El Lexus TZ ya se puede pedir en los Centros Autorizados de la marca en la Península y en Baleares desde 88.000 euros, y su argumento principal no es la potencia: es el habitáculo. El SUV 100 % eléctrico mide 5.100 mm de longitud, con 3.050 mm entre ejes, y reparte el interior en tres filas para seis ocupantes bajo un concepto que la marca denomina Driving Lounge.
La cabina como sala de estar: seis plazas y materiales poco habituales en el segmento
La idea del Driving Lounge es sencilla de formular y difícil de cumplir: que el trayecto importe tanto como el destino. Con 5,1 metros de carrocería hay margen para repartir espacio, y el TZ lo aprovecha con una tercera fila que no obliga a elegir entre pasajeros y equipaje cuando el plan es un fin de semana largo. La clave está en la tecnología aplicada a los materiales, no en la ficha de potencia.
Ahí aparece el bambú forjado, un compuesto de fibras de bambú prensadas con resina que se trabaja en piezas rígidas, de veta continua y peso contenido; en el TZ sustituye a la madera tradicional en zonas del salpicadero y de los paneles. A su lado, el aluminio reciclado pone el contrapunto metálico en molduras y remates. El mensaje al conductor es directo: el interior se siente cuidado sin recurrir a materias primas escasas.
El reverso de la propuesta aparece al abrir el portón. Con las tres filas operativas, el maletero declara 257 litros, una cifra justa que cubre la compra semanal y poco más. Abatiendo las filas traseras, el volumen crece hasta 1.987 litros y el TZ se transforma en un coche de familia con mayúsculas. Es el dato que conviene tener claro antes de firmar: si la tercera fila se usa a diario, el equipaje se resiente.
El TZ no vende vatios: vende el rato de calma entre dos destinos, con seis personas a bordo y ningún material que pese en la conciencia.
Cómo te protege el Lexus Safety System+ 4.0

Toda la gama equipa de serie el Lexus Safety System+ 4.0, la cuarta generación del paquete de asistentes de la marca. Son ADAS, es decir, sistemas avanzados de asistencia a la conducción: no conducen por ti, pero cubren los segundos en los que la atención falla. Cuatro funciones resumen lo que aportan al volante.
- Control de crucero adaptativo (ACC): mantiene la velocidad fijada y la corrige según el coche que circula delante, con capacidad de detenerse y reanudar la marcha en retenciones.
- Sistema precolisión: detecta riesgo de impacto frontal, avisa al conductor y prepara la frenada para reducir la velocidad del golpe si no hay reacción.
- Reconocimiento facial: identifica al conductor, recupera sus ajustes guardados y vigila su estado de atención.
- Detector de ángulo muerto (BSM): avisa en los retrovisores cuando otro vehículo entra en la zona no visible, algo importante con 5,1 metros de carrocería.
Ninguno de estos sistemas convierte al TZ en un coche autónomo, y merece la pena decirlo sin rodeos: la responsabilidad sigue siendo de quien va sentado al volante. Lo que hacen es descargar tarea mental en autopista y en ciudad, que es donde se acumula el cansancio. En la misma dirección trabajan la conectividad y el multimedia de a bordo: cada función que se resuelve desde el botón del volante o por voz es una distracción que no llega.
Qué cambia el TZ en el club de los SUV eléctricos de seis plazas
La gama se ordena en dos versiones mecánicas y tres escalones de precio. El acceso es el TZ 450e Executive, con 313 CV (230 kW) por 88.000 euros. Por encima, el TZ 550e Luxury sube a 408 CV (300 kW) y 103.000 euros, o 105.000 si se elige la pintura bitono. La tracción total inteligente DIRECT4 llega de serie en ambas, y la paleta se queda en seis colores con la metalizada como opción de 1.400 euros. El detalle de acabados puede consultarse en la web oficial de la marca.
Con esas cifras, el TZ aterriza en un territorio que se ha poblado en los últimos años: el del SUV eléctrico de gran formato con tres filas. La pregunta razonable ya no es si un coche así tiene sentido, sino qué se compra exactamente por 88.000 euros. Aquí el dinero va a espacio, aislamiento y materiales; la potencia queda en segundo plano, sobre todo en la versión de acceso. Quien venga de un SUV de combustión del mismo tamaño notará el silencio y la respuesta inmediata del motor eléctrico, y también que 5,1 metros pasan factura en maniobras y en consumo.
El interior reciclado merece un comentario aparte. Durante años, material sostenible fue sinónimo de superficie rugosa y color triste. El bambú forjado y el aluminio reciclado del TZ apuntan a lo contrario: el reciclado se muestra, no se esconde. Es la dirección en la que se mueve el segmento, y no solo por convicción ambiental, sino porque el cliente que paga 100.000 euros compara texturas antes que fichas técnicas.
El siguiente paso previsible es que estas soluciones bajen de gama y que la tecnología de cabina se valore por lo que se toca, no solo por lo que se ve en pantalla. Mientras llega, el TZ deja una idea útil para cualquier comprador: en un coche de seis plazas, el equipamiento que de verdad se usa a diario son los asistentes, el espacio y unos materiales que no envejezcan mal.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: 3.050 mm de distancia entre ejes y hasta 1.987 litros de maletero con las filas traseras abatidas, dentro de una carrocería de 5.100 mm.
- Lo que equipa: Lexus Safety System+ 4.0 (control de crucero adaptativo, sistema precolisión, reconocimiento facial y detector de ángulo muerto), tracción total DIRECT4 de serie, además de bambú forjado y aluminio reciclado en el habitáculo.
- Así te afecta como conductor: los asistentes reducen la carga mental en autopista y retenciones, el reconocimiento facial evita reajustar el coche en cada cambio de conductor y los 257 litros con seis plazas te obligan a planificar el equipaje.

