La imagen de una pareja de la Guardia Civil a bordo de sus motos es desde hace décadas un clásico de nuestras carreteras. En cierto sentido, incluso tiene un componente romántico, casi como ver a un caballero a lomos de su montura. Pero esas máquinas son mucho más que simples vehículos,y han sido testigos directos de la evolución del tráfico en España, de los cambios en nuestra sociedad y de la propia modernización de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.
Desde la primera BMW que usaron a las nuevas motos japonesas que han llegado este 2025, en el Cuerpo se han utilizado modelos que han llegado a convertirse en auténticos clásicos.
Las primeras motos de la Guardia Civil, BMW y una «made in Spain»

Las primeras motos de la Guardia Civil de Tráfico se remontan a los años 60 del siglo pasado. En agosto de 1959 se fundó la Agrupación de Tráfico, con el objetivo de controlar el creciente número de vehículos que circulaban por las carreteras españolas. Y, por supuesto, necesitaban las herramientas adecuadas para su misión.
El primer modelo que utilizó la Guardia Civil fue la BMW R-27. Estas motocicletas, con su motor monocilíndrico y apenas 18 CV de potencia, eran fiables y robustas, perfectas para las patrullas en las carreteras de entonces.
Poco después se sumaron a la flota las BMW R-50/2, con un motor bóxer de casi 500 cc, 26 CV de potencia y una velocidad punta más elevada. Eran más adecuadas para las largas distancias y el servicio intensivo que se les exigía. Se convirtieron en un símbolo de la Agrupación, tanto que algunas de ellas estuvieron en servicio hasta 1986.
En la década de los 70, entró en juego una marca española que muchos moteros de la vieja escuela conocen bien: Sanglas. Con su modelo 400 E, se le dió un acento más nacional al cuerpo. Las Sanglas 400 eran motos buenas para rodar y aguantaban el uso intensivo al que las sometían los agentes. De hecho, coexistieron con las BMW durante más de una década y se ganaron a pulso su hueco en la historia.
La transición y la llegada de nuevas marcas

La década de los 80 marcó un cambio importante. La modernización era imparable y las necesidades de los agentes de tráfico también. Fue entonces cuando entró con fuerza una marca japonesa que hoy en día sigue siendo protagonista en nuestras carreteras: Yamaha.
A partir de 1985, se incorporó al parque móvil de la Guardia Civil la Yamaha XJ 650. Con 653 cc y 71 CV de potencia, este modelo era un gran salto cualitativo. Más potente, más rápida y con una conducción más suave que los modelos anteriores. Su llegada supuso una mejora significativa en la capacidad de respuesta de los motoristas de la Agrupación.
Sin embargo, el reinado de Yamaha no fue exclusivo. A finales de los 80, la Guardia Civil de Tráfico volvió a apostar por BMW, pero esta vez con un modelo que marcó una nueva era: la BMW K75 RT. Con un motor tricilíndrico de 740 cc y 75 CV, el modelo de BMW ya incorporaba avances tecnológicos importantes, una auténtica revolución en seguridad y rendimiento. La K75 RT se convirtió en la moto por excelencia de la Agrupación que sirvió durante muchos años.
A la par que la K75, también se incorporaron otras motos de la serie K, como la Yamaha FJR 1300A, que a día de hoy todavía sigue en uso por los agentes de la Guardia Civil.
Las eternas BMW y la polémica por las nuevas motos

Las motos de la Guardia Civil de Tráfico han seguido evolucionando a un ritmo vertiginoso, adaptándose a los avances tecnológicos y a las exigencias de un tráfico cada vez más denso y rápido. Las motos han pasado de ser simples herramientas de patrullaje a auténticas oficinas móviles sobre dos ruedas, equipadas con la última tecnología.
Sin embargo, hay una marca que ha definido la historia del cuerpo. BMW ha sido la preferida de los agentes, y como se ha podido comprobar, sus modelos han estado siempre presentes desde que se fundó la Agrupación de Tráfico. Su versión más moderna, la R 1250 RT, continúa esta tradición de excelencia.
También se han incorporado otros modelos para complementar la flota. La Yamaha FJR 1300 A, por ejemplo, se introdujo en 2013 y se ha convertido en una alternativa muy popular. Esta moto, con su motor de cuatro cilindros de 1.298 cc y 146 CV de potencia, destaca por su suavidad, su potencia y su capacidad para los largos trayectos. Es una moto muy completa y eficiente para el trabajo diario.
La polémica ha llegado con las nuevas unidades de la mano de Honda. La NT 1100 en realidad no es una moto fabricada para los agentes, sino un modelo de carretera adaptado, y eso implica que, en palabras de los propios agentes, no sea tan capaz de aguantar el ritmo al que se las somete cada día.
Más allá de este revuelo, ¿qué nos depara el futuro? La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ya está explorando nuevas opciones, como las motos eléctricas y otros tipos de propulsión. No sería de extrañar que en unos años veamos a los agentes patrullando en motos silenciosas y respetuosas con el medio ambiente, una prueba más de que la adaptación y la evolución son constantes en este cuerpo.







































































































































