Doug DeMuro subasta su Ford GT 2005: una de las 4.038 unidades y 15.000 millas

Ocho años, 15.000 millas y una confesión incómoda: el presentador se desprende de la unidad 1.456 de las 4.038 fabricadas. Lo hace en su propia plataforma de subastas.

Doug DeMuro vende su Ford GT de 2005. Lo ha anunciado él mismo en su canal, sin rodeos: después de más de ocho años con el coche —el periodo más largo que ha tenido nunca un vehículo en su garaje— el deportivo sale a subasta en Cars & Bids, la plataforma que él mismo puso en marcha. El motivo, admite, es difícil de defender ante cualquier aficionado. Y aun así lo defiende.

Ocho años, 15.000 millas y una unidad concreta

El coche es la unidad número 1.456 de las 4.038 unidades que Ford fabricó entre 2005 y 2006. DeMuro lo compró hace algo más de ocho años, cuando el valor de estos coches se medía sobre todo por el kilometraje y no por el color, y en sus manos ha recorrido cerca de 15.000 millas. En el vídeo repasa los detalles curiosos del modelo, esos que ha ido descubriendo durante casi una década de convivencia, y reserva para la segunda mitad una sorpresa que no desvela al principio.

De un concept de 2002 a un deportivo de producción

El presentador recuerda que Ford presentó el concept en el Salón de Detroit de 2002 como celebración de su centenario. Lo llamó GT40 y, contra todo pronóstico, la marca lo llevó a producción con el nombre de Ford GT para el año modelo 2005. El diseño firmado por Camilo Pardo logró actualizar la silueta del bólido de carreras de los años sesenta cumpliendo con las normativas de seguridad y emisiones de la época, algo que DeMuro considera un ejercicio de diseño notable.

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Sitúa el coche en un contexto irrepetible. Junto al Porsche Carrera GT, el Ferrari Enzo o el Bugatti Veyron, el Ford GT competía directamente con el Ferrari F430 y con el Lamborghini Gallardo, dos rivales recién llegados entonces. Según su lectura, aquella hornada de superdeportivos de mediados de los 2000 tiene hoy un valor que nadie supo ver en su momento.

Un V8 sobrealimentado y cambio manual de seis velocidades

La mecánica es la otra pata del argumento. El Ford GT lleva un V8 sobrealimentado asociado a una caja manual de seis velocidades, una combinación que entonces era habitual y hoy resulta casi exótica. DeMuro sostiene que en aquella época todo el mundo daba por hecho que la fiesta continuaría: V10, V12, motores sobrealimentados y transmisiones manuales parecían el estándar. Después llegaron la recesión, los cambios de doble embrague, la hibridación y las pantallas.

Eso no convierte automáticamente en mejor al Ford GT, y él no lo plantea así. Lo que plantea es que aquel periodo dejó coches analógicos con motores grandes que ya no se fabrican, y que ese es parte del atractivo actual del modelo.

Nunca le gustó el color Midnight Blue

Aquí llega la confesión. El motivo real de la venta no es el mercado ni el kilometraje: es que nunca le ha gustado el color. Cuando lo compró, era el Ford GT que podía permitirse, porque entonces el precio dependía sobre todo del uso y aquel ejemplar acumulaba ya unas 30.000 millas. Lo condujo a casa y, ocho años después, el azul medianoche sigue sin convencerle.

He tenido este coche más de ocho años y nunca me ha gustado el color; esa es la verdadera razón por la que lo vendo.

— Doug DeMuro

Por qué el azul medianoche cotiza al alza

La ironía es que el color que a él no le dice nada se ha convertido en uno de los más cotizados. DeMuro explica que el mercado ha ido separando los precios de los Ford GT según la pintura, y que solo 455 unidades salieron de fábrica en azul medianoche. Por delante en exclusividad quedan el esquema Heritage —el azul y naranja de Gulf— y el amarillo, que según él es el color más barato por algún motivo. El plateado, añade, solo existió en 2005 y fue sustituido en 2006 por un tono más oscuro mucho más común.

Cars & Bids, el escaparate que él mismo creó

Que la subasta se celebre en Cars & Bids no es casual: DeMuro fundó la plataforma y la ha convertido en uno de los escaparates habituales para este tipo de coches en Estados Unidos. Vender su propio coche allí añade un componente de escrutinio público, porque el anuncio y el resultado quedan a la vista de la comunidad que sigue su trabajo desde hace años.

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Qué lectura sacar de todo esto

Para el aficionado, la operación dice menos del Ford GT como objeto y más de cómo ha cambiado el coleccionismo. Hace una década el precio lo marcaba el cuentakilómetros; hoy lo marca la combinación de kilometraje, historial, especificación y color. Un coche con 30.000 millas a la espalda cuando se compró y casi 15.000 más hechas por su dueño puede encontrar comprador precisamente porque su pintura es rara, aunque a su propietario nunca le haya gustado.

Hay tambien una lección sobre la propiedad de coches con valor en alza. DeMuro no vende porque el coche se haya roto ni porque haya dejado de disfrutarlo. Vende porque un detalle estético que no puede cambiar le ha molestado durante ocho años. Es una razón poco romántica, y por eso resulta creíble.

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Queda por ver a qué precio se cierra la puja y si la rareza del azul medianoche pesa más que un historial de uso real. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Doug DeMuro en YouTube.

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