Peugeot 2008. Ya lo hemos podido conducir
LLEGA A FINAL DE AÑO

Peugeot 2008. Ya lo hemos podido conducir

Todavía faltan unos cuantos meses para que el nuevo 2008 se ponga a la venta, pero nosotros ya hemos podido conducir este SUV urbano, que ahora es más llamativo y espacioso. Y que con el PureTech 130, es una opción sensacional.

Pedro Martín

Pedro Martín

17 de Julio 2019 21:00

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La segunda generación del 2008, que Peugeot fabricará en la planta de Vigo, está lista para su lanzamiento a finales de año. El SUV más pequeño de la marca francesa ya no lo es tanto, pues crece hasta los 4,30 metros de longitud, y ese estirón se acompaña de mejoras de todo tipo que le convierten en un modelo de más nivel que ya admite mejor una utilización familiar. Aunque estará disponible también en versión cien por cien eléctrica, acabamos de probarlo con motor de gasolina... y nos ha gustado.

Del nuevo 2008 ya habíamos explicado las principales novedades, que son muchísimas y hacen de esta segunda generación un modelo completamente nuevo. Nuevo, y mucho más grande que su antecesor, pues la longitud aumenta nada menos que 14 centímetros y se va hasta una cota de 4,30 metros que le sitúa ya muy cerca del segmento inmediatamente superior, donde militan modelos de éxito como el Nissan Qashqai, el Seat Ateca o, incluso, el Peugeot 3008, que mide 4,45 metros. Además, la distancia entre ejes es ahora de 2,60 metros, lo que son por ejemplo 4 centímetros extra respecto al DS 3 Crossback, con el que comparte la moderna plataforma CMP, que el grupo PSA empieza a usar ahora en todos sus modelos pequeños: los nuevos 208 y 2008 de Peugeot, el citado DS 3 Crossback, el nuevo Opel Corsa y la siguiente generación del Mokka X...

Más espacioso que antes

Esa mayor corpulencia del nuevo 2008 se aprecia en cuanto nos acercamos a él, y un 3008 estacionado a pocos metros en el circuito de Mortefontaine, donde nos han citado para probar el SUV gallego por vez primera, nos permite comparar mejor sus tamaños, que resultan bastante parecidos. Como teníamos fresco el recuerdo del DS 3 Crossback, que no brilla especialmente por la amplitud de su segunda fila, nos vamos rápidamente en busca de las plazas traseras del 2008, y enseguida descubrimos que los 4 centímetros extra de distancia entre ejes han dado resultado, pues en el nuevo SUV de Peugeot te acomodas mejor por el mayor espacio para las piernas en las plazas traseras. El túnel de transmisión no es muy voluminoso y la al tira al techo está bien, de manera que dos adultos y un chaval caben perfectamente.

Y el maletero ha sido otro de los beneficiados con el crecimiento de la carrocería, pues ahora se anuncian 434 litros y ese volumen ya da para meter bastante equipaje. Además, esa capacidad se mantiene tal cual en el caso del e-2008 eléctrico, pues sus baterías van repartidas, en forma de H, bajo el suelo del habitáculo, entre ambos ejes.

Pero no disponemos de mucho tiempo para este primer contacto con el 2008 y hay que salir a pista. Al abrir la puerta del conductor para sentarnos apreciamos algo que ya observamos al probar el DS 3 Crossback, y es que para acceder tenemos que subir el pie un poco más de lo normal. El borde del suelo está a 48 centímetros, cuando por ejemplo el de un Seat Arona está a 44. Es, en cualquier caso, el típico detalle en el que reparas la primera vez pero al que después te acostumbras. Y no pasa de anécdota en un habitáculo que destaca por su acertado diseño general. Es sentarte y ya te encuentras cómodo para iniciar la marcha, porque el diseño i-Cockpit 3D, basado en un volante pequeño, una instrumentación digital sobreelevada para no tener que apartar la vista de la carretera y una pantalla táctil central de hasta 10 pulgadas muy a mano, simplifica las cosas. Con buen criterio, los diseñadores de Peugeot han dispuesto una zona de mandos, bajo las salidas de aireación centrales, para acceder rápidamente a las principales funciones (mejor eso que tener que pasar por la pantalla para todo, como sucede en otros Peugeot); aunque los botones están dispuestos en dos filas y en un plano casi horizontal, lo que no resulta especialmente cómodo durante la marcha.

Continuando con el repaso del habitáculo, vemos que el buen trabajo de la marca francesa no tiene que ver sólo con el diseño general a nivel estético, sino que también se ha realizado un gran esfuerzo en cuestión de materiales, pues hay más presencia de zonas mullidas que en el nuevo 208 y podemos hablar ya de cierto refinamiento. Aquí, desde luego, el progreso en comparación con el anterior 2008 es radical.

El PureTech 130 EAT8 para comenzar

Por fin nos ponemos en marcha, y el motor PureTech 130, asociado en nuestro caso al cambio EAT8 (también se ofrece con caja manual de seis marchas), cobra vida de manera discreta, sin apenas ruido y sin vibrar en absoluto al ralentí. En gasolina, la gama ofrecerá también el PureTech 100 con caja manual y el nuevo PureTech 155, ligado exclusivamente al cambio EAT8 y al acabado deportivo GT; y en diésel, la alternativa será doble a partir de la mecánica 1.5, con el BlueHDi 100 de caja manual y el BlueHDi 130 de cambio EAT8. Pero la versión elegida para este primer contacto, un tricilíndrico 1.2 de gasolina con 130 CV, nos parece buena opción como vehículo para todo uso, porque las prestaciones ya están a buen nivel y cuadran con la imagen deportiva del acabado GT Line de nuestra unidad. El 2008 es muy agradable en los primeros metros, pues pisa bien la calzada y nos sentimos cómodos al volante, y en pista se defiende más que sobradamente porque acelera con correcta agilidad y tiene un comportamiento noble y bastante eficaz.

Puede que un circuito de velocidad no sea el escenario ideal para poner a prueba un SUV de carácter urbano o familiar, pero si aquí se siente cómodo, en la calle o circulando por una autovía lo hará mucho más. Y el nuevo 2008 no se descompone jamás. Entra bien en las curvas, pasa por ellas con un balanceo bastante controlado y tracción bien a la salida de los virajes cuando volvemos a acelerar con fuerza. Es noble, incluso si forzamos la situación frenando en pleno apoyo, y sólo nos pareció mejorable la potencia de frenada, aunque estábamos comparando con el e-208 que acabábamos de probar antes (que frena de cine) y la unidad de prueba era un prototipo de preserie, sobre el que todavía habrá que realizar cambios en la puesta a punto.

Faltan todavía algunos meses para el lanzamiento, pero las primeras sensaciones con el nuevo 2008 han sido muy positivas. Tanto por tacto de conducción o rendimiento como por el aumento de tamaño y las novedades en materia de equipamiento o tecnología, Peugeot parece haber acertado con un nuevo producto que podría convertirse en referencia dentro del segmento más boyante del mercado. El tiempo y la respuesta del público dirá si estamos en los cierto.

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