La planta de Stellantis en Zaragoza, la histórica Figueruelas, ha arrancado la producción del Leapmotor B10, un SUV eléctrico de 4,52 metros de longitud y 218 CV que aterriza en el mercado con dos argumentos muy visibles para el comprador: una pantalla central de 14,6 pulgadas y un paquete de ADAS a la altura del segmento. La factoría aragonesa no se detiene ahí: el Leapmotor B05 está confirmado para el primer semestre de 2027.
El B10 es un SUV compacto de fabricación española que peleará en el tramo más poblado del mercado eléctrico, el de los familiares de tamaño medio. Hasta ahora estas unidades llegaban importadas desde China; a partir de ahora se ensamblan en Aragón, con todo lo que eso implica en plazos de entrega y suministro de recambios.
Qué equipa el B10: pantalla de 14,6 pulgadas y ADAS
La cifra que más va a repetir el comprador delante del vendedor son los 14,6 pulgadas de la pantalla central flotante. Para ponerla en contexto: hace una década, lo habitual en un turismo de este precio era una pantalla de siete u ocho pulgadas, y las de más de doce quedaban reservadas a berlinas premium. Esa superficie, sumada al cuadro de instrumentación digital, reduce los botones físicos a lo imprescindible.
Ahí entra en juego la conectividad. El sistema multimedia del B10 replica el móvil por pantalla, admite navegación con tráfico en tiempo real y recibe actualizaciones OTA (over the air: parches y funciones nuevas que llegan por internet, sin pasar por el taller). Es la diferencia entre un coche que envejece en el garaje y un coche que mejora mientras duerme.
El otro bloque tecnológico son los ADAS, el paraguas que agrupa los sistemas avanzados de asistencia a la conducción. En el B10 se traducen en ayudas que actúan sobre freno, dirección y acelerador. Cada una tiene su propia lógica y, sobre todo, sus propios límites.
- Frenada autónoma de emergencia (AEB): detecta obstáculos y frena por su cuenta si el conductor no reacciona a tiempo.
- Control de crucero adaptativo (ACC): mantiene la velocidad fijada y la distancia con el coche de delante sin tocar los pedales.
- Mantenimiento de carril (LKA): corrige la trayectoria con pequeños giros de volante si el coche se desvía.
- Vigilancia de ángulo muerto (BSM): avisa en el retrovisor cuando otro vehículo entra en la zona ciega.
Una pantalla grande sin software que la aproveche es un escaparate vacío; la clave es que el coche reciba mejoras y que las ayudas funcionen sin sorprender al conductor.
Cómo cambia la experiencia al volante
Al volante, el B10 plantea una cabina con menos ruido físico y más información en pantalla. El conductor configura el climatizador, la radio o la navegación desde el panel central, con menús que exigen un periodo de adaptación a quien venga de un coche con mandos giratorios. Nada nuevo en el sector, pero conviene probarlo antes de comprar: la ergonomía digital se lleva bien con unos conductores y mal con otros.
Los ADAS, en cambio, se notan desde el primer kilómetro. En autopista, el control de crucero adaptativo convierte un viaje largo en una tarea menos cansada; en ciudad, la frenada autónoma actúa como red de seguridad en los segundos en que la atención baja. Eso sí, ninguna de estas ayudas convierte el coche en autónomo: el conductor sigue siendo responsable y debe mantener las manos en el volante y la vista en la carretera.
Hay un tercer elemento que no aparece en la ficha: la tecnología de fabricación. Montar el B10 en Zaragoza acorta los plazos de entrega y simplifica el suministro de recambios frente a las unidades que llegaban desde China. Para el propietario, eso significa pasar menos semanas esperando el coche y más agilidad en el taller.
De Figueruelas a Mallén: el ecosistema que sostiene el coche
La planta acumula 44 años de actividad desde los tiempos de Opel, y ese recorrido forma parte del argumento industrial. Alrededor de la factoría crece un tejido de proveedores que incluye un taller de baterías en Mallén, llamado a dar cobertura a los modelos que salgan de la línea aragonesa, y la actividad de Lieder Automotive en Borja, que armará 40.000 chasis al año con una plantilla de 170 empleados.
El calendario que maneja la compañía añade dos hitos más: la producción del Leapmotor B05 en el primer semestre de 2027, un compacto eléctrico que aspira a colocarse por debajo de los 20.000 euros con ayudas, y el montaje de un nuevo vehículo de Opel en 2028. Todo dentro de un plan estratégico que contempla 60 vehículos nuevos en los próximos años para el grupo.
Ahora bien, hay dos matices que conviene vigilar. El primero es que los responsables de la alianza no han concretado volúmenes de producción para el B10, de modo que la rentabilidad de la apuesta dependerá de la demanda real del mercado. El segundo afecta directamente al comprador: buena parte de las funciones del coche dependen del software, y la calidad del servicio posventa será tan decisiva como el equipamiento de la ficha.
La próxima cita es el arranque del B05 a lo largo del primer semestre de 2027. Hasta entonces, el B10 ejerce de termómetro: si el SUV convence en el concesionario, el compacto llegará con la credibilidad ya ganada.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: la pantalla central del Leapmotor B10 mide 14,6 pulgadas y el B05 entrará en producción a lo largo del primer semestre de 2027.
- Lo que equipa: pantalla táctil central de 14,6 pulgadas, cuadro de instrumentación digital, sistema multimedia con conectividad de smartphone, actualizaciones OTA y paquete ADAS con frenada autónoma de emergencia, control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril y vigilancia de ángulo muerto.
- Así te afecta como conductor: más superficie de información sin soltar el volante, ayudas que reducen el cansancio en autopista y refuerzan la seguridad en ciudad, y un coche que recibe mejoras de software sin pisar el taller.

