La siniestralidad de los usuarios vulnerables apenas baja: en septiembre murieron dos menos que en 2025, mientras el total cayó en 29. Los datos que acaba de publicar la Dirección General de Tráfico (DGT) confirman que la mejora no llega por igual a todos los que están en la carretera.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: la mayor reforma del Reglamento de Circulación en dos décadas quería proteger a los usuarios vulnerables, pero los primeros datos no reflejan mejora.
- Cómo te afecta: si vas en bici, patinete, moto o caminas, sigues en el punto de mira: los peatones suman seis fallecidos más y los ciclistas, diez.
- Puntos clave y plazos: el cómputo anual, cerrado el 4 de octubre, deja 882 muertes (53 menos) y solo tres fallecidos menos entre los colectivos vulnerables.
Qué dicen los datos de la DGT
En septiembre fallecieron en las carreteras españolas 87 personas, 29 fallecidos menos que el mismo mes de 2025. El descenso se concentra en los ocupantes de turismos, con 26 muertos menos, y en las vías secundarias, con 27 fallecidos menos, según los datos oficiales de la Dirección General de Tráfico, el organismo que dirige Pere Navarro.
Ese tipo de vía sigue concentrando siete de cada diez muertes. Buena parte de la mejora llega por la caída de las colisiones frontales, un resultado que Tráfico vincula con la supresión de los 20 km/h extra para adelantar en carreteras convencionales.
La foto es parecida en el acumulado. Entre el 1 de enero y el 4 de octubre de 2026 se han contabilizado 882 fallecidos, 53 menos que un año antes.
El patrón mensual también ayuda a leer los datos. Desde enero, y con un ligero repunte de los desplazamientos, la accidentalidad se ha reducido casi todos los meses. Los dos peores fueron junio y agosto, y el primero se disparó en parte por varios siniestros con múltiples fallecidos, un tipo de accidente que distorsiona cualquier serie estadística.
El descenso general de fallecidos esconde un dato incómodo: los colectivos más frágiles siguen sin mejorar.
Los usuarios vulnerables, el punto débil
La reforma quería proteger, sobre todo, a los llamados usuarios vulnerables: peatones, ciclistas, usuarios de patinete eléctrico, ciclomotores y motocicletas, además de niños, mayores y personas con movilidad reducida. Los datos, sin embargo, muestran que esa mejora todavía no les llega.
En septiembre, el colectivo registró solo dos fallecidos menos que en 2025. En el acumulado del año la brecha es mayor: 371 fallecidos entre usuarios vulnerables en lo que va de año, apenas tres menos que en el mismo periodo de 2025. Mientras, los peatones suman seis víctimas más y los ciclistas, diez; los motoristas bajan 14 y los usuarios de ciclomotor, cinco.
Buena parte de la explicación está en la propia naturaleza de estos usuarios. A diferencia de los ocupantes de un turismo, un peatón, un ciclista o un motorista no cuentan con carrocería que absorba el impacto, así que la gravedad de las lesiones depende mucho de la velocidad a la que circula el vehículo que golpea.
La reforma que aún no se nota
La norma entró en vigor el jueves 1 de octubre de 2026, apenas unos días antes de que se conocieran estas cifras. Actualiza reglas que afectan a semáforos, patinetes, autocaravanas, motos y ciclistas, y su meta declarada es reforzar la protección de quien va sobre dos ruedas o a pie.
El problema es de calendario. Los datos corresponden a septiembre y a los primeros días de octubre, así que en su mayoría son anteriores a la entrada en vigor. Eso significa que el balance todavía no puede medir si las nuevas reglas funcionan. La reforma es tan reciente que ni siquiera ha tenido tiempo de reflejarse en las estadísticas. Habrá que esperar a los cierres de los próximos meses para comprobar si la brecha se cierra.
Lo que sí se puede comparar es la tendencia de fondo. El grueso de la mejora viene de los turismos y de las vías secundarias, donde han bajado las colisiones frontales. En cambio, crecen los siniestros con peatones y ciclistas, que se producen sobre todo en el ámbito urbano, donde cada ayuntamiento mantiene sus propias ordenanzas.
La reforma del Reglamento de Circulación no es, además, la única pieza. Las zonas de bajas emisiones, las ordenanzas municipales de movilidad y los límites de velocidad en ciudad van en la misma dirección: reducir la exposición de los usuarios más frágiles. Ninguna de ellas actúa sola, y el resultado conjunto se medirá con los mismos datos oficiales.
Para el conductor, la lectura práctica es doble. Al volante, las cifras acompañan. En bici, patinete, moto o a pie, sigue siendo el eslabón más débil y cualquier distracción pesa más. El siguiente punto de control llegará con el balance de cierre de 2026, ya en 2027, y ahí se verá si la reforma empieza a notarse en los colectivos que más lo necesitan. Hasta entonces, los números seguirán contando una historia de dos velocidades.

