Ford volverá al WRC en 2028 como fabricante de pleno derecho y con M-Sport al frente de un equipo oficial que llevará la bandera de Ford Racing. El coche nuevo, en cambio, no llegará hasta 2029.
Ese desfase de dos años es lo más interesante del anuncio. La marca desveló sus planes durante el cierre de temporada del campeonato, con una secuencia que conviene leer al detalle.
El calendario real de Ford: Rally2 en 2027, fábrica en 2028 y coche nuevo en 2029
El compromiso se apoya en tres temporadas encadenadas. En 2027, M-Sport alineará una versión evolucionada del Ford Fiesta Rally2 con un kit de actualización que le permita medirse con los coches del nuevo reglamento. En 2028 el coche será el mismo, pero la estructura pasará a operar como equipo de fábrica. En 2029 llegará el sustituto, construido conforme a las reglas aprobadas para 2027.
No es una vuelta por la puerta grande. Es una vuelta por la puerta de servicio, con el traje de faena puesto y un coche prestado.
La marca lleva desde finales de 2012 sosteniendo su presencia en los rallies desde una posición semioficial: apoyo limitado, un equipo privado asumiendo el riesgo industrial y Ford recogiendo el rédito sin poner la nómina completa. El Rally1 híbrido pasó de largo.
El reglamento que entra en vigor en 2027 nace con el objetivo explícito de abaratar el coche y acercarlo al producto de serie. Eso es lo que ha firmado Ford. La marca no vuelve a la fórmula que dejó: vuelve a la siguiente.
Ford no vuelve a la parrilla que dejó en 2012, sino a la que aún no existe: el coche de 2029 nace del reglamento de 2027.
El paralelismo con la etapa anterior es inevitable. M-Sport gestionó el programa oficial de Ford entre 1997 y 2012, ganó los títulos de constructores de 2006 y 2007 con el Focus WRC y vio cómo la marca retiraba su apoyo al cerrar aquel ciclo. Catorce años después recupera la condición de equipo de fábrica.
A quién presiona la vuelta de Ford: a Toyota, al promotor y al propio M-Sport
Toyota ya había dado el sí al reglamento de 2027. Con Ford dentro, la próxima era del campeonato arranca con dos nombres confirmados y una incógnita por resolver. El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, cifró en tres los constructores comprometidos con el nuevo reglamento técnico. El director ejecutivo de WRC Promoter, Eric Boullier, lo leyó como una declaración sobre la relevancia de los rallies para una marca global.
Mark Rushbrook, director global de Ford Racing, situó el anuncio en el marco de los 125 años de historia competitiva de la firma. No es una aventura puntual: es la recuperación de una parcela fundacional de su relato deportivo.
El detalle que ninguna de las partes subraya es el de siempre: una parrilla con dos fabricantes no es un campeonato del mundo, es una final de copa. Con tres, la cosa empieza a sostenerse.
Lo que Ford pone sobre la mesa tampoco es solo un coche. La marca acumula motores de Fórmula 1 para Red Bull, el regreso al WEC en Hypercar en 2027, presencia en NASCAR y en los Supercars y el rally-raid que ya opera M-Sport. Cuatro campeonatos mundiales de la FIA en paralelo.
La pregunta razonable es qué gana Ford con el cuarto, el más barato de todos y el que más se parece a un coche de concesionario. Durante la era híbrida la promesa del domingo al lunes se quedó corta. El nuevo reglamento rebaja el coste de entrada y devuelve el foco a la producción en serie.
Queda el detalle incómodo. Entre hoy y el coche nuevo hay dos temporadas completas.
En ese hueco, M-Sport tiene que sostener una estructura de competición con un coche que ya no será la referencia técnica y con un fabricante que aún no firma la nómina completa. No es una posición cómoda. Tampoco es nueva.
Por qué el reglamento de 2027 ha devuelto a Ford al WRC
El precedente inmediato es duro. El Rally1 híbrido se estrenó en 2022 con la promesa de atraer fabricantes y ha terminado su ciclo sin sumar ninguno nuevo. El coste de operarlo durante una temporada entera dejó fuera a marcas con décadas de historia en los tramos. Ford se quedó en la frontera.
La comparación con el WEC explica mejor el giro. En el Mundial de Resistencia, la FIA y el ACO han demostrado que bajar el techo de gasto y abrir el reglamento devuelve fabricantes a la parrilla. El WRC ha tardado más en aceptarlo, pero el reglamento de 2027 camina en esa dirección.
Anunciar la vuelta en 2028 en lugar de esperar a 2029 es inteligente: sitúa a Ford dentro de la conversación que define las reglas y no fuera, como simple cliente del campeonato. También es un riesgo, porque quedan dos años en los que el consejo puede cambiar de criterio.
El calendario no perdona. El próximo hito verificable es la temporada 2027, con M-Sport alineando la evolución del Fiesta Rally2 contra los primeros coches del nuevo reglamento. El horizonte real es 2029.
Análisis de Impacto Motor16
- El dato: Ford no competirá como fabricante de pleno derecho hasta 2028 y su coche nuevo no debutará hasta 2029, lo que deja a M-Sport dos temporadas operando con una evolución del Fiesta Rally2.
- El rumor: en el paddock se especula con la identidad del tercer constructor comprometido con el reglamento de 2027, la incógnita que la FIA no ha cerrado.
- El veredicto: movimiento bien calibrado; Ford entra en el proceso regulatorio antes de que las reglas estén consolidadas y el WRC gana el aval industrial que le faltaba desde 2012.

