y modelos veteranos de Peugeot fabricados localmente.

El problema no está en la oferta. Está en el precio. Las autoridades de Irán fijan un precio de fábrica por debajo del valor de mercado para que los coches nacionales sigan siendo, sobre el papel, asequibles. Como la demanda real empuja ese umbral hacia arriba, el acceso a la ganga se sortea entre los ciudadanos.

Una lotería estatal para poder pagar el precio de fábrica

El sistema tiene dos columnas de precios. La primera es la de la lotería, fijada por decreto y por debajo del valor real. La segunda es el mercado abierto, donde el mismo coche cambia de manos por mucho más. Comprar un coche en Irán sin pasar por el sorteo significa pagar ese segundo precio, y entre uno y otro aparece el negocio: quien gana la lotería puede revender casi de inmediato con un margen enorme.

La escalera de precios ayuda a entenderlo. Un sedán nacional Shahin supera los 12.400 euros; un crossover Reera se coloca por encima de los 17.200 euros; un Peugeot 207 automático ronda los 11.200 euros. En la parte alta, el Land Cruiser VXR de 2026 se vende por unos 276.000 euros, en torno a 287.000 dólares, mientras ese mismo modelo se ofrece por unos 80.000 euros en Emiratos Árabes Unidos.

El precio oficial de los coches en Irán lo fija un decreto; el real, la escasez. Comprar deja de ser una decisión y pasa a ser un privilegio.

El coche como refugio: cuando el usado no pierde valor

Con una moneda que se debilita, los coches han dejado de comportarse como bienes que se deprecian. Funcionan como un activo refugio, igual que el oro o la divisa extranjera. Un utilitario modesto sirve para protegerse de la inflación, una lógica que en Europa solo se aplica a los clásicos de colección.

Los datos recogidos sobre el terreno permiten ponerle números. Un empleado de oficina con ingresos medios conduce un Peugeot 206 manual antiguo que podría vender por unos 4.000 euros. Dar el salto a un Peugeot 207 automático le costaría unos 11.200 euros. Después de vender su coche tendría que gastar más de 20 meses de su salario íntegro para subir de categoría. Y seguiría conduciendo un Peugeot antiguo.

Qué dice el caso iraní sobre los aranceles y el valor del coche

La distorsión no viene solo del precio intervenido. Viene también de la frontera. Solo un puñado de empresas vinculadas al Estado y algunos intermediarios tienen permiso para importar vehículos, y entre los aranceles y el IVA la factura final puede inflarse hasta un 200%, según los datos del sector publicados en Irán. Eso explica que el Land Cruiser cueste allí más del triple que en el país vecino.

En la Unión Europea, la importación de turismos procedentes de terceros países paga un arancel común que ronda el 10%, y el mercado funciona con reglas de competencia, etiquetas ambientales y una fiscalidad previsible. En España, un coche es un gasto que se deprecia desde el primer día, salvo en el segmento de clásicos y colección, donde la escasez sí sostiene el valor. El caso iraní lleva esa lógica al extremo: cuando el precio oficial y el precio real se separan demasiado, aparece un mercado paralelo.

Nadie plantea en Europa sortear el derecho a matricular un utilitario. Pero el ejemplo iraní muestra por qué los aranceles de importación de coches son una herramienta política y no un trámite: elevan el precio final, protegen la producción local y crean, de paso, una minoría con acceso privilegiado al producto. Los análisis del sector sitúan el negocio del automóvil en Irán en unos 41.700 millones de euros para 2026 y proyectan más de 64.000 millones en 2031.

El próximo hito será comprobar si esa proyección se sostiene con la producción nacional tirando del volumen o si el mercado abierto marca el ritmo. El detalle que conviene retener es otro: desde el inicio del conflicto armado en la región, los precios de los coches nacionales han subido entre un 40% y un 80%, y algunos modelos se venden más de un 130% por encima de lo que costaban en septiembre de 2025.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: coches nacionales desde 3.960 euros vía lotería estatal frente a los 276.000 euros del Land Cruiser importado, con recargos de hasta el 200% entre aranceles e IVA.
  • Consejo práctico: si alguna vez importas un coche desde fuera de la Unión Europea, calcula arancel, IVA y homologación antes de firmar: en Irán ese sobrecoste puede duplicar el precio de salida.
  • Así te afecta: en España el coche pierde valor desde el primer día, así que un mercado donde el usado se revaloriza solo se entiende mirando la inflación y la falta de alternativas de ahorro.

El Volkswagen Type 2 Samba de 23 ventanas: la variante más rara del microbus sale a subasta

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Un Volkswagen Type 2 Samba de 23 ventanas con historial de museo y apariciones en cine acaba de salir al mercado en Bring a Trailer.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: el Samba es la cúspide de la gama del microbus T1, y la carrocería de 23 ventanas, con sus ocho claraboyas practicadas en el techo, la configuración más rara y codiciada de toda la familia.
  • No te lo puedes perder: esta unidad no viene de un granero. Ha estado expuesta en un museo, ha rodado en anuncios y en el film japonés The Magic Hour (2008) y, desde que su propietario la compró en 1996, apenas ha recorrido ocho kilómetros.
  • Cifras y procedencia: bóxer AD de 1.584 cc instalado hacia 1999 con un carburador Solex de una boca, cambio manual de cuatro relaciones, llantas de 15 pulgadas con neumáticos Firestone de banda blanca, frenos de tambor en las cuatro ruedas, matrícula japonesa y 39.000 millas en el odómetro.

Un lote que confiesa sus defectos

El coche llegó a Japón importado desde Estados Unidos y pasó a manos de su propietario actual en 1996. Desde entonces ha llevado una vida más de vitrina que de carretera: estancias en un museo, apariciones en spots publicitarios y un papel en The Magic Hour, el film estrenado en 2008. Se ofrece con matrícula japonesa y el vendedor actúa en nombre del dueño, un formato habitual en las plataformas de puja en línea.

Lo revelador es la minuciosidad con la que el anuncio documenta sus carencias: un arañazo en la aleta trasera izquierda, lecturas de medidor de pintura, un techo corredizo de tela que filtra agua, el guarnecido del techo suelto, paneles traseros marcados y algunos tornillos ausentes, según la ficha del lote. Es la liturgia de Bring a Trailer, la plataforma que ha hecho de la transparencia su argumento comercial. Y en un vehículo así, saber qué hay debajo del barniz antes de pujar no es un detalle: es media operación.

La pintura merece un párrafo aparte. El coche luce Sealing Wax Red y Chestnut Brown, la combinación bicolor más reconocible del catálogo de la época, pero el vendedor matiza que son los colores de fábrica según su criterio, no un dato certificado por placa ni por documentación de la marca. Las lecturas del medidor apuntan a un repintado homogéneo, y bajo el piso se ha aplicado un tratamiento antioxidante. Ninguna de las dos cosas es un defecto; sí son circunstancias que el comprador deberá ponderar frente a un ejemplar con pintura original, aunque esté marchita.

El interior responde a la misma lógica. Banquetas y tapicería de leatherette beige, reloj, calefacción de habitáculo, paneles bicolores y un volante blanco de dos radios que enmarca un velocímetro de 70 millas por hora. El cuentakilómetros, de cinco dígitos, marca 39.000 millas —unos 62.800 kilómetros—, de las que solo cinco millas se añadieron desde 1996. En un vehículo de casi setenta años esa cifra no certifica nada por sí sola: un odómetro de cinco dígitos puede haber dado la vuelta, y aquí manda la documentación, no el dígito.

Un Samba no se compra por lo que enseña en las fotos, sino por lo que el anuncio se atreve a confesar.

Qué significa de verdad tener 23 ventanas

El Samba nació en 1951 como la versión de lujo del Microbus, la Sonderausführung —versión especial— que Wolfsburgo reservó para quien quería un transporte de trabajo con pretensiones de turismo. Su seña de identidad fueron las claraboyas del techo, ocho en total, que junto al resto de superficies vidriadas elevaron la cuenta hasta las 23. Nadie compraba un Samba para llevar pan: se compraba para presumir. Para más contexto sobre el modelo, la entrada dedicada al Volkswagen Type 2 recorre la genealogía completa de la familia.

De ahí su cotización. La denominación por número de ventanas se ha convertido en el lenguaje con el que el mercado mide la jerarquía: el Microbus básico, el Deluxe de 21 ventanas que llegó después, cuando la marca suprimió las ventanillas de esquina, y por encima de todos el 23 ventanas, producido entre 1951 y 1963. Solo los ejemplares documentados, con chasis y mecánica coherentes entre sí, sostienen las cifras más altas.

Samba 23 ventanas

El 1.584 cc de 1999: herejía o sentido común

El motor es el punto que cualquier comprador informado mirará con lupa. Bajo la tapa no late el bóxer de serie de 1957, sino un bloque AD de 1.584 cc acoplado hacia 1999, alimentado por un carburador Solex de una boca y asociado a una transmisión manual de cuatro relaciones. No es, por tanto, un ejemplar numbers-matching: el motor no es el que salió de fábrica.

Conviene no dramatizarlo. En el universo del Type 2, donde muchos ejemplares han trabajado durante décadas y han pasado por varios motores, la coincidencia de números pesa menos que en un deportivo italiano de la misma época. El AD es un bóxer de la propia casa, procedente de la producción posterior del mismo modelo, y su cilindrada concede un margen de empuje que el motor de origen no tiene. Para quien quiera usar el coche, es un alivio; para quien aspire a un concours, es una factura pendiente.

Lo que este lote dice del mercado del Samba

Bring a Trailer no publica estimaciones. A diferencia de RM Sotheby’s, Bonhams o Artcurial, que fijan horquillas antes de cada remate, la plataforma estadounidense deja que el precio lo escriba la puja, con el reloj corriendo y a la vista de todos. Esa ausencia de horquilla no es un vacío informativo: es una declaración de método. El mercado del Samba se ha formado así, a base de resultados públicos y comparables, y ha terminado por colocar al 23 ventanas en la cima de la familia.

La comparación interna es la más útil. Un Microbus estándar de los años cincuenta, con su acabado sobrio y sin claraboyas, juega en otra liga de precio; un Deluxe de 21 ventanas, ya con la producción avanzada, se queda a medio camino; y el 23 ventanas funciona como valor refugio.

Sobre ese escalón influyen dos factores que este coche tiene a favor y dos que juega en contra: la procedencia rastreable desde 1996, el historial expositivo y la documentación fotográfica del estado real, frente al motor sustituido y a un color de fábrica que nadie certifica.

Hay además una variable logística que conviene tener presente: el coche está en Japón. Traerlo a España obliga a pasar por la importación y por la catalogación como vehículo histórico, un expediente que exige acreditar antigüedad, estado y correspondencia con la configuración de origen ante la administración. En un ejemplar de casi setenta años, con el motor cambiado y la pintura renovada, no plantea obstáculos serios, pero conviene prepararlo antes de pujar y no después.

Lo que no cambia es el atractivo del objeto. El Type 2 es, junto al Beetle, el Volkswagen que definió la cultura popular del siglo XX, y el Samba es su versión más fotogénica y más escasa. Un ejemplar con vida pública, con su techo de tela —aunque gotee— y con la honestidad de un anuncio que enumera sus tornillos ausentes, encontrará comprador. Siempre lo encuentra.

KGM Torres Actyon interior: así renueva el SUV híbrido su cabina con más tecnología en 2027

KGM Torres Actyon renueva su interior para 2027 con una botonera física para la climatización y conectividad inalámbrica. El SUV híbrido de 204 CV mantiene la mecánica de origen BYD, la etiqueta ECO y una única versión Life Plus desde 38.000 euros.

El habitáculo es el punto donde KGM ha concentrado los esfuerzos de esta actualización. El Actyon es la versión de corte más dinámico del Torres, con una silueta menos todoterreno y más cercana a la de un SUV coupé, y ahora su cabina gana en calidad percibida con cambios que se notan al primer contacto.

Qué cambia en la cabina del KGM Torres Actyon

La novedad principal es una botonera física específica para la climatización. Parece un detalle menor, pero devuelve al salpicadero algo que muchas marcas han ido desterrando: mandos con recorrido y respuesta mecánica para las funciones que más se usan durante el trayecto. En la práctica, permite subir o bajar la temperatura sin apartar la vista de la carretera y sin navegar por submenús mientras el coche circula.

A ello se suman una nueva palanca de cambios y un volante actualizado, dos piezas que el conductor toca en cada maniobra y que refuerzan la sensación de producto más cuidado. El multimedia también recibe mejoras, aunque el salto de mayor calado está en cómo se conecta el teléfono al coche.

Tanto Apple CarPlay como Android Auto pasan a funcionar de forma inalámbrica, así que ya no hace falta el cable para proyectar el móvil sobre la pantalla central. Es una de esas mejoras que se agradecen a diario: entras, arrancas y el sistema se empareja solo. Sin cables sueltos por la consola y sin descolgar el teléfono cada vez que sales del coche.

Quitar el cable del teléfono y devolver el clima a una botonera física recupera dos gestos que el conductor repite decenas de veces cada semana.

El otro gran añadido es un sistema de monitorización del conductor, conocido como DMS por sus siglas en inglés y encuadrado dentro de los ADAS (sistemas avanzados de asistencia a la conducción). Se apoya en una cámara situada frente al puesto de conducción que analiza la dirección de la mirada y los signos de somnolencia o distracción. Cuando detecta que la atención se ha ido, el coche lanza un aviso visual y sonoro para que el conductor vuelva a la tarea.

La mecánica no cambia. El Actyon HEV mantiene el sistema híbrido desarrollado por BYD, de tipo convencional y no enchufable: un motor de gasolina 1.5 turbo apoyado por un bloque eléctrico y una batería de 1,84 kWh. En conjunto declara 204 CV y luce la etiqueta ECO de la DGT sin necesidad de conectarlo a la corriente.

El equipamiento de serie del único acabado disponible, Life Plus, incluye llantas de 20 pulgadas, portón trasero eléctrico con función manos libres, cámara de visión trasera y cargador inalámbrico para el móvil. Los asientos delanteros son eléctricos y suman calefacción y ventilación, un extra poco frecuente por debajo de los 40.000 euros.

Cómo te afecta al volante

KGM Torres Actyon 2027

Al volante, la combinación más valiosa es la de la botonera física con el DMS. La primera reduce las miradas a la pantalla central; el segundo vigila que la atención no se escape. Son dos caras de la misma idea: la seguridad activa como red de apoyo, nunca como sustituto del conductor.

La conectividad inalámbrica, por su parte, ordena la vida a bordo. Los trayectos cortos dejan de empezar con la maniobra de enchufar el cable y el sistema multimedia queda operativo desde el primer segundo. Si vienes de un coche de hace cinco o seis años, la diferencia se nota en la primera semana.

Con 204 CV y un cambio automático, el Actyon HEV cubre el uso familiar con holgura. El apoyo eléctrico ayuda a contener el consumo en ciudad y la etiqueta ECO abre la puerta a las ventajas de acceso y aparcamiento que cada ayuntamiento decida aplicar.

Qué mirar antes de decidir y hacia dónde va la cabina

El interior digital vive una corrección de rumbo. Durante la última década, muchas marcas trasladaron el climatizador a la pantalla para reducir botones y costes, y la respuesta de los conductores fue en sentido contrario. Ahora varias firmas recuperan mandos físicos en sus restylings y KGM se suma a esa corriente con el año modelo 2027.

El paquete se extiende al KGM Torres EVX, la variante eléctrica de la familia, que recibe la misma botonera de climatización, la conectividad inalámbrica, el DMS, la nueva palanca de cambios y el volante del híbrido. Mismo salpicadero, misma lógica de uso y dos mecánicas distintas: una forma eficaz de mantener la coherencia de gama.

Antes de firmar, hay tres comprobaciones que merecen cinco minutos en el concesionario. Si el sistema inalámbrico reconoce tu teléfono con rapidez. Cuántos perfiles de usuario guarda el sistema y si conserva las preferencias de cada conductor. Y cómo se comporta el aviso del DMS en tus trayectos habituales, para saber si resulta útil o intrusivo.

El precio del Actyon HEV Life Plus arranca en 38.000 euros al contado y baja a 35.300 euros al aplicar el descuento de 2.700 euros vinculado a la financiación. Existe además una fórmula multiopción con cuotas de 250 euros al mes, sin que se hayan especificado las condiciones completas del contrato.

El siguiente paso en este tipo de cabinas apunta a la actualización remota de funciones y a asistentes de voz conectados con los servicios del vehículo, un terreno donde el margen de mejora sigue siendo amplio. Lo que ya está sobre la mesa es un interior mejor resuelto, con menos submenús y más mando directo.

🛠️ Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: el híbrido declara 204 CV con una batería de 1,84 kWh, mantiene la etiqueta ECO de la DGT y parte de 38.000 euros al contado.
  • Lo que equipa: botonera física de climatización, pantalla multimedia con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, sistema de monitorización del conductor (DMS), nueva palanca de cambios, volante rediseñado, llantas de 20 pulgadas, cargador inalámbrico y asientos delanteros eléctricos con calefacción y ventilación.
  • Así te afecta como conductor: menos miradas a la pantalla para regular el clima, emparejamiento del móvil sin cable y un aviso temprano cuando la atención baja en los trayectos largos.

Las zonas de bajas emisiones ya llegan a 68 ciudades en España: consulta si la tuya está en la lista

Las zonas de bajas emisiones ya están activas en 68 ciudades españolas, de las 149 que la ley obliga a implantarlas.

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética de 2021 fijó esa obligación para todos los municipios de más de 50.000 habitantes. Se extiende además a los de más de 20.000 que superen los umbrales de contaminación del aire. Cinco años después, el mapa avanza a velocidades muy distintas.

Con las últimas incorporaciones de Vigo y Avilés, la cifra oficial llega a 68 localidades con ZBE aprobada, según el repaso del estado de implantación que ha publicado ABC Motor. Cada ayuntamiento decide su perímetro, sus plazos y sus excepciones, así que no hay dos ciudades con las mismas reglas.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: la ley obliga a 149 municipios a tener Zona de Bajas Emisiones y ya son 68 las que tienen normativa aprobada, cada una con su propio calendario.
  • Cómo te afecta: si tu coche tiene etiqueta B o C de la DGT, tu acceso al centro de muchas ciudades deja de estar garantizado; ya no es solo un problema de los vehículos sin distintivo.
  • Puntos clave y plazos: Málaga restringe la etiqueta B el 30 de noviembre de 2026; Vigo la veta en 2027 y la C en 2030; Avilés fija la B en 2029 y la C en 2030; Cataluña y San Sebastián apuntan a 2028 para la B.

Qué cambia con la nueva oleada de ZBE

ZBE España

En la primera etapa, los vetos se centraban casi en exclusiva en los vehículos sin distintivo ambiental. El alcance se ha ampliado después a los coches con etiqueta B y C de la DGT, que son la inmensa mayoría del parque móvil español.

El parque afectado se estima en 19,5 millones de vehículos. Esto significa que la restricción deja de ser un asunto de minorías y entra en el garaje de buena parte de los conductores. Quien tenga un coche con unos años encima notará el cambio antes o después.

Que tu coche tenga etiqueta B o C ya no basta: en varias ciudades ese distintivo marca la calle y el año en que podrás entrar.

A quién afecta y desde cuándo

El calendario para las etiquetas B y C cambia según la localidad y su grado de implantación. Estas son las fechas clave que hay ahora mismo sobre la mesa.

  • Málaga: restricción a la etiqueta B el 30 de noviembre de 2026; el calendario de la C sigue pendiente y la normativa está recurrida en los juzgados.
  • Vigo: un año inicial de moratoria sin multas tras aprobar la ordenanza; la etiqueta B queda vetada en 2027 y la C en 2030. La ZBE se divide en cuatro sectores: Centro, Plaza de Portugal, Calvario y Bouzas.
  • Avilés: la Zona de Bajas Emisiones Ampliada se superpone a la zona peatonal que funciona desde 2008; vetará la B en 2029 y la C en 2030, con autorizaciones puntuales hasta 2031.
  • Madrid: la B ya tiene el acceso restringido en zonas concretas y la C no puede entrar en la Zona Centro salvo para estacionar en un parking público o si eres residente.
  • Getafe, Bilbao, Huelva, Estepona y San Fernando: la B ya está en vigor con restricciones. En Getafe la C se limitará a los parkings en 2029 y quedará vetada en 2030; Huelva exige autorización previa.
  • Cádiz: el veto a la B sigue en fase de planificación y la C se restringe en 2027.
  • Palma de Mallorca y Reus: la B se restringe en 2027 y, en el caso de Palma, la C llega en 2030.
  • Cataluña y San Sebastián: ambas apuntan a restringir la B en 2028. En Cataluña es una recomendación del Govern a sus municipios; el veto a la C sigue sin fecha.
  • Valladolid: aplica por ahora un esquema de recomendación voluntaria y prevé vetar la C en 2030.

La referencia en todos los casos es el distintivo ambiental que figura en el permiso de circulación y que la DGT asigna según el tipo de motor y el año de matriculación. En buena parte de estas ciudades los residentes quedan exentos o reciben autorizaciones específicas.

En la práctica, poco cambia todavía allí donde la ordenanza acaba de aprobarse. Vigo ha reservado el primer año sin penalizaciones para que los conductores se adapten. Cuando ese margen termine, entrar sin derecho a hacerlo se sancionará según lo que fije la normativa municipal.

Lo que queda por decidir y qué debes vigilar

El mapa va a seguir moviéndose. Cataluña ha planteado a sus municipios una restricción a la etiqueta B en 2028, pero se trata de una recomendación, no de una obligación: cada consistorio decide si la aplica y con qué perímetro. En San Sebastián ocurre algo parecido, mientras el procedimiento para la C continúa sin concretarse. En Cádiz, el veto a la B sigue en fase de planificación.

Hay dos frentes que conviene seguir de cerca. El primero es Málaga, donde la normativa está recurrida en los juzgados y una decisión judicial podría alterar la fecha del 30 de noviembre de 2026. El segundo es el modelo de Valladolid, apoyado por ahora en recomendaciones voluntarias y no en prohibiciones, lo que dibuja una España de dos velocidades dentro de la misma obligación legal.

Para el conductor, la consecuencia práctica es sencilla: no existe un calendario nacional único. Dos ciudades separadas por 40 kilómetros pueden tener perímetros, excepciones y fechas distintas, y lo que hoy es legal en una puede no serlo en la de al lado. Antes de fiarte de un titular general, merece la pena mirar la ordenanza de tu ayuntamiento y comprobar tres cosas: el perímetro exacto, si hay exención para residentes y si el acceso se permite para aparcar en un parking público. El próximo hito relevante llega en Málaga el 30 de noviembre de 2026; a partir de ahí, el calendario se escalona entre 2027 y 2031.

La fiabilidad de los coches eléctricos sorprende en Reino Unido: fallan menos que la gasolina tras 145.000 km

La fiabilidad de los coches eléctricos encuentra en Reino Unido su mejor dato: pasados los 145.000 kilómetros, fallan menos en la inspección técnica que los de gasolina de la misma edad.

La conclusión no sale de un taller cualquiera. Procede de un análisis sobre 47,4 millones de inspecciones técnicas realizadas en Reino Unido, un volumen que convierte el hallazgo en algo más que una intuición. Según la información publicada, el informe lo firma una consultora británica de movilidad por encargo de la patronal del alquiler y el leasing de vehículos del país. Y el resultado incomoda al tópico que llevamos años escuchando sobre las baterías.

Qué dice exactamente el informe británico

En los primeros años de vida, eléctricos y gasolina se comportan de forma casi idéntica. Neumáticos, frenos, suspensión y alumbrado suspenden a porcentajes parecidos. El punto de inflexión llega cerca de los 64.000 kilómetros, cuando la brecha empieza a abrirse a favor del coche eléctrico.

Entre 145.000 y 193.000 kilómetros, un eléctrico tiene alrededor de un 25% menos de probabilidades de suspender la revisión que un gasolina de la misma edad. Más allá de los 193.000 kilómetros, el porcentaje de eléctricos con defectos graves se queda en el 16%, frente al 23,5% de los coches de combustión. Son casi ocho puntos de diferencia justo en la franja donde más duele la factura del taller.

El motor eléctrico no se libra del desgaste: cambia de lista, y en esa lista los frenos oxidados pesan más que un cigüeñal fundido.

Dónde flojean los eléctricos: neumáticos, frenos y una batería que nadie mide

El informe no dibuja un escenario idílico. Los eléctricos fallan más por desgaste de neumáticos, y la explicación es pura física: el peso extra del paquete de baterías castiga los flancos y acelera el consumo de goma. En un coche de combustión equivalente, ese mismo eje trabaja con menos carga encima.

Hay un hallazgo aún más curioso. Los eléctricos antiguos con pocos kilómetros presentan más problemas de frenos. La causa tiene lógica: la frenada regenerativa asume buena parte del trabajo y discos y pastillas acaban oxidándose por falta de uso. Es el reverso de la simplicidad mecánica que da ventaja al eléctrico en el resto de la revisión.

Y queda el gran hueco del estudio. La inspección británica no mide la capacidad útil de la batería ni su degradación, así que el informe no dice nada sobre el estado real de las celdas cuando el cuentakilómetros ya ha pasado de largo los 190.000. Un eléctrico puede pasar la revisión con honores y llevar una autonomía bastante mermada. Ese dato, sencillamente, no está sobre la mesa.

Qué significa esto para el mercado español de segunda mano

En España la conversación va por otro camino. Buena parte de los eléctricos que llegan al mercado de ocasión son unidades de pocos años, muchas procedentes de renting, y la duda del comprador sigue siendo la misma: cuánto aguantará la batería. El informe británico no responde a eso, pero sí desmonta una idea instalada, la de que un eléctrico con muchos kilómetros es una ruina asegurada.

Conviene mirarlo con perspectiva. Un motor eléctrico tiene muchas menos piezas sometidas a fricción que uno de combustión, y eso se traduce en menos averías mecánicas a lo largo de la vida del coche. La inspección técnica española tampoco evalúa la capacidad de la batería, de modo que el comprador de ocasión sigue dependiendo de un informe específico de salud de las celdas. Ahí está la verdadera letra pequeña.

Para el conductor que se plantea dar el salto, la lectura práctica es clara: los kilómetros, por sí solos, ya no son motivo suficiente para descartar un eléctrico usado. Lo que sí conviene revisar es el estado de la batería, el desgaste de los neumáticos y, si el coche ha hecho trayectos urbanos cortos durante años, el estado real de los frenos. Tres comprobaciones que cuestan poco y evitan sorpresas caras.

La tendencia global apunta en la misma dirección que el dato británico. Con más de una década de eléctricos modernos circulando, los mercados empiezan a reunir volumen suficiente para analizar cómo envejecen. Reino Unido ha sido el primero en publicar una muestra de este tamaño, y es razonable esperar que otros países europeos hagan lo propio con sus registros de inspección. Cuando eso ocurra, el debate dejará de girar en torno a si los eléctricos duran y se centrará en cuánto dura cada batería concreta.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: entre 145.000 y 193.000 kilómetros, un eléctrico tiene un 25% menos de probabilidades de suspender la inspección que un gasolina equivalente; más allá de esa barrera, fallan el 16% frente al 23,5%.
  • Consejo práctico: antes de comprar un eléctrico usado con muchos kilómetros, pide un informe de salud de la batería y revisa neumáticos y frenos; son los tres puntos donde envejece de verdad.
  • Así te afecta: la idea de que un eléctrico con kilometrada es una mala compra pierde fuerza, pero la batería sigue siendo el punto ciego que ninguna inspección europea mide todavía.

Maserati clásicos a subasta: 14 años de carrocerías firmadas por Frua, Gandini y Giugiaro

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Cuatro Maseratis clásicos de una misma colección salen a subasta en Bring a Trailer con catorce años de producción a sus espaldas y tres firmas de carrocero en el historial.

Los primeros lotes cierran hoy, 23 de septiembre, y los últimos lo harán el viernes 25. Entre ambos extremos, un Mistral Spyder de 1965 y un Merak SS de 1979 que resumen, por sí solos, la mutación estilística del automóvil italiano.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: cuatro Maseratis que cubren catorce años de producción bajo dos matrices empresariales, de la Maserati anterior a la etapa francesa a la que quedó bajo el paraguas de Citroën, con carrocerías firmadas por Frua, Bertone e Italdesign.
  • No te lo puedes perder: el Mistral 3500 Spyder. De los 124 descapotables construidos, solo 27 recibieron el motor de 3,5 litros, y este figura entre los doce primeros de la línea; conserva, además, su techo duro de aluminio de fábrica.
  • Cifras y cotización: más de 950 Mistral fabricados, 124 de ellos Spyder, y una tirada de 435 Khamsin, según el catálogo de la colección. Los cuatro lotes cierran entre el 23 y el 25 de septiembre de 2026.

Cuatro lotes, catorce años y dos matrices empresariales

La procedencia es única: el coleccionista que opera en la plataforma como @1600veloce, y sus cuatro coches se reparten en subastas independientes que abrieron el 16 de septiembre y cierran de forma escalonada, unas hoy y otras el viernes. El conjunto puede seguirse en la página que Bring a Trailer dedica a la colección.

  • 1965 Maserati Mistral 3500 Spyder: descapotable firmado por Frua con el motor de 3,5 litros, restaurado por Scuderia Azzurro entre 2021 y 2024.
  • 1965 Maserati Mistral 3700 Coupé: la versión cerrada y de 3,7 litros, repintada en su Beige Mirabello original y restaurada entre 2023 y 2025. Sale como subasta Premium.
  • 1975 Maserati Khamsin: uno de los 435 ejemplares, en Celeste Chiaro, con V8 delantero, carrocería de Bertone y la hidráulica de alta presión heredada de Citroën.
  • 1979 Maserati Merak SS: el Baby Bora de Italdesign, con más de 45 kilos menos y unos 30 CV más que el Merak estándar.

Entre los cuatro lotes se reparte una doble herencia empresarial. Los Mistral pertenecen a la Maserati anterior a la llegada de Citroën, la de los años en que la casa del tridente se medía con Ferrari en el gran turismo de la época.

El Khamsin, en cambio, es hijo directo de la etapa francesa: con Citroën controlando la marca, el sistema hidráulico de alta presión del grupo se destinó a la dirección asistida, a los frenos de disco de las cuatro ruedas, a los motores de los faros escamoteables y hasta al reglaje eléctrico del asiento del conductor.

Los dos Mistral comparten algo más que la firma de Frua. Ambos lucen dirección asistida conmutable y un equipo de sonido Bluetooth de aspecto retro, el tipo de añadido que unos celebran como usabilidad y otros leen como una concesión innecesaria en un gran turismo de esta categoría.

Cuatro lotes, dos matrices y tres firmas de carrocero: la colección funciona como una lección condensada de la evolución del gran turismo italiano.

Del sutil Frua al angular Gandini: el giro estilístico de los setenta

Maserati Frua

El Mistral Spyder es la cara amable de los sesenta: línea fluida, cintura baja y una elegancia que parece no costar esfuerzo. Frua no solo firmó el cupé, sino que cortó el techo para presentar el descapotable en el Salón de Ginebra de 1964, y la versión cerrada conserva la silueta fastback que tanto marcó al gran turismo italiano.

Entre el Mistral de 1965 y el Merak de 1979 media algo más que una década: media el paso del trazo sensual al trazo tenso.

El Khamsin representa el otro extremo. Marcello Gandini, entonces jefe de estilo de Bertone, lo diseñó como sucesor del Ghibli firmado por Giorgetto Giugiaro, y su cuña con el panel trasero de cristal atravesado por los pilotos flotantes sigue siendo una de las soluciones más reconocibles de la década.

Este ejemplar tiene un aliciente añadido. Pasó parte de su vida en Europa y luce los paragolpes tempranos y los pilotos correctos, los que nunca montaron los coches destinados a Estados Unidos, lastrados por los paragolpes en trampolín y por unas ópticas pegadas bajo el cristal trasero.

Cierra la colección el Merak SS, el Baby Bora que compartía plataforma y carrocería de Italdesign con el V8 de la casa, del que se distinguía por los contrafuertes traseros. La ausencia de dos cilindros liberó espacio y permitió una configuración 2+2, además de dar pie a la variante de 1.965 cc con la que la marca esquivaba la fiscalidad del mercado italiano.

Lo que separa a estos cuatro lotes del resto del mercado

En el mercado del clásico, la diferencia entre un lote correcto y uno sobresaliente rara vez está en el color. En el Khamsin está en los paragolpes: los ejemplares de especificación europea, con los pilotos flotantes alojados en el cristal trasero, se han convertido en la referencia de coleccionismo, mientras que los coches con la solución estadounidense arrastran un lastre estético difícil de compensar. Que este haya vivido en Europa es un argumento de venta, no una anécdota.

Conviene mirar también la hidráulica. El sistema de alta presión que Citroën legó al modelo mantiene la pieza fiel a su época y, al mismo tiempo, exige un especialista capaz de diagnosticarlo; no es una mecánica para talleres improvisados, y ese sobrecoste debería entrar en la balanza antes de pujar.

El Merak juega en otra liga. Siempre a la sombra del Bora, del que heredó la silueta, la versión SS —más de 45 kilos menos y unos 30 CV suplementarios— es la que buscan quienes quieren prestaciones sin pagar el peaje del V8, y su condición de 2+2 lo convierte en el gran turismo más utilizable del cuarteto.

Los dos Mistral apelan a otra sensibilidad. Ambos pasaron por el taller de Scuderia Azzurro en ventanas de trabajo documentadas, y el descapotable, con solo 27 unidades de motor 3,5 litros, es el más escaso del conjunto. El cupé, repintado en su Beige Mirabello original y ofrecido en formato Premium, llega con la ventaja de una carrocería cerrada y una mecánica menos expuesta a la intemperie.

El canal también cuenta. Bring a Trailer ha convertido la subasta cronometrada en un formato propio, con cierres escalonados y una comunidad que examina cada ficha con lupa; el Mistral 3700 Coupé, además, se ofrece en el formato Premium que la plataforma reserva a los lotes destacados. Para el comprador europeo, eso implica aranceles, transporte y papeleo, factores que en un coche de este nivel pueden mover la factura final muy por encima del precio de adjudicación.

Catorce años de evolución estilística, tres carroceros y dos etapas empresariales caben en cuatro lotes que se cierran esta misma semana. Cuando el mercado dicte su veredicto, Mistral, Khamsin y Merak tendrán un nuevo punto de comparación para la próxima vez que uno de ellos salga a la venta.

Mantenimiento del cambio automático: el aceite que se omite y la avería de 6.000 euros

El mantenimiento del cambio automático es el gran olvidado de las revisiones, y saltárselo no sale barato: la factura puede llegar a los 6.000 euros.

La mayoría de los conductores cambia el aceite del motor con disciplina y no se salta la correa de distribución, pero jamás piensa en la caja automática. El motivo tiene nombre: hay fabricantes que aseguran que la transmisión automática de sus coches no necesita mantenimiento en toda su vida útil. Otros, en cambio, sí publican intervalos en el libro de mantenimiento, y los especialistas del sector lo tienen claro.

Por qué tu caja automática sí necesita aceite nuevo

Una caja automática funciona con un líquido específico, el ATF (Automatic Transmission Fluid), conocido popularmente como valvulina. Ese lubricante lubrica, refrigera y transmite la presión que mueve los embragues internos. Cuando envejece, arrastra residuos metálicos, se oscurece y pierde capacidad de protección. Lo que era un funcionamiento suave empieza a notarse en cada cambio de marcha. En la descripción técnica de una caja de cambios automática se entiende bien qué hay dentro.

Hay usos que castigan más la caja: conducir en circuito, tirar de un remolque o de una caravana, hacer mucha ciudad con arranques y frenadas constantes o subir puertos de montaña con el coche cargado. En esos escenarios el aceite trabaja a temperaturas más altas y se degrada antes de lo previsto.

Ningún lubricante es eterno, tampoco el de una caja automática: con los kilómetros, el calor y los atascos acaba perdiendo las propiedades que protegen la transmisión.

De ahí que los propios fabricantes de transmisiones recomienden pasar por el taller. ZF Aftermarket, uno de los mayores proveedores del sector, señala que a temperaturas de funcionamiento muy elevadas el aceite envejece más rápido que en condiciones normales y aconseja intervalos más cortos en conducción deportiva, a alta velocidad o con remolque. Eso sí, cada marca fija sus propios plazos y la referencia válida es siempre el manual del vehículo.

Checklist rápida

#Qué revisarDetalle clave
1El nivel y el estado del ATFSi el líquido sale oscuro o con olor a quemado, toca intervención.
2El intervalo que marca el manualMuchos modelos sitúan el primer cambio a los 90.000 km y los siguientes cada 60.000.
3El tipo de uso del cocheCircuito, remolque o mucha ciudad acortan la vida útil del aceite.

Cada cuántos kilómetros toca y cuánto cuesta

Los intervalos varían según el fabricante, pero la horquilla habitual en las cajas que sí declaran mantenimiento va de los 60.000 a los 100.000 kilómetros para el primer cambio de aceite y filtro. En muchos modelos ese primer servicio se sitúa a los 90.000 kilómetros y los siguientes se escalonan cada 60.000. Si el libro de mantenimiento no dice nada, el criterio profesional apunta en la misma dirección: no conviene dejar pasar los 100.000 sin revisar el líquido.

En cuanto al coste, el mantenimiento preventivo se mueve entre 150 y 400 euros según el modelo, la cantidad de líquido, el precio del ATF específico y la zona, siempre según las tarifas medias del sector. Un cambio convencional es más económico; hacerlo con máquina de diálisis renueva más líquido y limpia el interior del circuito, y sube la factura. La excepción: si la caja nunca ha pasado por mantenimiento y el coche acumula muchísimos kilómetros, la diálisis puede no compensar y conviene valorar el caso con un profesional.

aceite caja de cambios

Qué se rompe cuando el aceite ya no lubrica

El daño no aparece de golpe. Primero llegan los tirones, la demora al engranar la marcha y las subidas de revoluciones sin respuesta. Después, el desgaste alcanza el convertidor de par, el cuerpo de válvulas y los discos internos. Reparar o sustituir una caja automática se mueve entre 3.000 y 6.000 euros en función del modelo, y en las cajas de doble embrague o de gama alta la cifra puede ser todavía mayor.

Compara las dos cifras: entre 150 y 400 euros de mantenimiento preventivo frente a miles de euros de reparación. Con ese diferencial, el consejo es claro. Si tu coche tiene cambio automático y no sabes cuándo se cambió el aceite por última vez, pide una revisión en un taller de confianza y anota el kilometraje en la factura. Y si el manual marca un intervalo, no lo estires: en la mayoría de las cajas que lo declaran, el siguiente servicio llega a los 60.000 kilómetros.

🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento

  • Lo que debes revisar: el nivel y el estado del ATF de la caja automática, además del intervalo de cambio que figura en el manual del coche.
  • Cómo hacerlo: el cambio de aceite y filtro exige elevador, utillaje específico y control de temperaturas, así que es trabajo de profesional; la comprobación del nivel también se resuelve mejor en un taller.
  • Cuánto cuesta: entre 150 y 400 euros el mantenimiento preventivo, frente a una reparación de la caja que se mueve entre 3.000 y 6.000 euros.

Así es el primer coche de Arabia Saudí: Ceer Exobot, un eléctrico de 1.111 CV con tecnología de BMW

El primer coche de Arabia Saudí se llama Ceer Exobot: un eléctrico de hasta 1.111 CV que llega en 2027. El dato impresiona, pero lo verdaderamente relevante es quién está detrás. El país con las mayores reservas de petróleo del planeta ha decidido que su primera marca de automóviles no queme una sola gota de gasolina.

Ceer nació en 2022 como una sociedad conjunta entre el fondo soberano saudí y el gigante taiwanés Foxconn, el fabricante de los iPhone. Cuatro años después, el resultado son dos carrocerías —berlina y SUV— sobre una misma plataforma eléctrica, con el objetivo declarado de acompañar la meta nacional de cero emisiones netas en 2060.

Tres motores, 112 kWh y tecnología cedida por BMW

El Ceer Exobot recurre a tres motores eléctricos que suman 1.111 CV y alrededor de 1.000 Nm de par. Traducido a sensaciones, la berlina pasa de 0 a 100 km/h en 2,6 segundos y el SUV lo hace en 2,9. Son cifras de superdeportivo en un coche de más de cinco metros de largo.

La potencia tampoco es un desarrollo propio. Los motores están licenciados por BMW, que firmó el acuerdo con la marca saudí en su lanzamiento, y llegan por dos vías distintas: la unidad de tracción trasera la suministra Rimac Technology y los motores delanteros proceden de Hyundai Transys. La plataforma y la arquitectura eléctrica salen de Foxconn, que ya las utiliza en sus propios eléctricos para el mercado taiwanés.

La batería es de 112 kWh y la marca anuncia 669 kilómetros de autonomía. Ese dato está medido con el ciclo NEDC, un protocolo que Europa abandonó hace años, así que en condiciones reales conviene descontar entre un 20% y un 30%. La arquitectura es de 800 voltios y la carga rápida admite hasta 250 kW.

Un país que vive del crudo entra en el automóvil por la puerta eléctrica, y ese detalle dice más del futuro del sector que cualquier discurso.

Diseño de ex-McLaren y un techo de cristal inédito

Para el diseño, Ceer fichó a Rob Melville, ex responsable de diseño en McLaren. El resultado rompe con la silueta previsible: en lugar del clásico volumen de tres cuerpos, la berlina y el SUV se han aplanado, con un techo acristalado que la marca presenta como el más grande montado hoy en un coche de producción. El parabrisas lleva un recubrimiento plateado para reflejar el calor, un detalle lógico en un mercado donde el sol aprieta todo el año.

Las puertas delanteras y traseras se elevan juntas, en un gesto que recuerda a las alas de una gaviota. Dentro, una pantalla de 48 pulgadas recorre el salpicadero de pilar a pilar. En medidas, el SUV alcanza 5,03 metros de largo y 1,68 de alto, mientras que la berlina supera los 5,1 metros de longitud con apenas 1,37 de altura.

Cuándo llega y en qué mercados se venderá

La producción arrancará en enero de 2027 en la Ciudad Económica Rey Abdullah y las primeras entregas están previstas para marzo de ese mismo año, según la información publicada por la marca. Arabia Saudí será el mercado de casa y la prioridad inmediata. A partir del primer semestre de 2028, la compañía quiere extenderse por los seis países del Golfo y, más adelante, explorar Oriente Medio, África y otros mercados internacionales.

El catálogo crecerá rápido: hay cinco modelos más anunciados, entre ellos una berlina del segmento D aún mayor, otro SUV y un SUV coupé que llegarán a lo largo de 2027, además de compactos en 2028. Los precios no se han comunicado. Lo que sí se sabe es que los vehículos se desarrollan con estándares globales, lo que deja la puerta abierta a una futura entrada en Europa.

Lo que el primer coche saudí dice del mercado europeo

España, segundo productor de automóviles de Europa, mira este movimiento desde una posición incómoda. La industria española depende de decisiones que se toman fuera de sus fronteras y compite en el mismo segmento eléctrico en el que ahora aterrizan actores con músculo financiero sobrado. Arabia Saudí no ha creado una marca para vender cuatro coches: ha creado una marca para colocar capital petrolífero en la cadena de valor del vehículo eléctrico.

La diferencia con China está en el enfoque. Los fabricantes chinos llegaron a Europa con volumen y precios agresivos; Ceer empieza por casa, se apoya en proveedores europeos y coreanos, y deja la expansión internacional para más adelante. En la práctica, eso significa dos cosas para el conductor europeo: no habrá Ceer en los concesionarios españoles a corto plazo, y al mismo tiempo la presión competitiva sobre los fabricantes que sí venden aquí no hará más que crecer.

Conviene seguir el proyecto por lo que anticipa. Si una marca nacida de un fondo soberano pone en la carretera un eléctrico de más de cinco metros con tecnología licenciada en apenas cuatro años, el argumento de que electrificar exige demasiado tiempo pierde fuerza. El próximo hito está fijado para marzo de 2027: ver si las primeras unidades cumplen los plazos anunciados y a qué precio salen en su mercado local.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 1.111 CV de potencia máxima y 112 kWh de batería, con 669 kilómetros de autonomía declarada bajo un ciclo de medición ya en desuso.
  • Consejo práctico: Si sigues el pulso del mercado eléctrico global, apunta marzo de 2027: será el primer examen real de si un fabricante nacido de un fondo soberano cumple plazos y precios.
  • Así te afecta: No habrá Ceer en los concesionarios españoles a corto plazo, pero su llegada refuerza la competencia mundial en el vehículo eléctrico y presiona a la baja el precio de toda la industria.

Royal Enfield estrena la Flying Flea C6 en España: 5.900 €, 104 km y entregas en octubre

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La Flying Flea C6 ya tiene precio en España: 5.900 euros, 104 km de autonomía homologada y primeras entregas en octubre. La marca eléctrica de Royal Enfield abre con ella su etapa comercial en Europa.

Flying Flea es la escisión eléctrica de Royal Enfield y la C6, su primer modelo. Dos años después del primer teaser, el proyecto deja de ser una promesa de salón. El despliegue europeo y británico se hará por fases, con la red de venta y servicio como prioridad declarada, y España entra por Barcelona.

Qué es la Flying Flea C6: diseño retro y horquilla Girder

La C6 se inspira en la Flying Flea original de los años 40, la moto ligera que Royal Enfield fabricó para uso militar y que forma parte de la historia de la marca. El lenguaje es retro; la arquitectura, no: chasis de aluminio forjado y horquilla Girder reinterpretada.

Las llantas de 19 pulgadas, las aletas que cubren la batería y el asiento monoplaza al aire completan una silueta que juega en una liga estética distinta a la del resto de eléctricas urbanas. Aquí no hay scooter disfrazado.

El equipamiento apunta alto. Pantalla TFT a color de 3,5 pulgadas y ABS y control de tracción con sensor de inclinación, además de control de crucero. Sobre eso, Fleaware OS, la adaptación propia de Android Automotive OS, emparejada con la app móvil de la marca.

Hay más: asistente de voz, botón para compartir ubicación con alerta de vuelco remoto e interruptor de apagado general. Y una función que me parece la más útil del paquete: la carga ofrece tres modos, Rápida, Estándar y Mantenimiento, que te dejan decidir cuánto tiempo y cuánta vida de batería gastas cada noche.

La ficha eléctrica se lee en cinco minutos; lo que decide la compra es si hay taller a media hora de casa.

Precio, colores y dónde comprarla en España

El precio final recomendado es de 5.900 euros, igual para los tres acabados: Flea Green, Storm Black y Parachute White. El único punto de venta confirmado en España es Royal Enfield Barcelona, en el número 53 de la calle Buenos Aires, que la marca presenta como centro Flying Flea totalmente equipado y con monitorización 24/7.

Las entregas arrancan en octubre. La marca insiste en que quiere infraestructura sólida antes que volumen, algo sensato cuando se estrena categoría: de poco sirve matricular rápido si el cliente se queda sin asistencia al primer aviso. Más detalles y configuración, en la web oficial de Royal Enfield.

Qué dicen las cifras: ficha técnica de la Flying Flea C6

Los números describen una moto de ciudad y de rondas, no de rutas largas. Esta es la letra pequeña traducida a lo que notas al manillar:

  • 15,4 kW a 3.500 rpm y 60 Nm de par: unos 21 CV para 124 kg en vacío, una relación que se nota en cada arranque desde parado.
  • Aceleración de 0 a 60 km/h en 3,7 segundos: en ciudad eso vale más que cualquier cifra de punta, y la velocidad máxima declarada es de 115 km/h.
  • Autonomía de 104 km en ciclo WMTC: el ciclo homologado es generoso en entorno urbano; a 115 km/h sostenidos en autovía, la cifra cae.
  • Batería de iones de litio de 3,91 kWh: carcasa de aleación de magnesio refrigerada por aire, del 20 % al 80 % en poco más de una hora.
  • Un kilómetro de autonomía por minuto de carga: enchufar media hora antes de salir suma unos 30 km de margen real.
  • El sistema de frenada regenerativa suma energía en cada deceleración: estira la autonomía sin que lo notes al manillar.

Análisis: dónde encaja la C6 y qué carnet te hace falta

Dos preguntas antes de firmar: carnet y hueco de mercado. Con el carnet, ojo, porque los 15,4 kW son potencia máxima declarada y el límite del A1 se mide sobre potencia nominal continua. Si la homologación llega como L3e-A1, te sirve el A1 o el B con más de tres años de antigüedad; si se homologa por encima de los 11 kW nominales, toca el A2. Es la primera pregunta que debes hacer en el concesionario.

El segundo punto es la competencia. 5.900 euros por 104 km de autonomía es una propuesta honesta, pero pelea contra scooters eléctricos más baratos y contra utilitarios de gasolina con más alcance y taller en cualquier barrio. La ventaja de la C6 no está en el papel: está en el diseño y en el paquete tecnológico.

Queda el día a día. Con la luz a 0,20 euros el kWh, llenar los 3,91 kWh sale por unos 0,78 euros, es decir, menos de un céntimo por kilómetro. Una 125 de gasolina a 2,5 litros cada 100 km y 1,60 euros el litro se deja unos cuatro céntimos. Haz la cuenta con tus kilómetros anuales.

Tu Mecánico de Confianza

  • Carnet y homologación: comprueba en la ficha del vehículo la potencia nominal continua antes de decidir. Si supera los 11 kW, necesitas el A2; el A1 o el B de más de tres años solo te sirven si se homologa como L3e-A1.
  • Coste de recarga: 3,91 kWh equivalen a unos 0,78 euros de electricidad a 0,20 euros el kWh, es decir, menos de un céntimo por kilómetro recorrido.
  • Mantenimiento: sin aceite, sin filtros y sin bujías. El desgaste se concentra en neumáticos y frenos, y la refrigeración de la batería es por aire, así que no hay líquidos que vigilar.
  • Neumáticos y frenos: con 124 kg y 60 Nm de par, la rueda trasera sufre más de lo que parece. Revisa presiones cada quince días, y consulta con un profesional si notas la maneta esponjosa.
  • ITV: pasa cuando le corresponda por antigüedad, como cualquier L3e. En eléctricas, la inspección se centra en frenos, luces, neumáticos y estado de la instalación de alta tensión.

Un apunte histórico para cerrar: aquella Flying Flea de 1940 nacía para saltar de un avión y moverse por terreno roto. La de 2026 nace para otra cosa, para no quemar una gota de gasolina en el trayecto de casa al trabajo. El nombre se mantiene; el propósito ha girado 180 grados.

Seguro coche tormentas y DANA: qué cubre el todo riesgo, la franquicia de granizo y cuándo paga el Consorcio

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El seguro de coche ante tormentas y DANA no responde igual en todas las pólizas: el granizo y la inundación dependen de la modalidad contratada y de los límites que recoja el contrato.

Tener una póliza en vigor no equivale a estar protegido frente a cualquier fenómeno climático. Tras una tormenta severa aparecen carrocerías abolladas por el granizo, garajes anegados y vehículos dañados por el agua. La pregunta útil no es si el coche está asegurado, sino qué riesgos entran y con qué límites.

Qué cubre el todo riesgo ante granizo e inundación

La frontera está en la modalidad. Un seguro a terceros responde de los daños que causas a otros vehículos o a bienes de terceros, pero no paga la reparación del propio coche por granizo o por agua. Las opciones intermedias, como el terceros ampliado, suman prestaciones concretas sin llegar a cubrir siempre la chapa.

El seguro a todo riesgo, con o sin franquicia, sí asume los daños propios de la carrocería por granizo. En la práctica es la modalidad que marca la diferencia cuando cae una piedra del tamaño de una pelota de ping-pong. Conviene revisar, eso sí, qué se entiende por daños parciales y si el contrato deja fuera algún elemento.

  • Seguro a terceros: cubre la responsabilidad frente a otros; no repara el coche propio por granizo ni por inundación.
  • Terceros ampliado: suma coberturas concretas, como la luna, pero no garantiza la chapa frente al granizo.
  • Todo riesgo con franquicia: cubre la carrocería por granizo; el conductor asume la franquicia pactada en cada parte.
  • Todo riesgo sin franquicia: asume el daño por granizo sin que el conductor adelante esa cantidad.

La inundación merece un apartado propio. Aunque la póliza no contemple expresamente ese riesgo, la naturaleza extraordinaria del episodio abre la puerta al Consorcio de Compensación de Seguros, que actúa cuando el seguro ordinario no responde. La clave, en cualquier caso, es tener la póliza en vigor y documentar bien el siniestro.

La cobertura frente al granizo y a la inundación no se improvisa: o está bien definida en la póliza antes de la tormenta, o el primer parte llega sin red.

La franquicia de granizo: qué asume el conductor

La franquicia es la parte del siniestro que paga el usuario antes de que la aseguradora asuma el resto. En los daños por granizo, muchas pólizas de todo riesgo la aplican a la chapa y a los cristales, de modo que el conductor adelanta una cantidad fija por cada parte. El importe varía según la compañía, la antigüedad del vehículo y el perfil del asegurado.

Hay un matiz que conviene conocer. Las lunas suelen tener su propio tratamiento dentro del contrato, con una franquicia distinta o directamente sin ella, mientras que la chapa abollada se gestiona como daño de carrocería. Distinguir ambos conceptos evita sorpresas al firmar el parte y permite calcular de antemano cuánto se paga de bolsillo.

También importa la forma de valorar el daño. En muchas pólizas, los daños parciales por granizo se indemnizan hasta un porcentaje del valor del vehículo, no siempre hasta el valor íntegro. Ese límite, junto con la franquicia, marca el techo real de la protección disponible.

Cuándo responde el Consorcio y qué revisar antes del temporal

Cuando el daño procede de un riesgo extraordinario, entra en juego el Consorcio de Compensación de Seguros, el organismo público que asume las coberturas que el seguro ordinario deja fuera. Es el caso de la inundación provocada por una DANA, de un terremoto o de una tempestad ciclónica atípica. La primera condición es contar con una póliza en vigor y presentar la solicitud cuanto antes, con fotografías del vehículo y el parte.

El granizo, en cambio, no es un riesgo extraordinario: se cubre, o no, según la modalidad contratada dentro de la propia póliza. De ahí que la revisión previa sea determinante. Identificar el plan contratado, comprobar si contempla granizo e inundación y conocer los límites y las franquicias son los tres pasos que suelen recomendar los especialistas del sector antes de que llegue el temporal.

Los episodios de lluvias intensas y granizo se han vuelto más frecuentes en los últimos años y, con ellos, han crecido los partes por daños de la naturaleza. A la hora de renovar, conviene comparar la prima con el nivel real de cobertura y preguntar por el alcance de los daños parciales, el importe de la franquicia de granizo y el procedimiento para reclamar al Consorcio.

📌 El seguro al detalle

  • Qué ofrece este seguro: el todo riesgo cubre los daños propios de la carrocería por granizo, con o sin franquicia, y el Consorcio asume los riesgos extraordinarios como la inundación por DANA.
  • A quién va dirigido: a conductores que aparcan en la calle o en zonas expuestas al granizo y a la inundación.
  • Cuánto cuesta: la cobertura de granizo va incluida en la modalidad de todo riesgo contratada, y la del Consorcio se financia con un recargo ya incorporado en la prima.

Conducir sin carné ya es la principal causa de condena por delitos de tráfico en España

Conducir sin carné ya es la primera causa de condena por delitos de tráfico en España: el 52,6% de las sentencias.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: por primera vez, conducir sin carné o con el permiso retirado supera al alcohol y a las drogas como causa de condena penal en las carreteras españolas.
  • Cómo te afecta: si nunca has aprobado el examen, has agotado los puntos o un juez te ha retirado el permiso, circular es un delito y no una simple multa administrativa.
  • Puntos clave y plazos: 39.127 condenas por este delito frente a 31.159 por alcohol y drogas en el último balance publicado; el tipo penal existe desde 2008 y acumula un crecimiento del 30% desde 2010.

Por qué conducir sin carné ya gana al alcohol

La última Memoria de la Fiscalía General del Estado recoge 74.560 sentencias por infringir el Código Penal en materia de seguridad vial. De ellas, 39.127 se dictaron por no tener carné o no tenerlo en vigor, el 52,6%, mientras que 31.159 (el 41,8%) correspondieron a conductores ebrios o drogados. Es la primera vez que la conducción sin permiso adelanta al alcohol y a las drogas.

El dato tiene recorrido: el tipo penal existe en el Código Penal desde 2008 y es el único delito de tráfico que no ha dejado de crecer desde 2010, con un aumento acumulado del 30%. La Fiscalía no ofrece ninguna explicación a esa subida. Tampoco aclara por qué las condenas por alcohol y drogas han bajado a su cifra más baja desde 2011.

Una pista aparece en los controles. La Guardia Civil realizó un 17% menos de pruebas de alcohol y drogas, aunque el total siguió por encima de los seis millones. Menos test, menos positivos detectados. Eso sí, el informe lo apunta como posible causa, no como conclusión cerrada.

Por comunidades autónomas, Cataluña encabeza la lista con 18.051 condenas, seguida de Andalucía (12.197) y la Comunidad de Madrid (8.733). Siete de cada diez casos se resuelven por juicio rápido, la vía que en el lenguaje judicial se llama diligencias urgentes.

El delito no distingue entre no haberse sacado nunca el permiso y circular con él retirado por un juez: la respuesta es penal en los tres casos.

El total también baja. Las 74.560 sentencias son el segundo registro más bajo desde 2010, solo por detrás de las 66.648 de aquel primer año de la serie. El máximo se alcanzó en 2020, con 104.600 condenas.

Qué se arriesga y quién acaba condenado

Las condenas por conducir sin carné agrupan tres situaciones que, sobre el papel, no tienen nada que ver entre sí:

  • Nunca se sacó el permiso. La persona se pone al volante sin haber aprobado jamás el examen teórico y práctico.
  • Perdió la vigencia por puntos. Al agotar el saldo, el permiso deja de ser válido y volver a conducir es delito.
  • Se lo retiró un juez. El carné queda suspendido como pena y circular durante ese tiempo añade un hecho delictivo nuevo.

En los tres casos, lo que hay al final es una condena penal y no una multa administrativa. Eso significa que el asunto pasa por el juzgado y deja antecedentes, con un recorrido que no se cierra pagando una sanción. Conviene tenerlo presente antes de coger el coche si nunca has aprobado el examen, si has agotado los puntos o si un juez te ha retirado el permiso.

El teórico que casi nadie aprobaría hoy

Hay un segundo dato que ayuda a entender el contexto. El 90% de los conductores suspendería hoy el examen teórico si tuviera que repetirlo, según el estudio de la Fundación Línea Directa. En números absolutos, unos 26 millones de personas no llegarían al mínimo, y solo un 8,1% aprobaría con tres fallos o menos, el límite que marca el apto.

La clave está en la formación: el 77% de los conductores no ha recibido ninguna clase de educación vial desde que obtuvo el permiso. Las lagunas se concentran en las preguntas sobre motos y ciclomotores, la interpretación de las señales verticales, horizontales y luminosas, y la normativa de circulación, donde entran los límites de velocidad, los permisos y las prohibiciones de paso.

Por regiones, Canarias (95,9% de suspensos) y Extremadura (95,7%) firman los peores resultados, mientras que Galicia se queda en el 87,1%. La edad también pesa: el porcentaje sube del 89,8% entre los 18 y los 30 años al 92,2% entre los 44 y los 55, y dos puntos más entre los mayores de 55. Para comparar, en 2024, último año con datos de la DGT, casi la mitad de los aspirantes suspendió el teórico.

Suspender un teórico no equivale a conducir peor, recuerda el propio informe. Los conductores con más de diez años de permiso son casi el 82% del censo y aparecen en el 64,6% de los accidentes con víctimas; los noveles, apenas el 4% del total, concentran el 7,6% de los siniestros. La conclusión del estudio es que aprobar el carné no debería ser el punto final de la formación vial.

Lo que la Fiscalía no explica y qué debes vigilar

Queda una pregunta sin respuesta oficial: por qué conducir sin carné es el único delito de tráfico que crece de forma sostenida, a un ritmo del 30% desde 2010. El documento no da motivos. Sí señala, en cambio, la caída de los controles de alcohol y drogas, un 17% menos, como posible explicación del descenso de esas condenas. Es decir, hay menos positivos detectados porque se hacen menos pruebas, no necesariamente porque haya menos conductores bebidos.

Conviene aclarar algo que genera dudas: a diferencia de las ordenanzas municipales de movilidad o de las zonas de bajas emisiones, aquí no hay diferencias entre ciudades. El delito por conducir sin permiso es el mismo en toda España y se aplica desde el mismo Código Penal. Lo que cambia es el número de casos en cada territorio, y por eso Cataluña, Andalucía y Madrid concentran buena parte de las condenas. El documento completo puede consultarse en la web de la Fiscalía General del Estado.

Lo que debes vigilar es el estado de tu permiso. Si estás cerca de quedarte sin puntos, puedes comprobar el saldo en la sede electrónica de la DGT. Si un juez te ha retirado el carné, la fecha de recuperación no es un trámite menor: es el límite que separa una sanción administrativa de una condena penal. El siguiente dato para saber si la tendencia se consolida llegará con la próxima Memoria de la Fiscalía General del Estado.