La FIA deja a Isack Hadjar al borde de la exclusión en Miami por una tabla del suelo del RB22 que sobresale dos milímetros del límite reglamentario, y la decisión amenaza con torcer el equilibrio del mundial de constructores justo cuando Red Bull empezaba a respirar.
Dos milímetros que valen una clasificación entera
Los comisarios técnicos detectaron tras la qualy en el parque cerrado supervisado por la FIA que la plank (tabla inferior) del coche número del francés excedía en dos milímetros el contorno permitido por el artículo del reglamento técnico 2026 que regula las dimensiones del suelo. La penalización por defecto en estos casos es la exclusión de la sesión, salvo que el equipo demuestre causa de fuerza mayor (impacto con bordillo, daño accidental verificable). Red Bull Racing ha pedido revisión, pero las imágenes y el informe del delegado técnico apuntan a un margen de fabricación, no a un golpe en pista.
La cifra parece ridícula. No lo es. Dos milímetros en la geometría del suelo, en la era de los coches con efecto suelo de la generación 2026, equivalen a una variación medible de carga aerodinámica en el eje delantero. La FIA lleva insistiendo desde el invierno en que la tolerancia es cero: o el suelo está dentro de las cotas o el coche no es legal. No hay zona gris, y los stewards no acostumbran a perdonar este tipo de irregularidad estructural.
Quién pierde y quién gana con la exclusión
El primer perjudicado es el propio Hadjar, que firmaba una de las clasificaciones más sólidas de su segundo año en la categoría. Pero la lectura de campeonato pesa más. Red Bull arrancaba el fin de semana de Miami con una racha de tres podios consecutivos del equipo, intentando recortar el desfase con McLaren en el constructores. Si la exclusión se confirma y Hadjar arranca desde el pit lane el domingo, el equipo de Milton Keynes pierde una bala completa de puntos en un trazado donde el overtaking existe pero no es trivial.
El beneficiado directo es Aston Martin, que sube una posición en la parrilla, y por extensión Williams y Sauber, que recuperan terreno en la zona media. Mercedes y Ferrari miran con cierta sorna desde lejos: en el paddock se recuerda que ambas escuderías sufrieron descalificaciones similares en 2023 por desgaste excesivo de la plank en Austin. La diferencia es que aquellas eran exclusiones por desgaste en carrera; esta es por dimensión de fábrica, lo cual apunta a un fallo de control de calidad o, peor, a una interpretación del reglamento que la FIA no comparte.

El precedente que Red Bull no quiere recordar
Conviene situar el caso. En la temporada 2022, en el famoso episodio del budget cap, Red Bull pagó una multa y un recorte del tiempo de túnel de viento por una infracción procedimental. En 2024, Pérez fue excluido de Mónaco por un fondo plano fuera de cotas tras un accidente. Y en 2025, el propio equipo encajó una llamada de atención en Spa por una sospecha similar que se quedó en advertencia. El patrón empieza a ser preocupante: cada vez que el equipo afina al límite la geometría del suelo, aparece la vara de medir oficial de la FIA y el resultado no acompaña.
Esta redacción entiende que el problema no es de mala fe sino de filosofía técnica. Red Bull ha construido su dominio del ciclo anterior empujando los márgenes del reglamento al milímetro literal. Con la nueva normativa 2026 —chasis más ligero, motor con mayor componente eléctrico, aerodinámica activa— las tolerancias se han endurecido y los procesos de homologación interna del equipo no parecen haberse adaptado al mismo ritmo. Cabe recordar que Adrian Newey ya no está en la casa, y la transición de liderazgo técnico empieza a notarse en detalles como este.
El precedente internacional también es ilustrativo: la jurisprudencia técnica de la F1 en los últimos cinco años muestra que la FIA mantiene una línea dura con las dimensiones del suelo desde el episodio Hamilton-Austin 2023. No hay margen para la negociación. Si la decisión se confirma tras la audiencia con los comisarios prevista para esta misma tarde, Hadjar arrancará el GP desde el fondo de la parrilla o directamente desde el pit lane, y Red Bull abrirá una investigación interna sobre el control dimensional del suelo antes del próximo gran premio en el calendario europeo.
El siguiente hito es la audiencia formal de los stewards. Si Red Bull no presenta evidencia de daño en pista, la exclusión es prácticamente segura, y el equipo tendrá que decidir si recurre ante el Tribunal de Apelación de la FIA sabiendo que un recurso fallido suele costar más caro que aceptar la sanción de origen.
Análisis de impacto
- Dato de mercado: Red Bull Racing es actualmente segundo en el mundial de constructores 2026, a aproximadamente 38 puntos de McLaren según la clasificación oficial publicada por la F1 tras la última cita europea. Hadjar ocupa el undécimo puesto del mundial de pilotos en su segunda temporada con el equipo principal.
- El rumor: Según apuntan en el paddock, el problema dimensional del suelo no sería exclusivo del coche de Hadjar y podría afectar también a la unidad de su compañero, aunque las verificaciones aleatorias no detectaron anomalía. En los foros técnicos se comenta que el equipo apuró el rediseño de la pieza tras los datos de Imola y no completó el ciclo de validación habitual.
- Veredicto: No es humo, es un error de ejecución que confirma una tendencia. Red Bull lleva un año empujando la frontera del reglamento sin el colchón técnico que tenía con Newey, y la FIA no va a regalar ni un milímetro. La sanción es justa y debería servir de aviso interno antes de que el problema se traslade al chasis del piloto principal.


