Semáforos y prioridad de peatones: el RGC permite el ámbar con verde y la multa llega a 200 euros

La DGT admite excepciones en intersecciones concretas siempre que el ayuntamiento presente un informe técnico que justifique el solape. Si el conductor no cede el paso al peatón, la sanción puede alcanzar los 200 euros.

El ámbar de los vehículos ya puede coincidir con el verde fijo de los peatones. La DGT ha flexibilizado su criterio sobre los semáforos y la prioridad de los peatones, y abre la puerta a excepciones en intersecciones donde hasta ahora no cabía ninguna.

La clave está en el cambio del Reglamento General de Circulación (RGC) aprobado por Real Decreto y corregido apenas una semana después de su entrada en vigor. La regla general se mantiene: en los pasos con semáforo reservado para peatones, la luz amarilla intermitente de los vehículos no puede coincidir con la luz verde no intermitente de los viandantes y debe ir precedida de la luz roja no intermitente.

Qué cambia en los semáforos con el nuevo Reglamento General de Circulación

Lo nuevo es lo que viene después de ese punto. El texto aclara que esa norma general no comporta una prohibición absoluta y admite salvedades. La información oficial de la DGT ya recoge ese criterio, y el desarrollo normativo está en la normativa publicada en el BOE.

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Para acogerse a la excepción no basta con pedirla. El ayuntamiento correspondiente debe enviar un informe técnico riguroso que avale los beneficios de saltarse la norma general en ese cruce concreto, tanto para la circulación como para la seguridad vial.

Detrás de este giro están las consultas de algunas jefaturas de Tráfico y de varios consistorios que no tenían claro cómo aplicar la regla en la calle. El organismo admite ya el solape en algunas intersecciones, siempre que estén justificadas con ese informe técnico.

El amarillo intermitente no es luz libre: obliga a ceder el paso al peatón y a girar solo cuando la acera esté despejada.

El argumento que sostiene ese modelo tiene su lógica. La luz amarilla intermitente obliga a los vehículos a ceder el paso a los peatones y, a la vez, da fluidez al movimiento de giro, que debe realizarse siempre con precaución, para no bloquear el movimiento longitudinal de la vía principal.

De hecho, el propio Reglamento General de Circulación ya toleraba salvedades técnicas muy parecidas. Cuando la disposición y la anchura de la calzada a cruzar son seguras y no hay tiempo suficiente para completar el giro, con una afección importante en el nivel de servicio de una vía principal, la luz amarilla intermitente para vehículos puede coincidir con la luz verde intermitente para peatones.

Cuánto cuesta ignorar la prioridad del peatón

Aquí entra el bolsillo. No ceder el paso a un peatón en un paso señalizado es una infracción grave que puede costarte 200 euros. El importe no baja por discutir el color de la luz: el que tiene que parar eres tú.

Y ojo con el rojo. Saltarse un semáforo en rojo es también una infracción grave, con 200 euros de sanción. Ahí no hay informe técnico que te salve.

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Con el ámbar intermitente, la obligación es la misma que con el verde fijo: hay que ceder el paso a quien ya está cruzando. Si el peatón ha iniciado el cruce, el giro se hace después, nunca antes. Que el solape esté autorizado en esa intersección no te libera de nada: el amarillo intermitente significa precaución y prioridad para el viandante.

ámbar verde peatones

Por qué la DGT ha abierto la mano y qué mirar en tu ciudad

El origen de este giro está en Valladolid. El Ayuntamiento tenía encima de la mesa una orden que le obligaba a intervenir en 232 cruces para que el ámbar de los vehículos no coincidiera con el verde fijo de los peatones. La Concejalía de Tráfico y Movilidad había trazado un calendario de seis meses para remodelarlos todos. Con la actualización del reglamento, ese plan queda en el aire.

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Ya se han ejecutado algunos cambios. Uno de los cruces renovados es el número 128, que regula el tráfico entre la avenida de Gijón y las calles Enseñanza y Sabina. En él no coincide el ámbar con el verde no intermitente de peatones y el amarillo va precedido siempre de rojo.

Lo que conviene que tengas claro es que la excepción no la decide el semáforo: la pide el ayuntamiento y la autoriza la DGT. Y no está garantizado que la acepte, porque el informe técnico tiene que avalar de verdad que la excepción mejora la circulación y la seguridad vial. Mientras se resuelve, en la mayoría de las intersecciones de tu ciudad sigue vigente la regla de siempre.

Tampoco es una novedad aislada. El reglamento ya contemplaba salvedades técnicas para casos en los que el giro no da tiempo material a completarse sin afectar al servicio de una vía principal. Lo que cambia ahora es el marco general: de prohibición cerrada se pasa a excepción justificada.

La recomendación práctica no depende del color de la luz. Ante un amarillo intermitente, levanta el pie del acelerador y mira la acera antes de girar. Si hay alguien cruzando, para. El peatón mantiene la prioridad en cualquier escenario y el que se juega los 200 euros eres tú.