Volkswagen T-Cross. Operación Triunfo
AL VOLANTE

Volkswagen T-Cross. Operación Triunfo

Aunque aún va a tardar en llegar al segmento más competido del mercado, el Volkswagen T-Cross atesora virtudes que lo harán destacar. No se presenta hasta el 25 de octubre, pero en nuestra primera conducción, con unidades de preserie, demuestra carácter de triunfador.

Javier Montoya

Javier Montoya Twitter

19 de Agosto 2018 14:00

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No se va a presentar hasta el 25 de octubre y no llegará al mercado hasta la próxima primavera, pero en Volkswagen trabajan a fondo en el nuevo T-Cross, el futuro SUV urbano sobre la misma plataforma del Polo que se va a fabricar en la factoría navarra de Landaben. Y quieren tenerlo todo tan afinado que ya hemos podido probar unas versiones preseries aún meses antes de que se empiece a fabricar.

Porque la marca alemana quiere ir mostrando 'los poderes' de su nuevo modelo del que dicen que 'es más'. Y lo demuestra con cifras, porque aunque está realizado sobre la misma plataforma MQB A0 es 5,4 centímetros más largo que el Polo y 11,2 más alto manteniendo la misma distancia entre ejes, con una altura al suelo de 18,4 centímetros. Esas cifras exteriores lo hacen más habitable con un espacio interior que ofrece una considerable altura al techo y espacio a la altura de las rodillas. Y también una capacidad de maletero que parte de 385 litros de capacidad, 34 más de los que ofrece el Polo. Además se puede modular esta capacidad pues los asientos traseros, de serie, se deslizan hacia adelante 15 centímetros de forma que aumente el espacio para las piernas o para el equipaje (en este caso puede llegar a los 455 litros de capacidad) y hasta 1.281 abatiendo los asientos traseros en una proporción 60:40. Como remate, el respaldo del asiento del copiloto se puede abatir para introducir objetos de gran longitud.

Otra de las características del T-Cross es la posición elevada de los asientos, que se encuentran a 59,7 centímetros de altura los delanteros (10 centímetros más alto que en el Polo) y a 65,2 los traseros. Con eso se consigue un acceso cómodo al interior y también una mayor visibilidad para el conductor al ir sentados a mayor altura.

Disponible solo en versiones con tracción delantera

El T-Cross estará disponible únicamente en versiones con tracción delantera y con una gama de motores que combina eficiencia y rendimiento. En gasolina, el 3 cilindros 1.0 TSI cuenta con dos niveles de potencia: 95 (con cambio manual de 5 marchas) y 115 caballos (con caja manual de 6 o automática DSG de 7 marchas); y por encima el 1.5 TSI con 150 caballos y sistema de desactivación de cilindros (únicamnte con cambio DSG). El apartado diésel lo cubrirá únicamente -al menos por ahora- con el 1.6 TDI de 95 caballos con cambio manual de 6 marchas o DSG de 7.

La conducción será dinámica y divertida pero también segura. Para ello, el T-Cross va a disponer de un arsenal de dispositivos de seguridad y ayuda a la conduccion. Por ejemplo, equipará de serie el sistema de vigilancia 'Front Assist' y el sistema de aviso de salida del carril 'Lane Assist'. Y otros dispositivos como el sensor de ángulo muerto 'Blind-Spot Sensor' con 'Asistente de salida del aparcamiento' (advierte de vehículos que se aproximan al T-Cross desde la parte lateral trasera), el 'Sistema de detección de peatones' y la 'Protección proactiva de los ocupantes' (reacciona antes de un accidente cerrando las ventanillas y el techo corredizo, pretensando los cinturones de seguridad y estableciendo la adecuada presión de frenado).

El diseño, que ya hemos podido ver, aunque hasta octubre no se mostrará oficialmente, recuerda inmediatamente a una mezcla entre el T-Roc y el Polo, con una parrilla amplia que integra los faros LED integrados. En la parte inferior incorpora los faros antiniebla enmarcados, integrando en el mismo hueco la luz diurna. En la trasera se aprecian unos fuertes hombros con mucho carácter y una banda reflectora que une las luces traseras en la parte superior del portón y va enmarcada por un embellecedor negro.

Y en ese diseño, la personalización será importante, con 12 colores para elegir -incluyendo carrocerías bitono- y una gran capacidad de personalización que se concreta, por ejemplo, en un interior en el que el cuadro de instrumentos, el salpicadero y la zona de la palanca de cambios se combina con los tonos de la carrocería y puede ofrecer diseños en esa decoración con efecto 3D.

En ese cuadro de instrumentos, un aspecto importante será la digitalización pues contará con una pantalla táctil central de 6,5 u 8 pulgadas y en opción dispondrá del cuadro de instrumentos digital VW Digital Cockpit. Además, todas las posibilidades de conexión, con cuatro tomas USB (dos delante y dos detrás), sistema de carga inalámbrica, o la posibilidad de reproducir contenidos del smartphone o servicios en streaming a través del sistema de sonido opcional 'Beats' con 300 W de potencia.

Más elementos tecnológicos serán el sistema -opcional- de cierre y arranque sin llave 'Keyless Access' o el asistente para luz de carretera 'Light Assist' que se ofrecerá como opción.

Nos ponemos al volante

Llega el momento de ponernos al volante de tres unidades, con un llamativo camuflaje exterior. Nos advierten que se trata de prototipos hechos de manera 'artesanal' en Wolfsburg cuyo precio supera el millón de euros cada unidad. Y nos dicen que están 'terminados' al 90 por ciento. También nos advierten de que no podemos fotografiar el interior, que ofrece un cuadro de aire similar al del Polo en sus rasgos generales.

Con esas premisas nos acomodamos en el coche más fácilmente que en el Polo por esos 10 centímetros más de altura. E inmediatamente la racionalidad del diseño alemán nos hace encontrar la postura perfecta al volante. El primer modelo que cae en nuestras manos es el 1.6 TDI de 95 caballos. Con gran empuje y potencia suficiente, mueve con soltura un conjunto cuyo peso es unos 95 kilos superior al del Volkswagen Polo. Con cambio automático DSG, estira hasta rozar las 5.000 vueltas. Además, como se trata de una version Highline, dispone de cuatro modos de conducción (ECO, Normal, Sport e Individual) con lo que el conductor puede ajustar el comportamiento a sus gustos. Suspensiones bien, mejor de lo que se espera en un modelo de tan incipiente desarrollo y dirección y frenos a buen nivel.

Siguiente paso, el 1.0 TSI de 115 caballos. Con cambio DSG, posiblemente sea la versión más equilibrada -sobre todo si cunde eso de que el diésel tiene los días contados-. Muy vivo de reacciones, se mueve con mucho ímpetu y suavidad. La sonoridad es más elevada de lo que recordamos en el Polo, pero seguro que el trabajo de insonorización de esta unidad aún no está al nivel de un modelo de producción. El motor estira con ganas y desde abajo ya muestra mucho carácter.

Y para el final nos queda el 1.0 TSI de 95 caballos, que será la versión de acceso y como tal, a priori nos parece el 'patito feo'. Con solo 5 marchas en su cambio manual y algún detalle como una pantalla táctil que no dispone de navegador o no cuenta con sistema de arranque sin llave, el resultado en marcha es muy satisfactorio, pues el motor ofrece mucho brío y un funcionamiento redondo. El cambio es agradable por recorrido y tacto de la palanca. Y el rendimiento, más dinámico de lo esperado. Se convierte, por tanto, en una interesante versión de acceso a la gama; sobre todo si el uso mayoritario que se le va a dar es urbano.

En otoño tenemos la siguiente cita con el T-Cross; y hasta la primavera no podremos conducir las versiones ya de producción. Pero la primera impresión es que Volkswagen lo ha vuelto a hacer... Ha creado otro triunfador.

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