Johann Zarco: el documental que retrata al bicampeón de Moto2 fuera de los circuitos

Automoto sigue durante semanas al bicampeón de Moto2, del circuito a su casa. El retrato de un piloto que empezó por casualidad a los ocho años y que hoy es el francés más querido de la parrilla.

Hay pilotos que se ganan al público por lo que hacen en la pista y otros por lo que son fuera de ella. Johann Zarco pertenece a la segunda categoría, aunque su palmarés le permitiría vivir tranquilo de la primera. Es la tesis que sostiene el canal Automoto en el documental ‘Plongez dans la vie autour des circuits de Johann Zarco’, ocho minutos en los que el equipo francés sigue al bicampeón del mundo de Moto2 durante varias semanas, desde los circuitos hasta su casa.

Escribo esto después de ver el reportaje dos veces. La primera, buscando los datos. La segunda, fijándome en otra cosa: en la incomodidad con la que Zarco habla de sí mismo y en la naturalidad con la que acepta que la gente le quiera.

Un piloto que la gente siente como propio

El documental abre con una pregunta que el propio piloto intenta responder: por qué existe ese vínculo casi íntimo con el público francés. Su explicación me pareció honesta. Durante años fue el chico que lo intentaba, el que trabajaba sin tener la mejor moto, el que se peleaba con lo que había. Y cuando llegaron las victorias y los dos títulos mundiales, la afición sintió que por fin se le devolvía algo a quien siempre había creído en él.

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Del karting por casualidad a la revelación

La carrera de Zarco empezó por accidente. A los ocho años su padre lo llevó a dar una vuelta en karting y, al llegar, el niño vio una moto de motocross aparcada. Dijo que quería probar aquello. En la primera vuelta entendió que era lo suyo. Automoto lo cuenta con el propio protagonista recordando que en su familia nadie tenía relación con las motos y que el deporte le atraía, pero no precisamente sobre dos ruedas con motor.

Antes de eso, el retrato que hace de sí mismo es el de un niño tímido, casi asustado de los demás. Cuenta que pasó varios días de recreo sentado en las rodillas de la maestra porque los otros niños le parecían salvajes, que corrían y se empujaban y él les tenía miedo. Esa imagen, la del chaval que se escondía, contrasta con la del piloto que hoy se juega la vida en cada frenada.

‘Ensayé la moto y fue una revelación: me dije que esto era para mí, que era lo que quería hacer’.

— Johann Zarco, en el documental de Automoto

Laurent Flon y el método del guerrero

En la carrera de cualquier deportista de élite hay siempre una persona clave. En la de Zarco es Laurent Flon, a quien conoció con trece años. Automoto describe el vínculo como un dúo que acabó siendo casi familiar: el piloto se marchó a vivir con él para seguir entrenando. Flon se fijó en dos cosas, según el reportaje, en que el chico escuchaba y en que tenía una velocidad de paso por curva poco común.

El método que aplicó, sin embargo, era de otra época. Nada de teléfono, nada de novia, mentalidad de guerrero. La idea de que la amabilidad o el enamoramiento ablandan a un competidor. Hoy Zarco reconoce ante la cámara que la psicología deportiva dice justo lo contrario, pero admite que él quiso creer en aquello. Le funcionó hasta que dejó de hacerlo, y eso ocurrió bastante tarde.

Dos títulos de Moto2 y una rutina sin atajos

De aquella etapa salió lo que el documental presenta como el gran logro del dúo: dos títulos consecutivos de campeón del mundo de Moto2, la antesala del MotoGP. Un doblete que, según Automoto, nadie había conseguido antes en ese entorno.

Hoy Zarco sigue entre los más rápidos, y lo hace siendo el decano de la categoría. Con treinta y seis años cumplidos el piloto mantiene una rutina que no admite atajos. Automoto atribuye esa longevidad a dos factores. El primero, una higiene de vida intachable y una preparación física metódica: activación muscular cada mañana, entrenamiento habitual en bicicleta y sesiones de supermotard en circuitos de karting para no perder el ritmo, trabajar la técnica y mantener las sensaciones. El segundo, una forma distinta de entender el pilotaje. Con la edad cambió el prisma: ya no se trata solo de entrar más fuerte en la curva, sino de probar posiciones, frenadas y enfoques que años atrás ni se planteaba.

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Neurovisión, música y otras herramientas para durar

Entre las herramientas que muestra el reportaje hay una que me llamó la atención. Durante los fines de semana de carrera, Zarco trabaja con ejercicios de neurovisión. El objetivo, explican los especialistas que le acompañan, es activar el cerebro durante todo el fin de semana para procesar más información y conectar mejor lo que ve con la acción motriz que ejecuta después. La analogía que usan es sencilla: calentamos todo el cuerpo, ¿por qué no calentamos también el ordenador que da las órdenes?

También aparece el otro lado, el del piloto que necesita soltar. Ahí entra la música. Zarco describe el proceso como un ejercicio que va del método al instinto: uno sabe lo que hace, cierra los ojos en un momento dado y deja que aparezca la sensación pura, sin pensar. Según cuenta, pasa de lo cartesiano al feeling y funciona.

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Le Mans, el fin de semana más exigente del año

El Gran Premio de Francia es el momento álgido de su temporada. Su mono luce colores únicos, azul, blanco y rojo. Automoto recuerda que, tras su victoria en Le Mans en 2025, Zarco se convirtió en el primer francés en ganar el Gran Premio de Francia desde 1954. Con ese antecedente, cada edición se le convierte en un asedio de expectativas.

El documental muestra la otra cara de ese fin de semana: firmas de autógrafos, intervenciones, entrevistas y planes medidos al minuto para cumplir con todos los compromisos sin descuidar lo esencial, que es rendir en la pista. La persona que le acompaña en la gestión de patrocinios lo dice sin rodeos en el vídeo: ya tiene experiencia, sabe gestionar a los socios, y eso contribuye a que existan contratos que irán más allá de su carrera en MotoGP.

Un contrato hasta 2027 y una afición entregada

La carrera de Zarco está asegurada, como mínimo, hasta 2027, después de renovar con el equipo Honda. No es un detalle menor a estas alturas. Significa que seguirá compitiendo cuando cumpla los treinta y siete y que la pregunta sobre su retirada puede esperar un tiempo.

La lectura de Automoto es clara y yo la comparto: Zarco funciona como figura de un deporte que en Francia no siempre ha tenido a quién agarrarse. Es el piloto al que la gente describe como alguien fuera del sistema, accesible, que se para a hablar y no se va antes de terminar. Varias voces del documental insisten en lo mismo, que es un chico atípico y sencillo, y que por eso el público le devuelve el cariño en cada circuito.

Hay algo más interesante ahí, sobre todo para quien sigue el campeonato con atención. Zarco ha construido una carrera larga sin haber tenido siempre la mejor moto, y en los últimos años ha combinado veteranía en pista con una gestión comercial y una imagen pública que trascienden el resultado del domingo. Es un modelo de longevidad que otros pilotos intentan copiar, aunque no siempre con el mismo carácter ni con la misma paciencia.

Queda una pregunta abierta que el documental no responde y quizá no pretenda responder: cuántos años más puede sostener Zarco ese equilibrio entre rendimiento, exposición mediática y vida privada. Lo que sí deja claro Automoto es que, a día de hoy, el piloto que empezó por casualidad en un karting sigue siendo el francés que todo el mundo quiere ver.

Puedes ver el vídeo completo en el canal de Automoto en YouTube:

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