lunes, 5 diciembre 2022

Conducimos el Hyundai i10. Se hace grande

Hyundai sigue apostando por la movilidad urbana clásica. Un utilitario de reducidas dimensiones exteriores, con lo que se garantiza agilidad y maniobrabilidad, movido por motores de combustión con la potencia justa para las exigencias de la ciudad y una eficiencia destacable. Un producto clásico que se adapta a las necesidades de movilidad y las posibilidades económicas de una mayoría de la población. Asi, frente a las marcas que han optado por abandonar el segmento A o a las que han decidido la electrificación completa de su gama en este segmento, como ha hecho el Grupo Volkswagen con el Seat Mii Electric, el Skoda Citigo iV y el Volkswagen e Up!, Hyundai propone la renovación completa del i10.

A pesar de que Hyundai ha anunciado que su estrategia eléctrica va a dar como fruto que en este 2020 el 75 por ciento de la gama del fabricante coreano esté electrificada, en el caso del nuevo Hyundai i10 han decidido apostar por motores convencionales. En palabras de Raf Van Nulff, responsable de la estrategia de producto y precio de Hyundai Motor Europa, «no lo habrá eléctrico porque nos centramos en lo que el conductor necesita acorde a sus posibilidades. Y eso es un vehículo asequible, con motor de combustión como este i10″.

La utilidad a un precio razonable ha sido uno de los secretos del éxito de las dos anteriores generaciones del i10, creado , desarrollado y diseñado en Europa para clientes europeos, del que se han vendido 1,1 millones de unidades desde 2008. Y así va a seguir siendo en esta nueva generación a la que, además, se le añaden otros componentes para garantizar el éxito. El primero de ellos es un diseño distintivo. En Hyundai afirman que uno de los motivos principales por los que la gente elige uno de sus modelos es el diseño. El otro componente con el que quieren redondear el éxito es una elevada carga tecnológica que no es habitual en los modelos de este segmento y precio.

22 combinaciones de diseño exterior

Si analizamos el diseño, vemos que se ha apostado por una imagen más elaborada y con carácter. La parrilla delantera tiene mucha fuerza y recuerda al resto de la gama coreana. Con las luces LED redondas integradas como rango distintivo. La imagen juvenil y moderna se refuerza con una gama de 10 colores -tres de ellos nuevos- para la carrocería y dos tonos de techo -negro o rojo- para combinar con los tonos exteriores hasta ofrecer 22 alternativas diferentes.

En el diseño interior se apuesta por una imagen tecnológica y refinada. El salpicadero destaca por la pantalla táctil de 8 pulgadas de serie en todos los acabados, que se integra con el cuadro de instrumentos formando una única estructura. Bajo esa pantalla aparecen las salidas de aire y más abajo los mandos de la climatización. El diseño del salpicadero se conforma con diferentes materiales formando una superficie de diversos volúmenes. Para el interior también hay posibilidades de personalización, pues se ofrecen cuatro tonos diferentes. Y es llamativo el diseño de superficies hexagonales que vemos en el interior de las puertas, el salpicadero…

El habitáculo, por cierto, ofrece una amplitud sorprendente para un modelo de solo 3,76 metros de longitud -solo crece medio centímetro respecto al actual Hyundai i10– pero que ofrece una distancia entre ejes que aumenta cuatro centímetros. Con ello se consigue una habitabilidad sobresaliente. Un ejemplo, con un conductor de 1,75 de estatura al volante, detrás se puede acomodar un pasajero de la misma talla sin rozar con las rodillas el asiento delantero. Y con una cota de altura en las plazas traseras que también es sobresaliente. Para acabar con el tema de la habitabilidad, decir que cuenta con un maletero de 252 litros de capacidad que es uno de los mejores del segmento.

Se ofrece con versiones homologadas para cuatro y cinco plazas; en este caso, la anchura -aunque ha crecido sigue siendo escasa- lo hace más indicado para niños o jóvenes de poco volumen. El interior se remata con varios huecos para dejar cosas y con una calidad de materiales y ajustes de buen nivel para lo que se estila en el segmento, aunque no llegan a lo que ofrecen otros modelos de más precio de la marca.

Máxima conectividad

Si en el tamaño y la habitabilidad da un salto, en el apartado tecnológico se convierte en referencia entre los modelos de su clase. Hyundai ha echado el resto en este aspecto. Si nos fijamos en las tecnologías de conectividad y comunicación vemos cómo cuenta con conexión del Smartphone a través de Apple CarPlay o Android Auto; dispone también de cámara de aparcamiento trasero o cargador inalámbrico del teléfono móvil. Y estrena en el segmento los servicios conectados de Blue Link que ya incorporan modelos de segmentos superiores. Servicios de conectividad para conocer en tiempo real ubicación y precio de gasolineras, parkings con plazas libres. También permite diseñar tu ruta de viaje en el móvil y enviarla al navegador del coche o la función Find my Car con la que se conoce en cada momento la ubicación del coche.

Y si nos fijamos en sistemas de ayuda a la conducción y de seguridad, el i10 se convierte en referencia entre los coches de su clase. Cuenta con los sistemas de Hyundai Smart Sense. Entre otros, asistente a la frenada de emergencia con detección de peatones, asistente automático de luces largas que cambia de forma automática entre luz de carretera y luz de cruce para ofrecer la mejor visión y evitar deslumbramiento a otros conductores. Además, ofrece asistente de mantenimiento de carril, de atención del conductor y sistema de reconocimiento de señales.

En la parte mecánica ofrece dos alternativas de gasolina. Como motor de entrada un tres cilindros 1.0 con 67 caballos. Y por encima el 1.2 MPI de cuatro cilindros con 84 caballos. Ambos se pueden combinar con un cambio manual o automático de cinco velocidades. Son motores que combinan unas prestaciones suficientes para la ciudad -y para bastante más, como hemos comprobado en la presentación internacional del coche en carreteras portuguesas- con un consumo ajustado. Entre 4,8 y 5,6 l/100 km en el menos potente y entre 5,1 y 6,1 para el de 84 caballos. En ambos casos se trata de cifras homologadas ya bajo el protocolo WLTP. La velocidad máxima supera los 155 km/h en el 67 caballos y llega a los 171 en el de 84.

Notable en carretera

Y pese a ese carácter urbano, el recorrido de más de 300 kilómetros por carreteras en los alrededores de Lisboa nos confirma que más allá de la ciudad, el i10 no se arruga ante nada. Conducimos por autovías y carreteras de sierra, repletas de curvas, subidas y bajadas. Nos ponemos al volante de la versión de 84 caballos con cambio automático. Con este cambio, brilla por suavidad sobre todo en autovía, pero al salir a carretera, sobre todo cuando pisamos a fondo el acelerador, sufre vacíos y no es tan inmediato en su respuesta como esperaríamos. Además, no dispone de carril para cambiar manualmente, con lo que su uso es como un cambio automático clásico. La dirección es precisa y los frenos están a buen nivel. Y en cuanto a las suspensiones tiran a blandas y brillan por el confort que transmiten.

La segunda parte del recorrido lo hacemos con la versión manual de cinco marchas. Y aquí, el cambio manual ayuda a que demuestre más carácter. Podemos estirar marchas y reducir de forma que los 84 caballos tengan brío. La palanca, además, es muy agradable tanto por manejo como por recorridos. En el resto de apartados calca las sensaciones de la variante automática. Ambos han demostrado, con tres personas a bordo, que sus límites están muy lejos de la ciudad; aunque sea en esta donde normalmente se vayan a desenvolver.

A falta de conocer la gama completa, versiones y equipamientos el precio será uno de los datos que determine el éxito del nuevo modelo. Solo se ha comunicado un precio de partida, con descuentos y promoción incluidos. La versión 1.0 T-GDI de 67 caballos con cambio manual, parte de 10.690 euros. Un precio ajustado para todo lo que ofrece y que demuestra que la movilidad urbana clásica -más allá de las alternativas eléctricas o electrificadas- es muy rentable.