Las ventas mundiales de coches de gasolina caen por debajo del 50% por primera vez

El primer semestre de 2026 deja un hito: gasolina y diésel, juntos, han perdido la mayoría en las ventas mundiales de turismos nuevos. El petróleo caro y el empuje industrial de China y Europa están detrás de un vuelco que en España llegará con retraso.

Por primera vez, las ventas mundiales de coches de gasolina han caído por debajo del 50% de los turismos nuevos. Ha ocurrido en el primer semestre de 2026 y supone el primer periodo de la historia moderna del automóvil en el que el motor de combustión pierde la mayoría absoluta del mercado global.

El semestre en que la gasolina dejó de ser mayoría

El dato procede de las estadísticas oficiales del sector, que agrupan los registros de matriculación de los principales mercados. Gasolina y diésel, juntos, ya no suman la mitad de los turismos nuevos vendidos en el mundo. Hace apenas una década esa cifra rondaba el 90% y nadie discutía el reinado del motor de explosión. Ahora la pregunta es a qué velocidad se convierte en residual.

La fotografía del semestre es desigual. En China, el coche con enchufe —eléctrico puro o híbrido enchufable— se ha hecho ya con buena parte del mercado. En Europa, la presión de la normativa de emisiones y la llegada de modelos más asequibles han acelerado el vuelco, sobre todo en los segmentos urbanos, donde el coste por kilómetro pesa más a la hora de firmar la compra.

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Aun así, el coche de gasolina sigue vendiéndose en volúmenes enormes. Lo que ha cambiado es el reparto: el crecimiento del mercado global se lo llevan las mecánicas electrificadas, mientras la combustión pura se queda con quienes todavía no encuentran una alternativa que encaje con su bolsillo o con su forma de viajar.

En términos europeos, el híbrido convencional ha actuado como puente. No renuncia al depósito, rebaja el consumo y ha permitido a muchos conductores acercarse a la electrificación sin depender de un enchufe. Eso explica por qué el descenso de la gasolina no equivale automáticamente a un triunfo del eléctrico puro: hay una parte del mercado que sigue comprando combustión, solo que con apoyo eléctrico.

El motor de explosión no ha caído por una moda, sino por una cuenta sencilla: cuando llenar el depósito se encarece, el enchufe empieza a parecer una decisión económica.

Por qué el petróleo caro ha empujado al enchufe

El detonante del semestre ha sido el precio del petróleo. La tensión en Oriente Medio ha encarecido el crudo y, con él, cada repostaje, según el análisis difundido por el sector. Para el comprador, la decisión se vuelve aritmética: quien puede cargar en casa o en el trabajo compara el coste de 100 kilómetros y la balanza se inclina.

China y Europa han empujado en la misma dirección desde el otro lado de la balanza. El gigante asiático domina hoy la cadena de suministro de baterías y ha llenado el mercado de modelos de precio competitivo. En Europa, los objetivos de reducción de emisiones de la flota nueva han obligado a las marcas a colocar eléctricos e híbridos enchufables entre sus modelos más vendidos para no pagar cada gramo de CO2 que se pasa del límite.

El resultado es un mercado que ya no se mueve por gusto estético, sino por normativa y por precio. Cuando las dos palancas aprietan a la vez, la mecánica que domina se resquebraja. La velocidad del cambio, eso sí, no es la misma en Oslo que en Sevilla, y ese matiz conviene tenerlo presente.

Qué significa este umbral para el conductor español

En España el panorama va por detrás del promedio global. La gasolina sigue siendo la primera elección de la mayoría de los compradores particulares y el coche eléctrico no acaba de despegar fuera de las grandes ciudades, lastrado por el precio de los modelos, la disponibilidad de puntos de carga en determinadas zonas y la incertidumbre sobre los planes de ayuda. El umbral que el mundo ha cruzado este semestre, aquí, se cruzará más tarde.

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Conviene mirar el dato con perspectiva. Japón, mercado maduro donde los híbridos concentran desde hace años la mayoría de las matriculaciones nuevas, demuestra que la transición puede hacerse sin sobresaltos y sin depender del enchufe. Noruega, en el extremo opuesto, ha convertido el eléctrico en la opción por defecto gracias a una fiscalidad que durante años penalizó la combustión. España ocupa hoy una posición intermedia que avanza al ritmo de los precios y de la infraestructura.

El calendario europeo marca la siguiente estación: a partir de 2035, los turismos nuevos que se vendan en la Unión Europea deberán ser de cero emisiones, lo que deja a la gasolina y al diésel poco más de una década de recorrido en los concesionarios. Hasta entonces, lo previsible es que la cuota de combustión siga bajando semestre a semestre y que el mercado de ocasión gane peso como refugio para quien no puede o no quiere dar el salto.

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Para quien ya tiene un coche de gasolina, la noticia no cambia nada urgente: seguirá repostando y la red de suministro tiene cuerda para años. Lo que cambia es el valor de reventa y la oferta disponible cuando toque cambiar. Cada semestre que baja la cuota de combustión, el mercado de ocasión se llena de modelos de gasolina y el comprador español gana margen para negociar. Ese es el efecto práctico del dato global.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: menos del 50% de los turismos nuevos vendidos en el mundo en el primer semestre de 2026 llevaban motor de gasolina o diésel, el primer semestre por debajo de la mitad en la historia moderna del sector.
  • Consejo práctico: si vas a cambiar de coche en los próximos dos años, compara el coste de 100 kilómetros con tu tarifa eléctrica antes de decidir; y si vendes un gasolina o un diésel, no lo dejes pasar demasiado tiempo, porque la oferta de usados de combustión crece cada semestre.
  • Así te afecta: el umbral global anticipa lo que llegará al mercado español con retraso: más eléctricos e híbridos en los concesionarios, precios de combustión más ajustados y un valor de reventa que se estrecha según el motor que lleve tu coche.