sábado, 4 febrero 2023

Prueba del Nissan Qashqai e-Power, un híbrido con alma de eléctrico

El Nissan Qashqai fue rey de reyes no hace mucho en el segmento SUV compacto. Y ahora la marca japonesa pretende recuperar el trono en un nicho tremendamente duro. Para ello cuenta con un vehículo muy competitivo y con la novedosa tecnología e-Power, que se extiende a otros modelos, como el nuevo Nissan X-Trail. Probamos el nuevo Nissan Qashqai e-Power.

Prestaciones del Nissan Qashqai e-Power

No es un tiro pese a sus 190 CV, pero ofrece un rendimiento considerable, muy progresivo y prácticamente desde parado (ver nuestras mediciones en la ficha técnica que se adjunta). Además, a la hora de acelerar con ganas, realizar un adelantamiento o subir un puerto de montaña, la sonoridad no se incrementa tanto como en un híbrido autorrecargable, debido a que el cambio es el mismo que el de un vehículo eléctrico (nada que ver con los de tipo por variador continuo de algunos de sus rivales).

Nissan Qashqai e-Power.

El Nissan Qashqai e-Power presenta un asistente de conducción con tres perfiles de uso, ECO, Standard y Sport, y curiosamente en el primero no regenera energía al levantar el pie del acelerador (sí en los otros dos).

También cuenta con una función ‘Brake’ en el cambio que intensifica esa regeneración. Un detalle de ‘coche eléctrico’ es el incorporar la función e-pedal, que permite prescindir prácticamente de pisar el pedal del freno una vez que te acostumbras a su contundente regeneración de energía (por cierto, el tacto de ese pedal no es demasiado progresivo).

Nissan Qashqai e-Power.

Consumos muy ajustados

Todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa con el consumo? Pues pasa que en conducción tranquila hemos visto registros de sólo 4,5 litros cada 100 kilómetros, y resulta complicado superar los 7,5 de media si nos animamos. Son unas cifras más que aceptables. El homologado por la marca es de 5,4 litros. Esto nos permite superar los 960 kilómetros de autonomía.

Nissan Qashqai e-Power.

Más allá del sistema e-Power, la última entrega del Qashqai convence por diseño, habitabilidad, funcionalidad y dinámica. Confortable en marcha, el salto cualitativo dado en su última generación es evidente. La visibilidad y la ergonomía también convencen.

Presentación intuitiva y de calidad

El cuadro de mandos es digital y configurable. Tiene el mismo tamaño (12,3 pulgadas) que la pantalla táctil del salpicadero, que está muy bien ubicada y resulta intuitiva gracias al apoyo de mandos físicos. Además la gestión de la climatización se encuentra fuera y presenta sus propios mandos. La información se completa con un generoso Head-up Display de 10,8 pulgadas que nos permite ver datos vitales sobre el parabrisas, sin tener que desviar la mirada del tráfico.

Nissan Qashqai e-Power.

Las puertas traseras gozan de una generosa apertura (casi 90 grados) y el espacio detrás es considerable, aunque la banqueta es fija. Detrás el maletero se queda en 479 litros (pierde 25 debido a la batería respecto a otras versiones) y el portón trasero cuenta con función eléctrica y una práctica función manos libres.

Equipamiento y precio del Nissan Qashqai e-Power

Es un elemento más en la generosa dotación de serie que aporta el acabado superior Tekna+ de nuestra unidad. Y como muestra aporta faros matriciales, control de crucero adaptativo con limitación inteligente de velocidad, cámara 360º, sonido Bose, alerta y mantenimiento de carril, cargador inalámbrico para el móvil o muchos de los asistentes de última generación que se integran en el avanzado sistema proPILOT.

Claro que todo esto no se regala, ya que el precio es de 45.200 euros (41.450 con descuentos y financiación de la marca).

Nissan Qashqai e-Power.

Tengo que confesar que el Nissan Qashqai e-Power me llamó la atención cuando se anunció, y me ha convencido después al volante. Esta tecnología convierte a este vehículo en un eléctrico por tacto y sensaciones, y sin necesidad de depender de una toma eléctrica exterior. Una solución híbrida diferente que también cuida escrupulosamente el consumo.

Destacaría su agradable tacto general en marcha, su avanzado y generoso equipamiento de serie y su reducido consumo real. Nos gusta menos la elevada rumorosidad del motor de gasolina en determinados momentos, sobre todo en parado o a baja velocidad, el tacto un tanto artificial del pedal del freno y el menor volumen de su maletero.