El Citroën 2CV eléctrico quiere costar 15.000 euros. Ni uno más. Y si lo consigue, será el coche eléctrico más barato de Europa, por debajo incluso de los modelos chinos que llevan años ganando la guerra del precio.
El 2CV Concept se presentó en el Salón del Automóvil de París de 2026 y se convirtió en la estrella indiscutible de la muestra. En Francia, donde el clásico de 1948 tiene rango de leyenda, el prototipo saltó de las revistas especializadas a los telediarios generalistas. En marketing, eso vale más que cualquier campaña pagada.
Qué es el nuevo Citroën 2CV eléctrico
La marca de los chevrones no ha soltado prenda sobre la versión de producción, que no llegará a los concesionarios hasta 2028. Lo que sí ha confirmado es que el coche definitivo se parecerá en un 90% al show car, que mide 3,76 metros de longitud. Traducido: un urbano puro, más corto que la mayoría de utilitarios del segmento B que se venden hoy.
Y luego está la decisión que lo cambia todo: quitar todo lo que sobra. Menos pantallas, menos cromados, menos sensores. Muchos compradores llevan años pidiendo exactamente eso y ninguna marca se atrevía a dárselo. Aquí tienes la ficha histórica del Citroën 2CV original, el coche que en 1948 se conformaba con un motor de 375 centímetros cúbicos y 9 CV.
Cuánto costará: el objetivo de los 15.000 euros
El precio objetivo que maneja la firma es de 15.000 euros. La barrera es casi virgen entre los eléctricos nuevos que se venden en Europa: hoy la mayoría de urbanos a batería arrancan bastante por encima de esa cifra, y los modelos de de origen chino, especialistas en apretar márgenes, se quedan cerca pero no siempre por debajo.
Si Citroën cumple, el 2CV no competirá solo contra eléctricos. Quedará al nivel de un utilitario de gasolina bien equipado, y ahí la conversación cambia de tercio: coste por kilómetro, mantenimiento y comodidad de repostaje en casa. La marca promete además costes operativos muy bajos y ha diseñado la carrocería pensando en la reparabilidad, con superficies planas y paragolpes separados que se sustituyen de forma independiente.
Un eléctrico de 15.000 euros no es una rebaja comercial: es otra manera de entender el automóvil, y ahí Citroën juega en casa.
Ese detalle del paragolpes importa más de lo que parece. Un golpe de aparcamiento en un coche moderno acaba en una factura de varios cientos de euros porque hay que cambiar una pieza entera con sensores integrados. Con paneles independientes, la reparación se queda en lo mínimo.

Qué se sabe de la mecánica: peso, batería y autonomía
Aquí llega el silencio. Citroën no ha publicado ni la potencia del motor ni la capacidad de la batería. Lo que sí ha anunciado es un peso objetivo cercano a los 1.000 kg, una cifra notable para un vehículo 100% eléctrico y clave para que el consumo no se dispare. Todo apunta a una autonomía de 200 a 300 km WLTP, porque el coche está pensado para el día a día urbano y no para cruzar Europa.
Ojo con esto: de esos 250 kilómetros homologados, en invierno y con calefacción te quedarás en bastante menos. Si tu uso es ciudad y periferia, vas sobrado. Si haces 400 kilómetros cada fin de semana, este no es tu coche.
Dónde aprieta de verdad: la sombra de los eléctricos chinos
El 2CV no nace para ganar carreras, sino para recuperar al comprador que se ha quedado fuera del coche nuevo por precio. Es el mismo cliente que llevan años cazando las marcas chinas con eléctricos baratos. La diferencia es la red: Citroën tiene talleres, recambios y garantía en cualquier provincia española, y eso no se fabrica en dos años.
Lo que la firma está dispuesta a sacrificar para llegar a esa cifra:
- Pantallas grandes y sistemas multimedia complejos.
- Acabados decorativos y cromados que no aportan nada al uso.
- Paneles de carrocería integrados que encarecen cualquier golpe.
Ahí el precio deja de ser el único dato. Un eléctrico de 15.000 euros con servicio posventa a diez minutos de casa vale más que uno de 13.000 con el taller a 200 kilómetros y recambios que tardan semanas en llegar. Cosas que pasan en 2026.
Queda la duda estética, y es grande. El habitáculo cambiará más que el exterior antes de la producción, y la silueta no dejará a nadie indiferente: en una década de diseños genéricos pensados para gustar a todos, un coche con personalidad marcada es una apuesta arriesgada. También es la única forma de que un modelo barato no parezca un coche de segunda.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: 15.000 euros de precio objetivo y en torno a 1.000 kg de peso, una combinación que hoy no ofrece ningún eléctrico europeo del segmento.
- Calendario: la versión de producción llegará en 2028 y el 90% del diseño final será el del prototipo presentado en París.
- Lo que falta por saber: potencia, capacidad de batería, autonomía oficial y precio cerrado por acabado. La marca no ha publicado ninguno de esos datos.
- Comparativa: frente a los urbanos chinos, el punto a favor del 2CV es la red de posventa; el punto en contra, que aún no existe.
- Consejo de Motor16.com: si tienes pensado cambiar de coche en 2028, no firmes una financiación a cinco años sin mirar antes el precio real de salida de este 2CV.

