Porsche Mission R, de carreras en clave ECO
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Porsche Mission R, de carreras en clave ECO

El Mission R que anticipa su visión de futuro de las carreras GT, 100% eléctrico en materia motriz, en su fabricación se ha cuidado en detalle la ecología de todos sus componentes. Se conjetura que pueda servir de base para el lanzamiento de un futuro deportivo de calle.

Iván Mingo

Iván Mingo

8 de Septiembre 2021 20:00

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El Mission R anticipa la visión de Porsche en la competición con este prototipo destinado a una Copa Monomarca para clientes. La ecología ha sido una de sus prioridades en el pliego de condiciones de desarrollo; por lo cual puertas, elementos aerodinámicos, umbrales y paneles laterales y gran parte de la estructura central están fabricados en plástico reforzado con fibra de lino, un material en cuya fabricación se genera un 85% menos de CO2 que en la fibra de carbono convencional, ofreciendo además un nivel de rigidez y eficacia muy similares. Además este tipo de compuesto asegura una reducción de peso en torno al 10%. Este material ya ha sido usado en competición por la marca en el 718 Cayman GT4, aunque no de forma tan intensiva. Mide 4,3 metros de largo por 2 de ancho y 1,2 de alto, con un peso final sin piloto de 1.500 kilos.

Está impulsado por dos motores eléctricos de 435 y 653 caballos respectivamente que en momentos puntuales pueden generar hasta 1.088 caballos de potencia, si bien en condiciones normales la potencia conjunta es de 680 CV. Este esquema le hace acelerar de o a 100 kilómetros/hora en sólo 2,8 segundos, con una punta por encima de los 300 kilómetros/hora. El sistema de recarga de hasta 340kW le permite regenerar hasta el 75% de la potencia en 15 minutos, para facilitar las recargas en carrera.

En paralelo otras de las innovaciones más llamativas es la sustitución de la tradicional jaula de seguridad por una estructura que ellos denominan 'exoesqueleto' y que forma una especia de cúpula de policarbonato en el techo del coche, lo que permite que se pueda ver a través de los 'brazos' de la estructura, en unas ventanas de fibra trasparente, de hecho una de ellas sirve de trampilla para la extracción del piloto en caso de accidente.

Con tres pantallas en el interior

El puesto de pilotaje, que puede extraerse para calibrar su ergonomía fuera del coche, se completa con tres pantallas de generoso tamaño; una para el cuadro de relojes, otra para la proyección de imágenes de las seis cámaras que rodean al monoplaza y sustituyen a los retrovisores y una más para el estado biomecánico del conductor.

El conjunto se completa con un evolucionado equipo de aerodinámica activa que permite adaptar sus formas a las diferentes condiciones de la pista. Dispone de tres secciones longitudinales adaptativas a cada lado y de un generoso spoiler regulable en dos alturas, conjunto que se combina con grandes entradas de aire para las ruedas monotuerca de 18 pulgadas, que montan slicks Michelin, gomas fabricadas en exclusiva para el Porsche Mission R en medida 30/68 delante y 31/71 detrás. Michelin asegura también que sus neumáticos están hechos a partir de materias primas renovables, incluyen además, sensores de comunicación con la electrónica del monoplaza.

Los frenos combinan sistemas eléctrico e hidráulico mediante una unidad de gestión, lo que permite una regeneración de energía de hasta 800 kW, regenerando desde el principio de la competición pues la batería nunca se carga más del 85% cuando la conectamos a la red. El diámetro de los discos delanteros es de 380 milímetros, con 355 en el eje trasero, con seis y cuatro pistones respectivamente. De cara a un futuro parece más que probable el desarrollo de un supercar de calle basado en este concept de competición.

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