A menudo, pequeñas acciones que realizamos de forma automática sin darle importancia se convierten en el origen de los sustos más grandes en carretera. La Guardia Civil de Tráfico observa cómo muchos conductores ponen en peligro su vida y la de los demás sin siquiera darse cuenta.
Y es que, cuando hablamos de distracciones lo primero en lo que pensamos es en el móvil, pero hay muchas más. Y son mucho más variadas y habituales de lo que crees.
2Los peligros de normalizar hábitos al conducir
El mayor riesgo al que te enfrentas no es la falta de habilidad, sino la normalización de estas conductas. Como no has tenido un accidente grave por beber un café o cambiar la emisora, tu cerebro asume que es una actividad segura. Pero esta es una trampa peligrosa.
La ausencia de un accidente no significa que la acción sea correcta, sino que has tenido algo de suerte. En la carretera, las condiciones pueden cambiar en segundo: un coche que frena bruscamente delante de ti, un peatón que cruza sin mirar o un cambio en la señalización.
Si tu atención no está al cien por cien en la carretera, tu tiempo de reacción aumenta. Lo que antes podrías haber evitado con una frenada suave, se convierte en un choque por alcance o una salida de vía.
La conducción es una actividad que requiere toda tu atención. Si necesitas hacer cualquier gestión, lo más inteligente y seguro es buscar un lugar apartado donde estacionar el coche correctamente y realizar tu tarea sin riesgos.
Hay una brecha enorme entre lo que percibes como peligroso y lo que de verdad lo es. La mayoría de conductores se siente capaz de realizar varias tareas a la vez, creyendo que su habilidad es superior a la media. Este exceso de confianza es el caldo de cultivo perfecto para los siniestros viales. Los datos de la DGT muestran que las distracciones están detrás de casi una cuarta parte de los accidentes mortales en nuestras carreteras.

