La actualización OTA UX 3.0 del Lucid Air ya llega a las unidades compatibles y cambia por completo la forma de moverse por sus pantallas. El paquete de software reordena el multimedia del coche para que las funciones de uso diario —música, navegación y carga— queden a un gesto de distancia. Hay letra pequeña, y no es menor: en los Air de 2025 y posteriores se instala gratis por aire, mientras que en los de 2022, 2023 y parte de 2024 exige pasar por taller y pagar 950 dólares, unos 870 euros al cambio.
Una actualización OTA —por aire, sin cables ni visita al concesionario— es hoy la vía habitual para renovar el software de un coche. Lo llamativo del caso Lucid es el reparto: la misma mejora, dos experiencias distintas según el año del vehículo. El fabricante traslada al Air la lógica de infoentretenimiento que ya utiliza en el Gravity, su SUV, y reconfigura las dos pantallas del salpicadero. Lo que antes obligaba a bucear en menús ahora se resuelve con deslizamientos y toques cortos.
Qué cambia en las pantallas del Lucid Air
En la pantalla inferior aparecen tarjetas deslizables alineadas en el lateral derecho. Cada una agrupa un bloque de uso frecuente: controles del vehículo, información de medios y rutas de navegación. El conductor salta de una a otra arrastrando el dedo, sin abrir submenús ni apartar la vista de la carretera más de lo necesario.
La pantalla superior estrena su propio gesto. Un deslizamiento hacia abajo despliega los Quick Controls, los controles rápidos que hasta ahora vivían enterrados en capas de menú. Además, ambas superficies se coordinan mejor entre sí: música, navegación, información de carga y ajustes se mueven de una pantalla a otra con unos pocos toques, y el reparto de tareas resulta más lógico que antes.
Quien conduce con iPhone o Android también gana espacio. Apple CarPlay y Android Auto pasan a ocupar una porción mayor de la pantalla, lo que deja más superficie útil para llamadas, indicaciones y selección de música. Es un cambio discreto sobre el papel y muy visible en el uso diario.
Actualizar el software ya no es una promesa de futuro: es la diferencia entre un salpicadero que estorba y otro que anticipa lo que vas a necesitar.
La navegación es la otra gran área reescrita. UX 3.0 estrena un diseño de doble pantalla que permite afinar la ruta eléctrica con criterios que antes no existían: compatibilidad del adaptador de carga, redes de recarga preferidas y autonomía mínima con la que quieres llegar a destino.
A eso se suma una gestión de perfiles más ágil, con cambio más rápido entre conductores y más exigencia de PIN para restablecer el perfil de invitado o modificar los ya creados. La ciberseguridad deja de ser un folleto y aparece en forma de teclado numérico.
Gratis por aire o por taller: quién puede instalar UX 3.0
Lucid ha dividido a sus propietarios por hardware, no por antigüedad comercial. Los Air de 2025 y posteriores reciben UX 3.0 de forma automática: sin cita, sin coste y sin pisar el taller. Los de 2022 y 2023 necesitan una actualización física en un centro de servicio de la marca, con un desembolso de 950 dólares, unos 870 euros, si el propietario quiere el sistema nuevo. Y los de 2024 son un caso mixto, porque el procesador del coche cambió en mitad de la producción: algunas unidades entran por aire y otras no.
Para saber en qué grupo cae cada coche, los dueños de los modelos más antiguos deben consultar con Lucid la elegibilidad y la instalación. No es un proceso doméstico: la actualización de hardware se realiza en el centro de servicio. Conviene comprobar el año-modelo exacto antes de dar por hecho que la mejora llegará sola.
Lo que enseña el caso Lucid: el software ya no es igual para todos
Hace unos años, estrenar una interfaz nueva exigía cambiar de coche. Hoy se descarga, pero solo si el hardware acompaña. Ese es el mensaje que deja UX 3.0: la tecnología del automóvil se ha vuelto tan dependiente del procesador que un mismo modelo puede vivir dos realidades distintas dentro de la misma generación. Un Air de 2023 con el procesador antiguo no verá las tarjetas deslizables ni los controles rápidos salvo que pase por caja.
Para el conductor que está comprando, la consecuencia es práctica. Antes de firmar conviene preguntar por la generación de hardware, no solo por el año de matriculación, y confirmar qué funciones prometidas dependen de una actualización de pago. En la práctica, el coche se ha convertido en un producto con dos fechas de caducidad: la mecánica y la del software. La segunda se agota bastante antes.
El siguiente paso previsible en este tipo de despliegues es la ampliación de funciones sin pisar el taller, siempre que el sistema soporte la carga. Lucid ya ha demostrado con el Air que puede llevar la interfaz de un modelo a otro por la vía del software. La pregunta abierta es cuántas generaciones hacia atrás está dispuesta a acompañar cada actualización, porque ahí se juega la confianza de quien compró el coche hace tres años.
Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: 950 dólares, unos 870 euros, es lo que cuesta la actualización de hardware para llevar UX 3.0 a un Air de 2022, 2023 o parte de 2024; los de 2025 y posteriores la reciben gratis por OTA.
- Lo que equipa: dos pantallas de cabina —la inferior de control y la superior de instrumentación— coordinadas por software, tarjetas deslizables con controles, medios y navegación, gesto de deslizamiento para los Quick Controls, diseño de doble pantalla para rutas eléctricas con filtros de carga, Apple CarPlay y Android Auto ampliados y gestión de perfiles con PIN.
- Así te afecta como conductor: reduces a uno o dos gestos tareas que antes exigían varios menús, eliges mejor dónde y con qué adaptador recargar, y ganas rapidez al cambiar de conductor. Eso sí, comprueba antes la generación de hardware de tu unidad: la misma mejora puede llegarte sola o costarte una visita al taller.

