En Madrid, los coches eléctricos están marcando el rumbo del futuro en el sector del taxi. Entre los 16.000 taxis que circulan por la capital, unos 500 ya son Teslas. Aunque representan apenas un 3,1 % del total, la satisfacción de estos pioneros sugiere que la revolución eléctrica está en marcha. Y no es solo una cuestión de ecología: la economía manda, y aquí es donde Tesla tiene mucho que decir.
1Cuentas claras: el ahorro que convence

Hablemos de números. La decisión de cambiar a un Tesla suele estar impulsada por el ahorro a largo plazo. Recargar las baterías de uno de estos vehículos cuesta menos de tres euros al día. Compáralo con los 20 euros diarios que gastan quienes siguen utilizando gasolina. Haz cuentas al mes o al año y te darás cuenta de por qué el refrán “la pela es la pela” se convierte en el mejor embajador del Tesla entre los taxistas.
Además, los costes de mantenimiento también son irrisorios en comparación con los de un coche de combustión. ¿500-1.000 euros al año para mantener un híbrido como el Toyota Prius? Con el Tesla, ese gasto se reduce a 50 euros.
Un taxista madrileño cuenta que, con su Model 3, ahorra unos 6.000 euros al año. Ese ahorro cubre la letra mensual de 500 euros que paga por el coche, dejándole un margen de beneficio claro. ¿Resultado? Un negocio más rentable y sostenible.


