El coche eléctrico que el CEO de Ford mandó desmontar tornillo a tornillo y que les ha roto los esquemas

Jim Farley, CEO de Ford, no suele andarse con rodeos. Cuando algo le quita el sueño, investiga hasta el último detalle. El fabricante chino BYD ha pasado en poco tiempo de ser un gran desconocido en Occidente al mayor productor de vehículos eléctricos del mundo. En Ford desmontaron uno de sus coches tornillo a tornillo para descubrir la razón; y lo que encontraron les ha obligado a replantearse su estrategia industrial.

La confesión de Farley impactó con fuerza en el sector del automóvil. Lo que descubrieron no fue precisamente tranquilizador. En lugar de encontrar una tecnología compleja y costosa, los chicos de Ford dieron con una ingeniería eficiente, austera y extremadamente bien optimizada para la producción en masa. Un sistema tan afinado que les ha «roto los esquemas».

1
Una amenaza silenciosa que ha explotado

Fuente: Agencias

Los grandes fabricantes tradicionales de automóviles —europeos, japoneses y americanos— solían mirar con desdén a los nuevos competidores chinos. Los veían como marcas baratas, escasas en calidad y sin experiencia para plantar cara a los gigantes del sector. Pero la percepción ha cambiado radicalmente en apenas un par de años. El avance meteórico de empresas como BYD ha evidenciado su visión, como poco, ingenua.

Publicidad

BYD no solo es líder absoluto en China, sino que hasta supera a Tesla como mayor vendedor de eléctricos a nivel mundial. Ford ha visto que un nuevo competidor se ha colado en el tablero global y amenaza con redibujar las reglas del juego. Y el problema no es solo que BYD venda más, sino que lo hace con márgenes ajustados, alta calidad y, sobre todo, una velocidad de innovación que abruma.

Espalda