La electrificación ha sido un proceso inevitable en la industria automovilística, pero Ferrari ha elegido su propio camino. Mientras otras marcas adaptaban plataformas existentes a motores eléctricos, en Maranello se ha optado por crear una arquitectura completamente nueva, pensada desde el primer boceto para ofrecer una experiencia de conducción genuinamente Ferrari.
El Elettrica no pretende ser una ruptura con el pasado, sino la evolución natural de décadas de investigación en rendimiento, dinámica y tecnología aplicada.

Desde los primeros sistemas híbridos derivados del monoplaza de Fórmula 1 de 2009, pasando por el prototipo 599 HY-KERS y los modelos LaFerrari, SF90 Stradale o 296 GTB, cada paso ha acercado a la marca al dominio de la electrificación de alto rendimiento. Ahora, ese conocimiento cristaliza en un coche que combina tecnología de vanguardia, materiales sostenibles y una precisión mecánica artesanal, con el propósito de ofrecer un comportamiento dinámico sin precedentes en un vehículo sin motor térmico
Un chasis estructuralmente nuevo
El Ferrari Elettrica parte de una hoja en blanco. Su chasis, de batalla corta e inspiración en las berlinettas de motor central, busca mantener el contacto directo del conductor con la carretera. El puesto de conducción se sitúa muy cerca del eje delantero, lo que mejora la percepción de control y favorece una comunicación más pura entre el piloto y la máquina.
La decisión de integrar completamente la batería en el suelo del vehículo supuso uno de los mayores desafíos estructurales del proyecto. A diferencia de los esquemas modulares empleados por otros fabricantes, Ferrari ha diseñado un sistema monobloque en el que el chasis y el paquete de baterías forman una única unidad funcional.
Esta integración no solo reduce el peso total, sino que también incrementa la rigidez torsional y contribuye a bajar el centro de gravedad en 80 milímetros respecto a un modelo equivalente con motor de combustión interna.
Los ingenieros de Maranello desarrollaron un sistema de absorción de impactos frontal en el que las torretas de suspensión desempeñan un papel activo en la disipación de energía. Además, la disposición de los motores y el inversor delantero contribuye a desviar las fuerzas de impacto antes de alcanzar los nodos estructurales principales. En caso de colisión lateral, los laterales del chasis y las cavidades entre los módulos de batería actúan como zonas de deformación controlada, preservando la integridad del paquete energético.
La estructura está fabricada en aluminio reciclado en un 75 por ciento, lo que representa una reducción de 6,7 toneladas de CO₂ por vehículo producido. Es un avance técnico con un fuerte trasfondo medioambiental, alineado con la estrategia multi-energía de Ferrari, que sigue contemplando motores V8 y V12 híbridos enchufables junto a esta nueva generación eléctrica.
Subchasis trasero: silencio sin concesiones
Por primera vez en la historia de la marca, Ferrari ha diseñado un subchasis trasero elástico, cuya misión es reducir el ruido y las vibraciones transmitidas al habitáculo sin afectar la rigidez lateral. El sistema emplea silentblocks de elastómero con rigidez direccional variable: firmeza lateral para mantener el comportamiento dinámico, pero mayor flexibilidad vertical y longitudinal para filtrar las irregularidades del terreno.

Esta innovación, sumada a la suspensión activa de tercera generación, proporciona una experiencia de conducción más refinada que nunca. La suspensión, con control electrónico y actuadores independientes en cada rueda, gestiona las fuerzas verticales, longitudinales y laterales con una precisión milimétrica.
Los sensores de la Unidad de Control del Vehículo actualizan los parámetros de tracción, dirección y amortiguación 200 veces por segundo, anticipando cada movimiento del coche y manteniendo un equilibrio perfecto entre confort y respuesta deportiva.
El nuevo sistema reduce la inclinación de la carrocería y el cabeceo en frenadas o aceleraciones, al tiempo que mejora la estabilidad en curva. El resultado es un comportamiento más neutro y preciso, sin comprometer la sensación de ligereza y agilidad característica de la marca italiana.
Ejes eléctricos de diseño propio
El Ferrari Elettrica incorpora dos ejes eléctricos completamente desarrollados y fabricados en Maranello, cada uno con dos motores síncronos de imanes permanentes y rotores con disposición Halbach, una tecnología derivada de la Fórmula 1 que optimiza el flujo magnético y aumenta la densidad de par.
El eje delantero alcanza una densidad de potencia de 3,23 kW/kg y una eficiencia del 93 por ciento a plena carga. El eje trasero supera los registros con 4,8 kW/kg, manteniendo el mismo nivel de eficiencia. El inversor delantero, totalmente integrado, pesa apenas 9 kilos y entrega hasta 300 kW, un logro que refleja la obsesión de Ferrari por la miniaturización y el rendimiento térmico.

El sistema de desconexión del eje delantero permite pasar de tracción total a propulsión trasera en cualquier momento, incluso a alta velocidad, mejorando la eficiencia y el consumo energético. En modo ‘Performance Launch’, el par máximo transferido al suelo alcanza los 8.000 Nm, cifra que supera ampliamente la de muchos superdeportivos con motor de combustión.
La lubricación por cárter seco, con bomba y radiador integrados en el propio eje, garantiza un suministro preciso de aceite a engranajes y actuadores, manteniendo el sistema ligero y eficiente. Todos los componentes —desde los carcasas fundidas hasta los engranajes— se producen en la fundición interna de Ferrari, utilizando aleaciones secundarias que reducen las emisiones de CO₂ hasta un 90 por ciento frente a las tradicionales.
Motores eléctricos: ingeniería a 30.000 revoluciones
Los motores del Ferrari Elettrica representan un salto cualitativo en la industrialización de tecnologías propias del automovilismo de competición. Capaces de girar a 30.000 rpm en el eje delantero y 25.500 rpm en el trasero, alcanzan una potencia pico de 310 kW (421 CV) con una compacidad sin precedentes. En el eje delantero rinden 210 kW (285 CV) y en el trasero firman 620 kW (842 CV).

Con esos números la potencia total se dispara por encima de los 1.000 CV en el modo boost. Y las prestaciones no serán problema: fija el 0-100 km/h en apenas 2,5 segundos y supera los 310 km/h de velocidad punta.
Para soportar las fuerzas centrífugas a tales velocidades, Ferrari utiliza camisas de carbono de 1,6 milímetros de espesor en los rotores, capaces de resistir presiones equivalentes a 2,7 toneladas sin aumentar significativamente la holgura entre rotor y estator. Cada imán, de apenas 93 gramos, genera una presión interna de 390 bar a máxima velocidad.
El estator, formado por laminaciones de hierro-silicio de 0,2 mm unidas por autoadhesión, minimiza las pérdidas eléctricas y térmicas. Las bobinas, realizadas en configuración Litz, reducen los efectos de piel y proximidad, manteniendo la eficiencia incluso a altas frecuencias. Además, el conjunto está impregnado en resina de alta conductividad térmica, 40 veces superior al aire, lo que mejora la disipación de calor y la rigidez estructural.
El resultado es un motor compacto, extremadamente eficiente y de respuesta instantánea, capaz de alcanzar su régimen máximo en menos de un segundo.
La batería como elemento estructural
Diseñada y ensamblada internamente, la batería del Ferrari Elettrica es un elemento estructural del chasis. Está formada por 15 módulos y 210 celdas, dispuestas para maximizar la rigidez y reducir el momento de inercia. Con una densidad energética de 195 Wh/kg y una potencia específica de 1,3 kW/kg, se sitúa entre las más avanzadas del mundo.

Tiene la batería una capacidad de 122 kWh, aspecto que le permite homologar una autonomía que supera los 530 kilómetros. Funciona a 880 V y admitirá recargas en corriente continua superiores a los 350 kW.
El 85 por ciento de su masa se encuentra bajo el piso, mientras que el resto se distribuye bajo los asientos traseros. Esta configuración contribuye a un reparto de pesos óptimo 47/53 entre los ejes delantero y trasero. La carcasa de aluminio, extremadamente delgada, incorpora las placas de refrigeración y las líneas de líquido refrigerante, lo que reduce peso y eleva la eficiencia térmica.
El sistema de refrigeración, completamente integrado, mantiene una temperatura uniforme entre módulos y prolonga la vida útil de las celdas. La arquitectura de los circuitos permite gestionar los flujos de entrada y retorno dentro de una misma placa metálica, con la precisión de un sistema aeronáutico.
Además, la batería es extraíble y reparable, un detalle poco común en un vehículo de este nivel. Puede desmontarse mediante un soporte específico que permite sustituir módulos o componentes electrónicos sin comprometer la estructura del coche.
Inversores y control electrónico
Los inversores del Ferrari Elettrica son otra pieza clave. Su función es transformar la corriente continua de la batería en corriente alterna para los motores, y viceversa en las fases de regeneración. El inversor delantero, integrado en el eje, pesa solo 9 kilogramos y utiliza tecnología de carburo de silicio (SiC) para reducir pérdidas y aumentar la eficiencia.
El corazón del sistema es el Ferrari Power Pack (FPP), un módulo que agrupa seis unidades de conversión, placas de control y refrigeración líquida. El control de conmutación varía entre 10 y 42 kHz, ajustándose según el modo de conducción y la demanda de par, equilibrando eficiencia, confort acústico y gestión térmica.

El software propio incluye estrategias de toggling —conmutación periódica entre estados activos y en reposo— para optimizar el consumo sin sacrificar la respuesta. Esta gestión permite ganar hasta 10 kilómetros de autonomía en condiciones de autopista.
Un sistema adicional, Order Noise Cancellation, combina algoritmos de inyección de sonido y control resonante para eliminar armónicos indeseados y reducir el zumbido típico de los motores eléctricos.
El sonido como retroalimentación mecánica
Ferrari ha decidido no simular el rugido de un V12, sino convertir el sonido eléctrico en una firma mecánica auténtica. Un acelerómetro ubicado en el subchasis trasero capta las vibraciones del tren motriz y las amplifica mediante un sistema similar al de una guitarra eléctrica. Así, el sonido no es un artificio digital, sino una proyección real de la actividad física de los componentes.
El resultado es un paisaje sonoro dinámico y funcional: silencio absoluto en conducción normal y una respuesta acústica progresiva al demandar par o cambiar de modo mediante las levas del volante. El sonido actúa como un canal de comunicación entre coche y conductor, preservando la conexión emocional característica de Ferrari
Dinámica y control: el eManettino
El Ferrari Elettrica ofrece dos selectores principales en el volante. El clásico Manettino regula los sistemas de control dinámico, con modos que van desde Ice hasta ESC-Off. Estrena además un nuevo modo Dry, optimizado para conducción diaria.
En el lado izquierdo aparece el eManettino, que gestiona la arquitectura energética del vehículo. Los modos Range, Tour y Performance determinan el nivel de potencia disponible, la tracción (trasera o total) y la respuesta del acelerador. A través de las levas, el conductor puede seleccionar cinco niveles de par progresivo, creando una sensación de aceleración continua denominada Torque Shift Engagement.

El freno regenerativo también es configurable mediante la leva izquierda, que ajusta la retención del motor eléctrico para simular la deceleración natural de un propulsor térmico
Una nueva definición de deportividad
El Ferrari Elettrica no es una reinterpretación eléctrica de un modelo existente, sino un nuevo manifiesto de ingeniería aplicada al rendimiento. Su diseño demuestra que la electrificación, lejos de diluir la identidad de Ferrari, puede reforzarla si se aborda desde la excelencia técnica.
Cada decisión —desde la fundición del aluminio hasta la calibración acústica— responde a una filosofía que prioriza la pureza mecánica y la precisión dinámica. El resultado es un superdeportivo eléctrico que no busca imitar el pasado, sino inaugurar un futuro donde la emoción, la técnica y la sostenibilidad puedan coexistir bajo el mismo escudo del Cavallino Rampante.
La presentación final, prevista para primavera de 2026, revelará su diseño exterior e interior. Pero incluso sin ver su silueta definitiva, el mensaje es claro: el Ferrari Elettrica redefine lo que significa conducir un Ferrari en el siglo XXI.































































































