Conducimos el nuevo Volvo V60
Con motor de gasolina de 310 CV y diésel de 190

Conducimos el nuevo Volvo V60

Aunque las primeras entregas en España comienzan en junio, ya hemos conducido el nuevo Volvo V60, disponible inicialmente en dos versiones: T6, con motor gasolina de 310 CV, y D4, con un diésel de 190 CV. Pero sólo un mes después se unirá el D3, diésel de 150 CV cuyo precio arranca en 39.683 euros.

Pedro Martín

Pedro Martín

15 de Mayo 2018 16:00

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La nueva Serie 60 de Volvo veía la luz el pasado año de la mano del XC60, un SUV de talla media que comparte plataforma, mecánicas y soluciones tecnológicas de todo tipo con la nueva Serie 90, compuesta por XC90, S90 y V90. Y esta moderna saga 60 de la firma sueca recibe ahora un nuevo integrante, el V60, berlina de carrocería familiar que se anticipa unos meses al sedán S60, que primero verá la luz en Norteamérica (se fabricará a partir de verano en la nueva planta de Charleston) y llegará a Europa en 2019. Pero este nuevo V60 que acabamos de probar, y que sale de la misma planta que el XC40 (en la ciudad belga de Gante), estará en los concesionarios españoles mucho antes, exactamente en un mes, y ya se pueden hacer pedidos, con precios que arrancan en 42.283 euros si elegimos la versión diésel D4, o en 52.600 euros si preferimos el T6. Aunque en julio la gama empezará a crecer, y lo hará con las versiones diésel D3 de 150 CV, que con acabado Momentum, tracción delantera y cambio manual anuncia una factura más aquilatada: 39.683. Y en Volvo dicen que antes de acabar el año el nuevo V60 se pondrá aún más a tiro, pues a los dos niveles de terminación iniciales (Momentum e Inscription) se añadirá un grado básico que permitirá ahorrar entre 2.000 y 3.000 euros.

No es la única novedad reservada por la gama V60 para este 2018, pues algo más adelante llegarán los R-Design (este acabado, disponible con varios motores, será el único que pueda equipar levas en el volante) y muchas más combinaciones mecánicas, como los D3 con cambio automático o con tracción total AWD, un T5 de gasolina que rinde 253 CV y los esperados V60 Twin Engine, híbridos enchufables: el T6 T.E., con 340 CV en total, y el T8 T.E., con 390 CV; en ambos casos con unos 43 kilómetros de autonomía en modo eléctrico.

Un V90 a escala

Pero, como decimos, todo eso será más adelante, y en nuestro primer test por tierras españolas (es la tercera vez en poco más de un año que la firma sueca elige Cataluña para presentar un nuevo modelo a nivel internacional) sólo estaban presentes las dos variantes ya disponibles, una con el motor diésel D4 de 190 CV ligado al cambio automático de 8 marchas y a la tracción delantera, y otra con el T6 de gasolina de 310 CV, también con caja automática pero en este caso con tracción total AWD.

Cuando te acercas al coche, el parecido con el V90 resulta incuestionable. Porque, además, el nuevo V60 es más grande que el anterior. Son 12 centímetros extra que le estiran hasta 4,76 metros (4,94 mide su hermano mayor), y en ese alargamiento es clave el aumento de 96 milímetros en la distancia entre ejes, lo que se traduce en unas plazas traseras con más espacio para las piernas y, como comprobaremos más tarde, en un aplomo superior, con un tacto de coche grande que recuerda mucho a los S90 y V90, con los que también comparte la plataforma SPA.

En esas plazas posteriores podríamos, si acaso, criticar lo voluminoso del túnel central, que estorba bastante a un hipotético quinto pasajero que, por cotas puras, cabe perfectamente, pues la anchura es generosa y también lo es la altura. En cuanto al maletero, la ganancia respecto al anterior V60 roza los 100 litros, que es muchísimo, pues el nuevo familiar medio de Volvo homologa 529 litros de capacidad con sus cinco plazas en uso, realmente cerca ya de lo que ofrece un V90 mucho más aparatoso. Además, las formas son muy regulares, el plano de carga queda bajo y podemos abatir el respaldo trasero, divisible asimétricamente, desde los botones existentes en el lado derecho del área de equipajes.

Nos ponemos al volante y no hay sorpresas, pues el V60 disfruta de la buena ergonomía que caracteriza a los Volvo desde hace décadas. Asientos estupendos por confort y sujeción, visibilidad correcta en todas direcciones, buena colocación de los mandos y de la pantalla central vertical... Puestos a criticar algo, volvemos a decir, como en los S90 y V90, que la consola central queda muy elevada y crea una especie de murete de separación entre conductor y pasajero. El acabado es muy bueno en general, tanto por calidad de materiales como por ajuste, y ganaría aún más si, por ejemplo, las bolsas de las puertas estuviesen forradas para que no sonaran las cosas que ahí dejemos.

Un andar muy refinado...

Esa buena sensación de calidad y refinamiento continúa una vez nos ponemos en marcha, pues el V60 pisa muy bien y filtra la calzada como se espera de un Premium. Hemos empezado por la versión D4, y nos parece que este motor diésel de dos litros hace menos ruido en el nuevo V60 que en el XC40 cuando funciona en frío. Pero en lo que se refiere a empuje, es como lo recordamos, porque tiene mucho par y desde muy abajo (400 Nm entre 1.750 y 2.500 vueltas), y los 7,9 segundos que tarda en acelerar de 0 a 100 km/h definen muy bien su modo de andar. Sin duda, un V60 D4 de cambio automático nos parece un gran vehículo para usar en familia, porque al espacio y la funcionalidad suma unas prestaciones más que correctas, bastante agrado y un consumo moderado que la marca cifra en 4,5 l/100 km. Y 4,4 litros si se trata del D4 de caja manual. Pero no enfocamos nuestro primer test a medir el gasto, porque para eso ya habrá tiempo e itinerarios más realistas. Por contra, preferimos buscarle las cosquillas al V60 en zona de curvas, y respondió a la perfección: noble, seguro, con un balanceo bien controlado, altos niveles de confort...

Hay cuatro modos de conducción para elegir (Eco, Confort, Individual y Dynamic), y en el último de ellos, que es el más deportivo, modificaríamos dos cosas: la dirección debería endurecerse algo más (casi se mantiene tan suave como en los programas tranquilos) y debería engranar también la octava marcha, pues renuncia a ella para mantener más revolucionado el motor, pero hay veces que te encuentras circulando en séptima por autopista durante kilómetros y kilómetros, y es ahí donde debería pasar a la marcha final para ahorrar carburante y reducir aún más el ruido.

Y ese inconveniente lo sufre también el V60 con el motor T6, que fue la segunda versión probada. Aquí, ya con tracción total. Entre eso y los 310 CV que rinde el 2.0 turboalimentado, las fuertes sensaciones parecen aseguradas. Y ahí están los 5,8 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h para corroborarlo. No es un deportivo rabioso, pero sí un familiar rapidísimo en el que los adelantamientos a vehículos pesados son coser y cantar. Pero el gasto, que de media oficial está en 7,5 l/100 km, se puede disparar bien por encima de los 10 litros si le damos gusto al pie derecho. No obstante, el V60 T6 se presta también a una conducción sosegada, pues a bajo régimen hay buena respuesta (el par máximo es de 400 Nm entre 2.200 y 5.100 revoluciones), y el cambio pasa a una marcha superior en cuanto puede. Y el comportamiento, en la misma línea que el descrito para la versión D4, aunque siempre habrá quien eche de menos la suspensión neumática, que el nuevo V60 no ofrece.

Señalar, por último, que el arsenal tecnológico en materia de seguridad está al máximo nivel. Por ejemplo, el Pilot Assist de conducción semiautónoma presume de un funcionamiento fantástico a la hora de mantener el coche centrado en el carril o vigilar la distancia respecto al vehículo que circula por delante, y en el dispositivo City Safety, que es de serie en toda la gama e incluye alerta por colisión frontal, detector de peatones y ciclistas, y frenada de emergencia, aparece una función inédita, que es primicia mundial: frenada automática en caso de colisión frontal inminente.

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