Seis proyectos de industria auxiliar del coche eléctrico suman en Aragón 200 millones de euros y cerca de un millar de empleos. La cuenta la publicó El Periódico de Aragón y tiene un epicentro claro: la factoría de Stellantis en Figueruelas.
No es una foto fija ni una promesa política. Son iniciativas empresariales con calendarios distintos: una ya produce chasis, otra está montando sus líneas y varias esperan permisos y pedidos. La cifra global es una previsión a pleno rendimiento, no empleo contabilizado hoy.
El detonante tiene nombre: Leapmotor. El B10, el SUV eléctrico de la marca china, ya se ensambla en serie en Figueruelas, y a su alrededor se está colocando la gigafactoría de baterías de CSE, la joint venture entre CATL y Stellantis.
Dos anclas que funcionan como imán. Donde antes había un proveedor de piezas de combustión, ahora se instala una planta de celdas, un taller de baterías de alto voltaje o una fábrica de salpicaderos inteligentes.
Hasta la fecha se han identificado públicamente seis proyectos industriales, cinco de ellos adelantados por el diario aragonés. Todos comparten un patrón: se instalan en naves que ya existían, muchas cerradas desde hace años.
Aragón no está fabricando coches eléctricos: está levantando la cadena que los hace posibles, y eso se mide en naves que vuelven a encender la luz.
El mapa se extiende por media provincia y devuelve actividad a instalaciones que habían quedado fuera de servicio.
De Borja a Calatorao: qué se fabrica en cada planta

- Borja. Lieder Automotive, la alianza de Fagor Ederlan (Mondragón) con la china Duoli Technology, ya fabrica chasis y componentes estructurales para el B10 en la antigua planta de Fagor Ederlan. 45 millones de euros de inversión inicial, 121 trabajadores en plantilla y una segunda fábrica de 40 millones en cartera. Objetivo: unos 300 empleos.
- Mallén. Leapmotor acondiciona las antiguas naves logísticas de Dia para ensamblar baterías de alto voltaje destinadas a los coches que se montan a 28 kilómetros, en Figueruelas. Unos 25 millones de euros y 90 puestos de trabajo previstos.
- Pedrola. Shenghe, a través de su filial Veranova Technology, invertirá 25 millones en recuperar y purificar NMP, el disolvente contaminante que se emplea en las baterías. Hasta 100.000 toneladas al año y un centenar de empleos.
- Reciclaje. Seula, firma aragonesa, se ha aliado con Miracle Automation para construir una planta de reciclaje integral de baterías de litio con la que recuperar materiales críticos. 12,5 millones y alrededor de 100 empleos.
- Plaza. El grupo CAIP invierte 24 millones en la antigua fábrica de Airtex para producir componentes interiores y salpicaderos inteligentes del B10. Cerca de 100 empleos, cifra similar a la que se perdió cuando el anterior ocupante trasladó su producción a Rumanía.
- Calatorao. Sunway ocupará las naves de Adient, cerradas hace tres años, para fabricar componentes textiles de interior. Producción en 2027 y 60 trabajadores a pleno rendimiento.
El 40% que decide si esto arraiga
La pregunta no es cuántas naves se abren, sino cuánta pieza aragonesa lleva el coche. El contenido local del B10 se sitúa en el 40%. Subir ese porcentaje es la variable que mide si la red se consolida o se queda en un ensamblaje con componentes llegados de Asia.
Ahí está el riesgo real. Los calendarios son previsiones empresariales y varios proyectos dependen de que Leapmotor sostenga el volumen en Figueruelas y de que la gigafactoría cumpla sus plazos. Un proveedor sin pedidos no aguanta una nave vacía, por mucha inversión anunciada que tenga.
Tampoco conviene olvidar el otro lado del mapa: el capital es mayoritariamente chino. La parte aragonesa aporta suelo, tradición industrial y socios locales, como Fagor Ederlan en Borja o Seula en el reciclaje. El equilibrio entre ambas partes decidirá quién se queda el conocimiento técnico.
Qué significa para quien compra o repara un eléctrico
Dos consecuencias prácticas. La primera, el precio final: cuanto más componente se fabrique a menos de 30 kilómetros de la línea de montaje, menos coste logístico y menos exposición a fletes y aranceles. La segunda, la posventa: una red de baterías, reciclaje, y recuperación de materiales críticos asentada en Aragón abarata la sustitución de celdas frente a cambiar el pack completo.
Ojo con el argumento fácil de que esto rebajará mañana la factura del concesionario. No lo hará. Lo que consigue es otra cosa: que cuando falle una batería exista una alternativa real a pagar el módulo nuevo sin discusión.
Y hay un tercer efecto, menos comentado: suelo industrial y empleo cualificado. Borja, Mallén, Pedrola, Plaza y Calatorao no son polígonos de nueva creación, son naves antiguas que recuperan turnos. En el valle del Ebro eso pesa más que cualquier titular de anuncio.
El punto de partida es el B10 en serie. El resto, como todo en esta cadena, depende de pedidos.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: seis proyectos, unos 200 millones de euros de inversión y cerca de 1.000 empleos previstos cuando todas las plantas funcionen a pleno rendimiento.
- Comparativa: frente a la etapa anterior de la automoción aragonesa, ligada al motor de combustión, esta cadena añade actividades que antes no existían en la zona: celdas, ensamblaje de baterías, reciclaje de litio y recuperación de disolventes.
- Ganadores y perdedores: ganan Borja, Mallén, Pedrola, Plaza y Calatorao, con naves cerradas que vuelven a producir; el riesgo se concentra en los proveedores que no entren en el pedido de Leapmotor.
- Lectura de Motor16: si te planteas un eléctrico, mira el contenido local y la red de posventa de baterías de la marca. Es lo que marcará el coste de la reparación dentro de cinco o seis años.
- Curiosidad: el NMP que quiere recuperar Veranova en Pedrola es un disolvente contaminante que la planta pretende devolver al proceso productivo en lugar de gestionarlo como residuo.

