Hyundai da un nuevo paso en la renovación de su SUV compacto con la presentación del Tucson N Line, una variante que apuesta por una imagen más deportiva sin alterar la filosofía práctica del modelo. Apenas dos semanas después del estreno mundial de la nueva generación (más información), esta versión añade una personalidad más marcada a la gama y se dirige a quienes buscan un diseño diferenciado sin necesidad de dar el salto a un modelo de altas prestaciones.
La propuesta toma como punto de partida el lenguaje de diseño Art of Steel, caracterizado por unas formas rotundas y superficies esculturales. Sobre esa base, el acabado N Line introduce elementos específicos que acentúan la anchura visual, endurecen los rasgos de la carrocería y aportan una presencia más contundente. Las llantas de aleación exclusivas de 20 pulgadas completan una imagen que mantiene intactas las proporciones esenciales del SUV.
Paragolpes específicos y detalles en negro brillante

La diferenciación comienza en el frontal, con un paragolpes de trazos más angulosos, un pronunciado labio inferior y conductos laterales de inspiración aerodinámica acabados en negro satinado. Los faldones laterales musculosos y las molduras inferiores del color de la carrocería prolongan esa estética, mientras que los pasos de rueda, más estilizados que en el Tucson convencional, contribuyen a reforzar el carácter dinámico.
Los retrovisores exteriores en negro brillante y las inserciones del mismo acabado en el pilar C añaden contraste visual. En la parte posterior, el paragolpes presenta un diseño esculpido con elementos difusores del color de la carrocería y salidas de escape dobles realzadas mediante detalles cromados. Los emblemas N Line, situados en el frontal y las aletas delanteras, identifican esta configuración.
La iluminación H-Edge y los pilotos traseros Prism mantienen el vínculo con la nueva identidad estética del Tucson. El resultado es una imagen más expresiva, aunque la deportividad se concentra principalmente en el diseño y el equipamiento, no en una transformación específica del chasis o de las prestaciones.
Tres alternativas mecánicas, hasta 292 CV

Uno de los argumentos de esta versión es que conserva la variedad de propulsores del nuevo Tucson. La gama incluye una mecánica de gasolina con hibridación ligera de 48 voltios, un híbrido convencional y una alternativa híbrida enchufable, con diferentes configuraciones de tracción.
La opción de acceso desarrolla 150 CV (110 kW) y transmite la potencia al eje delantero mediante una caja de cambios de doble embrague y siete velocidades. Por encima se sitúa el Tucson híbrido, que combina un motor 1.6 T-GDi con una batería de 1,49 kWh para alcanzar una potencia conjunta de 245 CV (180 kW). En este caso, la transmisión es automática de seis relaciones y se puede elegir entre tracción delantera e integral.
La alternativa híbrida enchufable eleva la potencia total hasta los 292 CV (215 kW). Su batería de 17,1 kWh permite recorrer hasta 67 kilómetros en modo eléctrico con las llantas de 20 pulgadas propias del acabado N Line. También estará disponible con tracción delantera o integral, lo que amplía las posibilidades de configuración.
Un habitáculo deportivo sin renunciar al espacio

El tratamiento específico continúa en el interior, donde predomina el negro combinado con costuras rojas y acabados metálicos oscuros. Los asientos deportivos mezclan cuero y gamuza textil para ofrecer una mayor sujeción lateral, mientras que el volante N incorpora cuero perforado, costuras de contraste e inserciones decorativas. Los pedales metálicos, el reposapiés y los estribos identificativos completan el conjunto.
La vertiente práctica sigue siendo una prioridad. El maletero alcanza los 613 litros de capacidad según el método VDA, mientras que la banqueta trasera puede abatirse en proporción 4:2:4 y desplazarse hasta 150 milímetros para adaptar el espacio a las necesidades de cada viaje.
En conectividad destacan la carga inalámbrica dual Qi 2.0 de 15 W y dos puertos USB-C de 100 W para las plazas posteriores. Según el equipamiento, también puede incorporar asientos Ergo Motion y Relaxation Comfort, climatización Multi-Air Mode, retrovisor interior digital y asistente de aparcamiento inteligente remoto.
Pantalla de 17 pulgadas y nuevas funciones de seguridad

La digitalización es otro de los pilares del modelo. El sistema Pleos Connect, basado en Android Automotive OS, integra las funciones del vehículo, el infoentretenimiento, las aplicaciones compatibles y los servicios conectados mediante una pantalla de 17 pulgadas de serie. El reconocimiento de voz Gleo AI incorpora funciones de inteligencia artificial y acceso a información en tiempo real desde internet, mientras que las actualizaciones inalámbricas permiten renovar determinados sistemas y funciones.
La dotación tecnológica puede completarse con un equipo de sonido Bang & Olufsen de 12 altavoces y la iluminación ambiental Smart Mood Lamp. En el apartado de seguridad figuran el asistente de prevención de colisiones frontales 2.0, el asistente de conducción en autopista 2.0, la prevención de colisiones durante el aparcamiento y la detección de presencia infantil.
La iluminación Micro Pixel Lighting, disponible según configuración, utiliza 25.600 píxeles LED individuales para controlar con precisión los haces luminosos y generar animaciones de bienvenida y despedida. Además, la capacidad máxima de remolque alcanza los 1.910 kilos en el híbrido y los 1.810 kilos en el híbrido enchufable, con un asistente específico para facilitar las maniobras marcha atrás con remolque.
El nuevo Tucson N Line de la marca coreana combina así una imagen más deportiva con una oferta mecánica electrificada y un equipamiento tecnológico amplio. Su planteamiento no busca convertirse en un SUV de altas prestaciones independiente, sino ofrecer una interpretación más dinámica del modelo sin sacrificar espacio, comodidad ni funcionalidad cotidiana.






