La segunda generación del Volkswagen ID. Buzz ya está confirmada. Thomas Schäfer, consejero delegado de la marca, ha asegurado durante el Salón de París que el relevo del monovolumen eléctrico se construirá sobre la nueva plataforma SSP (Scalable Systems Platform), la base técnica con la que el Grupo Volkswagen quiere unificar decenas de modelos. Traducción rápida: más autonomía, carga más rápida, mejor software y, por primera vez, un precio por debajo del actual.
El punto de partida no es cómodo. El ID. Buzz lleva cuatro años en el mercado y no ha traducido en ventas el entusiasmo que despertó su estética retro. Schäfer lo admitió sin rodeos: el modelo se apoya en una base de costes equivocada, y eso hace muy difícil entrar en volumen. El precio, con una partida cercana a las 60.000 libras —unos 69.000 euros al cambio—, tiene buena parte de la culpa.
Una sola plataforma para todo el grupo
La SSP llegará para sustituir a la actual MEB, la arquitectura que hoy sostiene al ID. Buzz y a buena parte de la gama eléctrica del grupo. La diferencia no es de matiz. Al unificar plataforma, electrónica y software en una base común, Volkswagen recorta el coste de desarrollo y de producción de cada modelo que la utilice.
Conviene aclarar qué significa unificar en la práctica. La SSP agrupará bajo un mismo paraguas mecánico y electrónico desde compactos hasta furgonetas, con una arquitectura de software común y capacidad para actualizaciones remotas. Traducido al día a día: menos versiones distintas de cada componente, ciclos de desarrollo más cortos y un coche que puede recibir mejoras de funciones por vía OTA (over the air, sin pasar por el taller).
Ese ahorro es la palanca que puede abaratar el nuevo ID. Buzz. A mayor volumen y menor coste unitario, más margen para ajustar el precio final. Y no hablamos solo de dinero: la marca sitúa tres mejoras técnicas directas sobre la mesa, con más autonomía, mayor potencia de carga y un software de nueva generación como principales argumentos.
La SSP no es solo una plataforma nueva: es la apuesta del grupo por levantar muchos coches distintos sobre una única base y, con ello, bajar el precio de cada uno.
Las claves técnicas
- Qué es: la SSP (Scalable Systems Platform) es la arquitectura única sobre la que el Grupo Volkswagen levantará decenas de modelos eléctricos, en sustitución de la MEB.
- Qué resuelve: unificar plataforma, electrónica y software baja los costes de desarrollo y producción, y habilita más autonomía, carga más rápida y software de nueva generación.
- Dónde y cuándo llega: el primer modelo SSP será un SUV insignia —posiblemente llamado ID. Touareg— antes de que acabe la década; el nuevo ID. Buzz llegará después.
Un icono que no puede repetirse a sí mismo

El diseño seguirá siendo la seña de identidad del ID. Buzz, pero Volkswagen no quiere convertirlo en un ejercicio de nostalgia infinita. Andreas Mindt, responsable de diseño del grupo, lo dejó claro: no conviene repetir un diseño una y otra vez, porque el público acaba cansándose. Puso el ejemplo del New Beetle, que tras varias iteraciones perdió fuelle comercial.
La receta que defiende Mindt se apoya en tres valores: estable, cercano y salsa secreta. Aplicados a una furgoneta, el reto es notable, porque una furgoneta blanca se parece a cualquier otra furgoneta blanca. El ID. Buzz, sostiene, es de las interesantes, y la próxima generación seguirá esa línea.
Habrá cambios donde más se notan al usarlo a diario. El interior del ID. Buzz arrastra críticas sobretodo por sus controles táctiles de temperatura; los nuevos ID. Polo e ID. Tiguan ya estrenan una cabina más funcional y con mandos físicos. Es razonable esperar que el nuevo Buzz herede esa mejora.
Lo que cambia para el conductor y qué queda por resolver
Para quien valore comprar un ID. Buzz, la lectura es clara: la generación actual sigue sobre la MEB y recibirá actualizaciones, mientras la de verdad interesante —la SSP— llegará más tarde. Quien busque hoy el monovolumen eléctrico con más autonomía y mejor software tendrá que esperar.
El factor clave será la batería. Schäfer apuntó que las celdas LFP (fosfato de hierro y litio) podrían jugar un papel en abaratar el modelo. Se trata de una química más económica y longeva, aunque con menor densidad energética que las NMC, y es la que hoy usan muchas marcas para sus versiones de acceso; encaja con el objetivo de rebajar el precio de partida. No hay cifras confirmadas de capacidad ni de autonomía para el nuevo ID. Buzz.
Los plazos son otro punto a vigilar. El primer modelo sobre SSP será un SUV de gama alta —se especula con el nombre ID. Touareg— con llegada antes de que termine la década. Si eso se cumple, el nuevo ID. Buzz aparecerá después de ese hito. La marca no ha dado, por ahora, una fecha concreta.
Queda por resolver, además, si el grupo logra trasladar el ahorro de la SSP al precio final y no solo al margen. Ahí se jugará el ID. Buzz buena parte de su futuro comercial. El siguiente paso será ver qué modelo estrena la plataforma, con qué cifras lo hace y cuánto de ese ahorro llega, de verdad, al bolsillo del comprador.

