El cambio de color del coche exige un trámite de 8,67 euros en Tráfico y un aviso a la aseguradora.
Pintar el vehículo entero de otro tono no figura como reforma en el Manual de Reformas de Vehículos vigente: no toca motor, suspensión, frenos ni carrocería estructural. Pero deja dos rastros administrativos. El primero es la tarjeta ITV, donde el color puede figurar como dato técnico. El segundo es la póliza, donde el vehículo asegurado debe coincidir con el coche que circula.
La guía del RACE sobre el cambio de color del coche resume el recorrido: comprobar qué color consta en la ficha técnica, actualizarla cuando corresponda y comunicar la variación a la compañía. No hay que homologar ni pasar una inspección extraordinaria.
Qué exige la normativa: diligenciar la ficha, no homologar
La tarjeta ITV acredita las características técnicas del vehículo y su homologación para circular, y en algunos casos recoge el color. Si aparece y ya no coincide con la pintura real, debe diligenciarse. La DGT ha indicado que esa anotación puede realizarse durante la inspección técnica periódica, cuando el inspector detecta la variación.
En la práctica, quien tenga la ITV cerca lo resuelve en esa cita. Quien acabe de pasarla tendrá que consultar en su estación cómo tramitar la diligencia. Ahora bien, si al cambio de pintura se suman modificaciones de carrocería o componentes exteriores tipificados como reforma, sí se exige homologación e inspección.
El color no figura hoy entre los datos impresos del permiso de circulación ordinario. El registro administrativo es otro asunto: una vez anotada la modificación en la tarjeta ITV, la DGT recomienda pedir que se actualice el dato en el Registro de Vehículos, con cita previa en una Jefatura o por sede electrónica cuando esté disponible.
La tasa publicada para determinadas anotaciones y suministro de datos es de 8,67 euros, aunque el importe y el concepto aplicable deben comprobarse en el momento del trámite. Cuando el color no aparece en el permiso de circulación y solo se realiza una anotación registral, no necesariamente se expide un permiso nuevo.
Actualizar la ficha y avisar a la aseguradora cuesta menos que discutir la identidad del vehículo en plena tramitación de un siniestro.
Cómo avisar a la aseguradora y qué documentación guardar
Notificar el cambio de color a la aseguradora responde a un motivo documental, no estético. La compañía debe disponer de información actualizada del vehículo y, si hay un accidente o hay que acreditar su identidad, conviene que el color registrado coincida con el real.
Contacta con la entidad antes o después de pintar y pregunta si necesita algún documento o fotografía. Las condiciones varían según la póliza y la compañía. Cada entidad marca su propio procedimiento; el parte del taller y una imagen del vehículo ayudan a cerrarlo.
Guarda la factura de la intervención y una copia de la comunicación. La factura acredita cuándo se hizo el cambio; la comunicación demuestra que se avisó. Con el vinilo rige el mismo criterio si altera de forma significativa el aspecto que consta en la documentación.
El recorrido completo queda en cinco pasos:
- Comprobar qué color figura en la tarjeta ITV antes de pintar.
- Pintar en un taller especializado y conservar la factura.
- Anotar el nuevo color en la ficha técnica cuando proceda.
- Comunicar el cambio a la compañía de seguros y guardar copia.
- Actualizar el dato en el Registro de Vehículos de la DGT si corresponde.
Cuánto cuesta el trámite y qué revisar en la próxima renovación
Entre la pintura, la tasa de Tráfico y el tiempo dedicado, el coste administrativo del cambio de color es bajo: 8,67 euros publicados frente a los cientos de euros de una pintura completa. El riesgo no está en el desembolso, sino en la descoordinación entre el papel y la calle.
En términos reales, el escenario delicado aparece al declarar un siniestro y comprobar el perito los datos. Una póliza con el color desactualizado añade gestiones y puede retrasar la resolución justo cuando el conductor necesita el coche.
La evolución del sector apunta a un dato único: ficha técnica, Registro de Vehículos y póliza deberían contar lo mismo. Mientras se consolida, aprovecha la revisión anual para comprobar que el color que consta es el real y comunica cualquier cambio pendiente. La próxima ITV es una buena fecha límite para cerrar el círculo.

