Si pensabas que el Dodge Challenger SRT Demon 170 se convirtió en el zenith a la hora de hablar de rendimiento ‘Made in USA’, prepárate para recalibrar tus sentidos. El preparador texano Hennessey Performance lo eligió en su día para hacer de las suyas y para exprimir al máximo su corazón 6.2 V8 Supercharged. Tras dos años de exhaustivo trabajo y desarrollo extremo el Hennessey Demon 1700 se ha convertido en una realidad tangible cuyas cifras de potencia y de par son tan ridículas que desafían las leyes de la física y el sentido común. Y de paso dejan en evidencia a algunos de los mejores superdeportivos del panorama actual.
Para demostrar al mundo entero que los 1.700 HP (1.725 CV) de potencia que prometieron en su día no eran simplemente una brillante estrategia de marketing, los chicos de Hennessey Performance han llevado su todopoderoso Hennessey Demon 1700 hasta un banco de potencia para demostrar de lo que es capaz esta criatura que te recuerdo está totalmente homologado para rodar por la calle. Aunque parezca una máquina más propia de una pista de aceleración de la NHRA.
El motor del Hennessey Demon 1700 cambia el compresor original por dos turbos
Antes de conocer el potencial que encierra el corazón de este Hennessey Demon 1700, nunca está de más recordar todo el trabajo que este artesanal especialista texano, de la mano de su equipo técnico liderado por Jason Haynes, ha efectuado en dicho bloque, que para comenzar eleva su cilindrada de 6.2 a 7.2 litros. Tampoco debemos olvidarnos de sus dos nuevos turbocompresores Precision PT6870 que soplan a 1,6 bares de presión y que reemplazan al compresor original, nuevos inyectores de carburante etanol E85, nuevo sistema de escape, doble intercooler, mejoras en la refrigeración… Retoques propios de ciencia ficción necesarios para alcanzar esos 1.725 CV de potencia y nada menos que 1.900 Nm de par motor.
Sin embargo, el banco de potencia donde han llevado este Hennessey Demon 1700 mide esas cifras en las ruedas, dando como resultado una potencia máxima en sus dos rodillos traseros de 1.374 CV, así como un par motor de 1.630 Nm. Para que lo tengas en cuenta, el corazón 8.0 W16 con cuatro turbos de un Bugatti Chiron proporciona 1.500 CV y 1.600 Nm… a la salida del cigüeñal y no en las ruedas. De ahí que no nos debería sorprender que este especialista texano busque firmar un tiempo de 7,9 segundos para recorrer el cuarto de milla (402 metros), saliendo a una velocidad entre 280 y 290 km/h. Cifras propias de un auténtico caza de combate que este verdadero demonio sobre ruedas consigue sin despegar del asfalto. Por lo menos sus dos neumáticos traseros.



