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Conducimos el Lexus LS 500h. Mejor, ¿imposible?

Crear el mejor coche del mundo… Ese fue el reto que Akio Toyoda lanzó en 1989. Y el resultado fue una berlina lanzada en el Salón de Detroit, con la que la marca japonesa quería dar la réplica a rivales clásicos sobre todo de las marcas alemanas. Se llamaba LSy cambió para siempre la forma de entender una berlina de lujo. Además de crear una marca que se ha convertido en solo 32 años -el LS llegó al mercado en 1989- en sinónimo de exclusividad, refinamiento, confort, atención al cliente…

El primer Lexus fue una auténtica revolución. Pero la evolución de la industria del automóvil en estas tres décadas le harían palidecer ante el derroche, en todos los aspectos, del nuevo LS 500h, el sucesor natural de aquel LS 400. Porque en todo este tiempo, Lexus se ha asentado como una marca que, más allá de crear coches, quiere crear experiencias con coches. Experiencias para las que ha ido ampliando su universo de clientes ofreciendo modelos más asequibles, más pequeños o más utilizables, pero que mantengan ese listón de exclusividad en todo.

Pero esas experiencias, que van desde la conducción de un SUV a un superdeportivo hibrido, siempre está como referencia, lo que el conductor -y los pasajeros- sienten en el LS. Porque aunque los tiempos vayan más por el lado de los SUV, la realidad es que no hay un modelo en la gama japonesa -y posiblemente en el mercado- que pueda igualar su confort, comodidad, refinamiento, lujo o exclusividad a este LS 500h.

Mejorar el refinamiento

Un modelo que, como todo en el mundo del automóvil, ha evolucionado para seguir siendo referencia. Y en esta renovada generación del LS 500h, en Lexus han trabajado para mejorarlo. El reto es mejorar el refinamiento y por eso se ha trabajado en optimizar la potencia pero también la suavidad en marcha. SE la ha dado mayor protagonismo a la parte eléctrica, con una batería que ahora ofrece más apoyo al motor térmico de forma que el LS 500h sea capaz de circular más tiempo con la suavidad que ofrece la tecnología eléctrica.

Más protagonismo de la batería significa menos trabajo del motor de combustión y por tanto más delicadeza. Pero no hay que olvidar que bajo el capó seguimos contando con 359 caballos que permiten propulsar al LS en solo 5,4 segundos hasta los 100 km/h desde parado o alcanzar los 250 km/h de velocidad máxima.

El confort dinámico también se ha reforzado con otros retoques, como la suspensión adaptativa variable o las barras estabilizadoras. La primera mejora no solo el confort, también la respuesta de la dirección y la estabilidad. Las estabilizadoras mejoran la transferencia de las masas mejorando la comodidad en las curvas y también la trazada.

Hay otros elementos que ayudan al confort de conducción, como una batería de asistentes de seguridad y ayudas a la conducción de primer nivel. Control adaptativo de luces de carretera -AHS-, de tipo BladeScan? en el que un espejo en rápida rotación proyecta la luz procedente de unos LED para iluminar de forma clara y precisa un área mayor que los sistemas LED estándar actuales.

Tecnología de vanguardia

También cuenta con un nuevo retrovisor digital, que presenta imágenes en tiempo real de la cámara de aparcamiento trasera sin el obstáculo de los reposacabezas o los pasajeros traseros, y resulta más nítida por la noche y con lluvia. También dispone de función de detección de peatones para el Monitor de visión panorámica de 360 grados.

Y estrena, por ejemplo, un sistema de Aparcamiento avanzado totalmente automatizado el primero del segmento de vehículos de lujo, con función de memoria que reconoce y guarda detalles de las plazas donde aparca el conductor habitualmente. Un sistema que controla la dirección, el acelerador, los frenos y la transmisión para maniobrar con total seguridad y precisión.

Las tecnologías multimedia también son de primer orden, con un sistema que se controla por medio de una pantalla táctil de 12,3 pulgadas, ahora más accesible. También cuenta con un pequeño 'touchpad' tras la palanca de cambios, que permite manejar la pantalla sin estirar el brazo. El sistema multimedia cuenta con conexión del smartphone a través de Apple CarPlay o Android Auto.

Pero donde sin duda podemos ver el exquisito trabajo artesanal que ha caracterizado a Lexus desde sus inicios, es en el interior. Un auténtico salón nos espera al entrar en el habitáculo de este modelo en el que el protagonismo, sin duda, está en las plazas traseras. Con la renovación del LS se ha vuelto a mirar hacia las ancestrales técnicas artesanales japonesas para crear un interior lleno de detalles,

Ofrece como opción un acabado Nishijin y Haku en los paneles de las puertas que entrelaza hilos de negro y plata en un patrón orgánico inspirado en las olas que centellean a la luz de la luna, simulando el arte japonés de emplear materiales diversos para transmitir la belleza y el carácter el mundo natural. Ese patrón se mezcla en los tiradores de las puertas con técnica artesana Haku en la que se aplana una hoja metálica hasta alcanzar un grosor de entre una y dos micras.

Viajar en primera clase

Es solo un ejemplo de la exquisitez con que van a ser tratados los ocupantes del LS 500h. Los delanteros, evidentemente, pero los de las plazas traseras van a disfrutar de una experiencia solo comparable en el ámbito de la movilidad a un viaje en primera clase de un avión. Porque los asientos traseros son auténticos butacones con piel de la mejor calidad, reclinables, con masaje, ventilación… Todo lo que uno pueda imaginar para que los kilómetros pasen sin enterarnos.

La toma de contacto con el LS 500h que nos propone Lexus en los alrededores de Madrid tal vez debería haber sido desde el asiento de atrás, pero en estos tiempos de COVID no se puede compartir coche y la hacemos desde el asiento del conductor. Una experiencia, también.

Todo lo que hemos contado sobre refinamiento, suavidad, silencio de marcha… se cumple en cuanto nos acomodamos en el asiento del conductor y pulsamos el botón de arranque. El carácter eléctrico de su tecnología híbrida se aprecia en la finura con que se pone en marcha al pisar el acelerador con suavidad. Parece mentira que una berlina de este porte y tamaño pueda 'deslizarse' de esta manera.

Porque el recorrido por autovías y una carretera de doble sentido nos muestra cómo el LS 500h parece circular 'levitando' a un centímetro del suelo. Si existieran las alfombras mágicas, posiblemente tendrían este comportamiento. Ojo, y sin olvidar que con solo pisar con decisión el acelerador, salen a relucir esos 359 caballos propulsan a esta berlina con agilidad sorprendente.

Es ágil también en las maniobras pese a las grandes dimensiones. La dirección es precisa y con un magnifico tacto plagado de suavidad. Y los frenos cumplen perfectamente su cometido. En el recorrido echamos la vista atrás y vemos esos dos imponentes butacones. Nos los imaginamos ocupados por dos pasajeros que habrian disfrutado de cada kilómetro sin un balanceo ni un mal bache. Porque las suspensiones miman a los ocupantes. No solo ofrecen confort máximo; también una dureza justa para que el conductor no tenga la sensación de ir 'navegando' con este transatlántico.

Al LS no habrá en Lexus quien le discuta su buque insignia. Han llegado a la gama otros modelos con la pretensión de ser punta de lanza, pero el auténtico lujo sigue estando en este coche. Por cierto, después de tanto hablar de 'cosas celestiales' nos queda la ordinariez de hablar de lo terrenal: el precio. Evidentemente el Lexus LS 500h no es barato… Pero cada euro invertido está justificado. Entre 107.000 y 164.500 euros se puede elegir un LS a la medida de las exigencias de cada uno.

Y no hay que olvidar que este coche nació para ser el mejor del mundo.