Aramco avisa: el precio de la gasolina y el diésel volverá a dispararse

El consejero delegado de Saudi Aramco cifra en casi 3.000 millones de barriles el suministro perdido desde febrero y en más de 1.000 millones los extraídos de las reservas. Reconstruir esos inventarios llevaría hasta dos años, según sus cálculos.

Llenar el depósito te va a seguir doliendo. Saudi Aramco ha puesto encima de la mesa el dato que nadie quería escuchar: las reservas estratégicas de petróleo y carburantes están bajo mínimos y reconstruirlas llevaría hasta dos años. Traducido al surtidor, el precio de la gasolina y el diésel se queda sin colchón para aguantar el próximo susto.

La advertencia no la firma un analista con ganas de titular. La firma Amin Nasser, consejero delegado de Saudi Aramco, durante el Energy Intelligence Forum celebrado en Londres. Allí cifró en casi 3.000 millones de barriles el suministro perdido en la región desde que estalló el conflicto en febrero, y en más de 1.000 millones de barriles los que han tenido que salir de las reservas para compensar parte de ese déficit.

El resultado es un mercado sin margen de maniobra. Según sus cálculos, quedan menos de 6.000 millones de barriles en inventarios comerciales, y buena parte de ese volumen no está disponible de forma real para responder a un corte de suministro. No todo lo que está almacenado sirve como colchón.

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Qué ha avisado Aramco y por qué te toca el bolsillo

Vamos por partes. El petróleo que ha dejado de circular no se recupera apretando un botón: los pozos vuelven a bombear con relativa rapidez, pero llenar de nuevo los depósitos exige mantener durante meses una oferta por encima del consumo. Nasser calcula que haría falta añadir unos 2 millones de barriles diarios durante un periodo prolongado solo para reponer inventarios, y eso sin dejar de atender la demanda habitual.

Mientras tanto, los gobiernos ya han tirado de reservas. El G7 acordó coordinar, a través de la Agencia Internacional de la Energía, la liberación de 100 millones de barriles de crudo y combustibles, con el diésel como prioridad durante las primeras semanas. Suena a alivio, pero tiene trampa: se usa el colchón justo cuando el colchón está más fino.

El diésel es el que peor lo tiene

reservas petróleo

Aquí está la parte que más te afecta si haces kilómetros. El mercado de productos refinados sufre más presión que el del propio crudo, y dentro de él el diésel se lleva la peor parte. Nasser lo dejó claro: los precios de los refinados han subido con más intensidad que los del barril, un detalle que golpea de lleno a Europa, donde el gasóleo mueve el transporte de mercancías y buena parte de la actividad industrial.

El barril puede bajar mañana y tu surtidor seguir igual: el problema ya no es el crudo, es todo lo que hay entre el pozo y el depósito.

Por eso una bajada del barril no se traduce automáticamente en una rebaja equivalente en la estación de servicio. Entre el pozo y tu depósito hay refinerías, buques, camiones cisterna, almacenes, seguros, y una red logística que también está pagando la crisis.

Y ojo con el detalle que se repite cada vez que hay tensión: el conductor acaba pagando la factura. Los 2 euros por litro que ya se han convertido en norma en muchas estaciones pueden quedarse cortos si el diésel vuelve a apretar.

Qué pasaría si vuelve a cortarse el grifo

El escenario que de verdad asusta no es un pico puntual, sino una temporada larga de precios altos y mucha volatilidad. El estrecho de Ormuz sigue siendo el punto débil: por ahí circulaba, antes de la crisis, una parte fundamental del petróleo y del gas natural licuado que se mueve en el mundo. En septiembre los cargamentos de GNL que atravesaron ese paso aumentaron respecto a los meses anteriores, pero el riesgo no ha desaparecido.

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Cualquier incidente se nota enseguida. Esta semana, sin ir más lejos, un ataque hutí contra instalaciones saudíes ha vuelto a recordar lo frágil que es todo esto. Quien quiera entender por qué ese paso es tan estratégico lo tiene bien resumido en la entrada de Wikipedia del estrecho de Ormuz.

Qué puedes hacer tú con el precio que viene

Poco puedes hacer contra el precio del barril, pero algo sí contra cómo lo pagas. Estas cuatro cosas se notan en la cuenta de fin de mes:

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  • No apures el depósito: repostar con el último cuarto lleno te quita margen para elegir estación y comparar precios.
  • Compara antes de salir de casa: las diferencias entre gasolineras de una misma ciudad siguen siendo notables y, en un depósito de 50 litros, cambian la cuenta.
  • Vigila el diésel: es el combustible más expuesto ahora mismo; si tu coche es de gasolina la presión es algo menor, pero no te libra.
  • Revisa el consumo: neumáticos a la presión correcta, filtro de aire limpio y una conducción sin aceleradas bruscas recortan litros, sobre todo en uso urbano.

La lectura de fondo: dos años de precios tensos

Si de verdad hacen falta hasta dos años para reconstruir los inventarios y la demanda sigue creciendo, los episodios de precios elevados no van a desaparecer porque vuelva a circular más crudo por Oriente Medio. Eso empuja al coche eléctrico, sí, pero sobre todo obliga a mirar el transporte de mercancías por carretera y la agricultura, que siguen funcionando a base de gasóleo.

Dos años es mucho tiempo en la economía de una familia. Y el aviso de Aramco no dice que vaya a haber un susto mañana, dice algo peor: que si llega, el sistema tiene menos herramientas que nunca para amortiguarlo.

Información útil para el conductor

  • Cifra clave: menos de 6.000 millones de barriles en inventarios comerciales, según Saudi Aramco, y no todos disponibles de forma real.
  • Qué significa para tu depósito: el diésel es el producto más tensionado y una bajada del crudo no se traslada de inmediato al surtidor.
  • Ganadores y perdedores: refino y petroleras integradas aguantan mejor el tirón; el transporte por carretera y el campo pagan la factura.
  • Plazo: hasta dos años para reconstruir reservas si no hay nuevos cortes de suministro, siempre según los cálculos de Nasser.
  • Lectura de Motor16: si haces muchos kilómetros y estás mirando coche, el diésel deja de ser la referencia barata que era.