Los guantes obligatorios en moto ya se aplican en carretera y su ausencia cuesta 200 euros de multa. La DGT metió en el armario de los motoristas una norma que cambia el día a día: desde el 1 de octubre, el equipamiento deja de ser una recomendación y pasa a ser una obligación sancionable.
No es una medida menor. El calzado cerrado se exige en cualquier vía, también en ciudad, y afecta igual a conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores. Los guantes de protección son obligatorios en vías interurbanas. En ambos casos, la sanción es la misma: 200 euros por considerarse infracción grave.
Qué exige exactamente la nueva norma
El paquete de cambios entró en vigor el pasado 1 de octubre y toca varios frentes, según la información publicada por la Dirección General de Tráfico. Estos son los puntos que más afectan al día a día del motorista:
- Calzado cerrado: obligatorio en todo tipo de vía, urbana e interurbana, para el conductor y el acompañante.
- Guantes de protección: exigidos en vías interurbanas. No necesitan homologación por ahora, así que sirven los que ya uses.
- Multa: 200 euros por incumplir cualquiera de las dos obligaciones, al tratarse de una infracción grave.
Qué pasa si te paran sin guantes o con chanclas

La duda más repetida es si vale cualquier guante. La respuesta oficial, de momento, es sí: la exigencia de guantes homologados queda pendiente de una orden ministerial que aún no se ha publicado. Hasta entonces, sirve cualquier guante que cubra la mano.
Con el calzado ocurre algo parecido: la norma habla de calzado cerrado, no de botas técnicas de moto. Eso sí, ir en sandalias o con el pie al aire ya no es una opción en ninguna vía. La multa es la misma en carretera que en la ciudad: 200 euros.
El equipo básico no es un capricho: unos guantes y un calzado cerrado cuestan mucho menos que los 200 euros de la sanción.
Sobre el pago, conviene recordar que las sanciones graves de tráfico suelen acogerse a la reducción por pronto pago del 50%, siempre que se abonen en los 20 días siguientes a la notificación. Si se cumplen los plazos, esos 200 euros se quedan en 100 euros. El detalle exacto aparece siempre en la propia notificación.
Otros cambios que llegan con la misma norma
Las medidas de vestimenta no son las únicas. El mismo paquete abre la puerta a que las motos circulen por el arcén derecho en retenciones, aunque solo en tramos señalizados y sin superar los 30 km/h. No es una autorización general: únicamente donde esté indicado.
También hay obligaciones que se aplazan. La exigencia de casco homologado no llega hasta 2027, y la de guantes homologados queda a la espera de esa orden ministerial. Para los repartidores que trabajan en moto, en cambio, ya es obligatorio el chaleco reflectante durante toda la jornada laboral.
Por qué la DGT aprieta con el equipamiento
La lógica de la norma es sencilla: en una caída, las manos y los pies son lo primero que toca el suelo. Los guantes evitan quemaduras por rozamiento y lesiones de muñeca; el calzado cerrado protege tobillos y dedos. El equipamiento marca la diferencia entre unas magulladuras y una lesión grave, sobre todo en trayectos cortos por ciudad.
Económicamente, el cálculo es claro. Un par de guantes de protección decente se mueve entre 20 y 60 euros según materiales, y un calzado cerrado que ya tengas en casa sirve para cumplir la norma. La multa, en cambio, son 200 euros cada vez, sin excepción de vía. Punto importante: no hace falta acudir a ninguna tienda especializada.
Conviene tenerlo presente de cara a los próximos meses. Con la llegada del frío, el calzado cerrado y unos guantes de invierno pasan de ser una obligación a una necesidad para no helarse sobre la moto. Revisar el equipo antes de cada salida se convierte, a partir de ahora, en un gesto tan rutinario como comprobar la presión de los neumáticos.

