Mercedes F1 cerró 2025 con 633,4 millones de libras de ingresos y 125 millones repartidos en dividendos. El negocio de la Fórmula 1 ya no depende del campeonato: depende de la cartera de patrocinadores.
Las cuentas consolidadas de Mercedes-Benz Grand Prix Limited depositadas en Companies House cubren el ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2025, el año en el que el equipo terminó segundo del campeonato de constructores tras el ciclo de efecto suelo. La cifra de negocio subió a 633,4 millones de libras, apenas 1,3 millones más que los 632,1 de 2024. Un crecimiento del 0,2% que, leído en frío, parece un estancamiento.
No lo es. La lectura industrial es otra. La partida que sostiene la estructura es el patrocinio y las licencias: más de 415 millones de libras, en torno al 66% de todos los ingresos. El resto se reparte entre derechos comerciales, premios de la FIA y actividades asociadas al hospitality.
El beneficio operativo, que los propios administradores describen en el informe como la métrica más dominante del equipo, escaló hasta 166,7 millones de libras desde los 156,2 del ejercicio anterior. El beneficio después de impuestos quedó en 125,9 millones, frente a 116,9. Y de ahí salió el dividendo: 125 millones de libras a los accionistas, un 25% más que los 100 millones de 2024.
El documento también confirma que la escudería cumplió íntegramente con el Reglamento Financiero de la FIA de 2024 tras el proceso de auditoría. Ese es el detalle que separa a un equipo rentable de un equipo sancionable, y en un contexto de techo presupuestario la frontera entre ambas cosas se mide en millones, no en interpretaciones.
Menos tiempo en pantalla, más facturación: la paradoja del modelo Mercedes
Mercedes vendió más caro su inventario comercial en un año en el que apareció menos en televisión. La cuota de cobertura cayó del 15,5% en 2024 al 13,2% en 2025, según la propia presentación de cuentas. El equipo lo atribuye al tirón del pulso por el título: McLaren se llevó el 24% del tiempo en pantalla y desplazó al resto de la parrilla en el reparto de audiencia.
El negocio de un equipo puntero ya no se mide en segundos de cobertura, sino en la capacidad de facturar mientras esa cobertura baja.
La cartera comercial aguantó el tipo con 24 socios contabilizados en 2025. Adidas, Meta AI y Nasdaq entraron como nuevos acuerdos, y a ellos se sumaron Microsoft, Nu y Zuma en el primer trimestre de 2026. Es decir, la nómina de patrocinadores creció después del cierre del ejercicio auditado, lo que anticipa que la cifra de 2026 debería volver a subir por esa vía.

McLaren factura menos, gana en pista y pierde dinero: la comparación que explica el coste de ganar
El contraste con el campeón vigente ilumina el artículo. McLaren Racing Limited presentó sus cuentas el 30 de septiembre con unos ingresos de 588,5 millones de libras, frente a los 488,4 del ejercicio previo: un salto del 20%, mucho más agresivo que el 0,2% de Mercedes. Pero cerró con una pérdida de 17,4 millones de libras y un resultado operativo negativo de 42,8 millones, que la compañía atribuye en buena medida a los pagos basados en acciones.
Ahí está el dato que conviene subrayar. Ganar en pista y ganar dinero son dos ejercicios distintos, y el segundo se decide en el despacho, no en el muro de boxes. Mercedes factura 44,9 millones más que McLaren y, sin embargo, presenta un beneficio operativo de 166,7 millones frente a un agujero operativo de 42,8. La diferencia no es de escala: es de estructura de costes y de cómo se retribuye a los accionistas y al personal.
Conviene recordar el precedente. La escudería de Brackley lleva años construyendo un modelo que se parece más al de una empresa de medios y licencias que al de un equipo de carreras. En noviembre de 2025, el fundador y consejero delegado de CrowdStrike, George Kurtz, se convirtió en copropietario a través de una participación minoritaria en Motorsports Invest, la sociedad propietaria de Toto Wolff. Ese movimiento apunta en la misma dirección: el valor del activo no está en el chasis, está en la marca.
A ese dato le falta un matiz que las cuentas no resuelven. El equipo tiene previsto cerrar en la segunda mitad de 2026 las obras de dos nuevos edificios en su sede de Brackley, lo que añadirá depreciación y coste operativo a los próximos ejercicios. Con el techo presupuestario apretando por arriba y las instalaciones creciendo por abajo, el margen se defiende con patrocinio, no con recortes.
En lo deportivo, Mercedes lidera el campeonato de constructores de 2026 con 578 puntos, 134 por delante de Ferrari, y Kimi Antonelli aventaja a George Russell en 102 puntos antes del Gran Premio de Estados Unidos, que se disputa del 23 al 25 de octubre en Austin. Wolff dejó caer que ambos coches podrían estrenar la última actualización en el Circuit of the Americas, con la vista puesta más en el aprendizaje para 2027 que en el resultado inmediato.
Ese es el punto que esta redacción considera más relevante del expediente: un equipo que lidera el mundial con holgura y que, al mismo tiempo, gestiona su balance como una compañía cotizada. Los dividendos de 125 millones no son un premio deportivo, son una decisión de gobierno corporativo. Y explican mejor que cualquier pole position por qué el paddock mira a Brackley con una mezcla de respeto y envidia.
La próxima cita para verificar si el modelo sostiene el ritmo llega en Austin, con la vista puesta en el cierre fiscal de 2026 y en la publicación de unas cuentas que ya parten de una base comercial ampliada.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: 415 millones de libras de los 633,4 totales llegan de patrocinio y licencias, con una subida del beneficio operativo del 6,7% en un año de cuota televisiva a la baja (del 15,5% al 13,2%).
- El rumor: en el paddock se da por hecha una nueva ampliación de la nómina comercial tras la entrada de Microsoft, Nu y Zuma en el primer trimestre de 2026, aunque el equipo no ha cuantificado su impacto en el ejercicio en curso.
- Veredicto: Mercedes ha convertido la Fórmula 1 en un negocio de marca con dividendos anuales; McLaren ha convertido la pista en un negocio de crecimiento con pérdidas. Ambas cosas son sostenibles a corto plazo, pero solo una de las dos sobrevive sin resultados.
El sector mira ahora al cierre de 2026 y a las obras de Brackley. Ahí se sabrá si este modelo es una anomalía de un equipo dominante o la plantilla que copiará el resto de la parrilla.

