Conducimos el Volkswagen T-Cross. Directo al estrellato
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Conducimos el Volkswagen T-Cross. Directo al estrellato

El Volkswagen T-Cross llega dispuesto a abrirse hueco en el segmento de los SUV urbanos, el que más crece del mercado. Tiene argumentos sobrados para el éxito y los pone en juego en una gama que por ahora contará con tres variantes mecánicas. Ya lo hemos probado.

Javier Montoya

Javier Montoya Twitter

20 de Marzo 2019 21:00

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Llega por fin, el nuevo Volkswagen T-Cross, el SUV urbano de la marca alemana, que se fabrica en Navarra para toda Europa y con el que Volkswagen cierra la primera fase de su ofensiva en el segmento SUV, donde ya cuenta con cinco integrantes, el T-Cross entre los crossover urbanos; el T-Roc entre los compactos; Tiguan en los SUV medios, Tiguan Allspace como SUV familiar y el poderoso Touareg como representante en los todocamino premium

Con el T-Cross llegan al segmento que más crece en la actualidad, lo que le permitirá elevar su cifra de ventas y aumentar su cuota de mercado. Y lo hará con un modelo que guarda grandes virtudes para convertirse en uno de los gallitos entre sus rivales. Con la plataforma MQB A0 como base, la misma del Seat Arona, Volkswagen Polo, Seat Ibiza o Skoda Kamiq. Pero respecto a ellos, a falta de conocer en detalle los datos del Kamiq, el último en llegar, este T-Cross destaca por su máximo aprovechamiento del espacio interior. La distancia entre ejes es la misma que en el Polo, pero gana respecto a este en amplitud, en altura en los asientos traseros, en capacidad de maletero y en modularidad interior gracias a esa segunda fila deslizable 14 centímetros y que permite modular la capacidad interior desde los 385 litros (más que en el Golf) hasta unos estupendos 455 litros, Además, el asiento del pasajero delantero se puede plegar su respaldo de forma que en ese hueco se pueden guardar objetos de hasta 2,40 metros de longitud. Estos datos hacen que el T-Cross se desmarque de ese carácter urbano y que por capacidad pudiera ser, perfectamente, un primer coche para una familia corta. A eso suma la mayor altura al suelo, que hace muy cómodo el acceso y la salida.

Cargado de tecnología

Además de por el espacio, el T-Cross brilla por su dotación tecnológica sobre todo en el cada vez más valorado aspecto de la conectividad. Todos los T-Cross disponen de una pantalla táctil de ocho pulgadas, carga del móvil por inducción, tomas USB de serie delante y en opción detrás y de la aplicación Volkswagen Connect un asistente personal para el vehículo que conecta al conductor y al automóvil, y ofrece información sobre el estado del coche, rutas de viaje... Y puede disponer de cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, que es equipo de serie en el acabado Sport, el único modelo de su clase que lo ofrece.

Además, una capacidad de personalización con la que se puede quitar ese sambenito de 'fríos y aburridos' que muchas veces ha perseguido a los modelos de Volkswagen. Se ofrece con una gama de 12 colores diferentes, cuatro distintos pack estilísticos y de llantas, con medidas entre 16 y 18 pulgadas... Y la posibilidad de combinar el interior con detalles y colores del exterior para que cada usuario lo adapte a su gusto.

En cuanto a sistemas de ayuda a la conducción también brilla a gran altura: Front Assist con frenada de emergencia en ciudad y detección de peatones, aviso de salida del carril, asistente de arranque en pendiente, asistente de ángulo muerto y de salida del aparcamiento o detector de fatiga son de serie desde el acabado más básico. Y puede completarlo con dispositivos como el Control de Crucero Adaptativo que ya se ofrece en el segundo nivel de acabados, el Advance.

Dos motores de gasolina y uno diésel

En cuanto a la parte mecánica, la gama del T-Cross se pone a la venta, en un principio, con dos variantes de gasolina y un diésel. En gasolina, el bloque tricilíndrico 1.0 TSI se ofrece con 95 y 115 caballos -el primero solo con cambio manual de cinco velocidades y el segundo con cambio manual de seis marchas o el automático DSG de doble embrague y siete relaciones-. Y en diésel, la alternativa es el 1.6 TDI con 95 caballos de potencia y los dos tipos de cambio disponibles. Más adelante se sumará a la gama, para completarla por arriba, una versión 1.5 TSI con 150 caballos de potencia. Todos ellos motores que cumplen con la normativa Euro 6d Temp y que destacan por combinar a la perfección eficiencia y rendimiento.

Durante la presentación internacional celebrada en Mallorca el T-Cross ha confirmado lo que había mostrado la primera vez que pudimos probarlo, todavía camuflado, el pasado mes de julio. Nos hemos puesto al volante de las tres alternativas mecánicas. En los tres casos el T-Cross muestra su ADN Volkswagen, ese que hace que los coches alemanes siempre nos suenen familiares. Todo muy racional, muy pensado; todo colocado en su sitio, uno tiene la sensación desde el primer momento de llevar toda la vida conduciéndolo.

Nuestro primer compañero de viaje es el motor diésel en una versión con cambio automático. Llama la atención, como aspecto a criticar, la sonoridad del motor diésel en el interior; con un trabajo mejorable en este aspecto. Pero más allá de eso, el veredicto es muy satisfactorio. El motor es suave y enérgico, aunque su carácter y su nivel de potencia hacen que se sienta más cómodo como rodador en autovías. En las carreteras del interior le falta chicha hasta las 1.800 vueltas, aunque a partir de ahí todo va bien. Excelente el cambio, el tacto de la dirección y los frenos. Y en cuanto al confort de marcha, las suspensiones son firmes pero en absoluto incómodas y transmiten confianza desde el principio.

Nos espera después el T-Cross de acceso. El tricilíndrico nos sorprende por su suavidad y su rendimiento. Es muy agradable de conducir y pone empeño para mover el coche, pero tal vez los 95 caballos se quedan un poco justos y hay que andar jugando con el cambio -bien por recorridos y manejo de la palanca- para tratar de sacarle todo el jugo al coche. Es, posiblemente la opción más pensada para la ciudad y en carretera necesita un poco de carácter.

115, la versión clave

Y por último el 115 caballos que se presenta como la opción más a tener en cuenta si valoramos todos los aspectos dinámidos; rendimiento, suavidad de marcha, consumo, prestaciones. Además, con el cambio automático hace una pareja perfecta. Lo probamos en carretera, donde resuelve los adelantamientos en un santiamén y en autovía, donde nos permite rodar a buen ritmo con un consumo muy razonable -el ordenador marca 5,3 l/100 km tras nuestro viaje por autovia a ritmo muy ligero. Brilla, como en el resto de los probados la dirección y los frenos y su comportamiento dinámico es muy sano, siempre transmitiendo confianza absoluta. Esta versión de 115 caballos será la más vendida de la gama; y tiene todo el sentido tras nuestra prueba. Pero cualquiera de los otros dos modelos proporcionarán suficientes satisfacciones sobre todo para los que buscan una conducción más tranquila.

Con tres niveles de acabado, Edition, Advance y Sport, el nuevo Volkswagen T-Cross llega el próximo mes de abril al mercado con un precio que parte de 18.990 euros para la versión Edition 1.0 TSI de 95 caballos. Un coste por encima del de sus rivales, pero ya se sabe que el sello de Volkswagen siempre desmarca los modelos de la marca alemana de los generalistas. Y como paquete de lanzamiento (aunque sin fecha de caducidad), cada acabado va a disponer de un equipamiento exclusivo. En el Edition se añade el sistema de infoentretenimiento Composition con pantalla de 8 pulgadas, la app Volkswagen Connect y el aire acondicionado Climatic. En el acabado Advance se ofrece el climatizador Climatronic y el sistema de control de crucero ACC. Y por último, en el Sport el equipamiento se completa con el Volkswagen Digital Cockpit con pantalla de 12,3 pulgadas y la cámara Rear View de visión trasera.

Muchos argumentos que, seguro, van a lanzar a este T-Cross directo al estrellato.

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