Septiembre de 2026 cerró con 22,5 °C de media, el septiembre más cálido de la serie que arranca en 1961. Y sí, eso también va de motos.
Qué dice exactamente el informe de AEMET
La Agencia Estatal de Meteorología publicó el 16 de octubre el resumen climático del mes y lo calificó como extremadamente cálido y muy seco. La anomalía fue de +3,4 °C sobre la media del periodo de referencia 1991-2020. El récord anterior, el de 1987, se quedó 0,7 °C por debajo.
Hay una cifra que resume mejor que ninguna otra lo ocurrido: por primera vez un septiembre supera el promedio normal del verano, fijado en 22,1 °C para el periodo 1991-2020. El mes que abre la puerta del otoño se comportó como un julio cualquiera.
Y no fue solo cuestión de grados. Se recogieron 15,9 mm en la España peninsular, el 36 % del valor normal: el tercer septiembre más seco del siglo XXI y el séptimo desde 1961. Menos agua, más sol y un asfalto que se convierte en una plancha.
Cómo te afecta el calor extremo cuando vas en moto
El día 3 se alcanzaron 44,4 °C en Morón de la Frontera, 44,0 °C en Sevilla/Aeropuerto y 43,5 °C en Córdoba/Aeropuerto. El día 4 fueron 42,0 °C en Granada/Aeropuerto. Con esos registros, la temperatura superficial del asfalto se dispara muy por encima de la del aire y el neumático trabaja fuera de su ventana óptima de agarre.
A eso se suma el factor humano. Un motorista deshidratado pierde reflejos antes de tener sed, y sobre la moto eso se traduce en frenadas tardías y trazadas sucias. La pérdida de concentración por calor llega sin avisar. Con casco integral, chaqueta y guantes, la sensación térmica sube varios grados más.
El calor no pincha ruedas ni rompe cadenas: te resta atención, y en moto la atención es el único airbag que llevas puesto.
Y el mismo mes que firmó 44,4 °C dejó amaneceres de 2,2 °C en Molina de Aragón y 3,9 °C en el puerto de Navacerrada, ambos el día 10. Ese contraste es la otra cara de septiembre: sales de ruta con forro polar y a mediodía te sobra hasta la chaqueta.
El patrón que se repite: más calor y lluvias en menos horas
El informe deja otro mensaje que interesa directamente al que va sobre dos ruedas. En la Península y Baleares hubo una ola de calor del 2 al 7 de septiembre; en Canarias, tres, todas cortas, la última del 24 al 27. Y, a la vez, lluvias intensas en muy pocas horas: 71,9 mm en Valencia/aeropuerto el día 16 y 67,4 mm en Barcelona/aeropuerto el día 29. El acumulado del mes terminó en 158,9 mm en Barcelona, 107,8 en Valencia y 92,8 en Palma.
Ese cóctel es el peor posible para ir sobre dos ruedas. Un mes muy seco acumula aceite, polvo, y goma en el asfalto; la primera lluvia fuerte lo convierte en una pista de patinaje. La primera media hora de lluvia tras semanas secas es la más peligrosa. No es superstición: es química de calzada.
La serie de AEMET arranca en 1961 y en 65 años no había un septiembre así. Que 17 estaciones principales batieran su máxima histórica del mes y que otras 18 registraran la mínima más alta de su serie dice bastante de hacia dónde va esto. El calor ya no llega solo en julio y agosto: se estira hasta octubre y pilla al motorista con la equipación de verano gastada y la revisión pendiente. En la práctica se traduce en tres rutinas. Comprobar la presión de los neumáticos más a menudo, siempre en frío, porque con calor sube y con frío baja. Revisar el estado del casco, que sufre más de lo que parece con el sol directo aparcado a diario. Y planificar las salidas a primera hora, cuando el asfalto todavía no ha acumulado horas de radiación. Nada de esto es nuevo, pero este septiembre lo ha puesto sobre la mesa con cifras de récord.
No es alarmismo. El patrón se repite y la adaptación en moto es más lenta que en el coche: no hay climatizador, no hay carrocería y no hay margen para el despiste. La próxima cita será el resumen de octubre, con la vista puesta en las DANAs del Mediterráneo y en si el otoño se comporta como tal.
Tu Mecánico de Confianza
No existe una multa específica por salir a rodar con 40 grados, pero el artículo 3 del Reglamento General de Circulación obliga a conducir con la diligencia y la precaución necesarias para evitar todo daño. Si el calor te ha dejado sin reflejos, ese deber ya está comprometido. Cuatro comprobaciones antes de arrancar:
- Hidratación previa: medio litro de agua antes de salir y una cantimplora en la mochila. La sed llega tarde.
- Presión de neumáticos: mídela en frío y revisa el desgaste de los flancos. Con calor la presión sube sola y una rueda pasada de bares agarra peor.
- Equipamiento homologado: chaqueta y guantes certificados, pero con ventilación. Nunca cambies protección por ir en manga corta; la caída no avisa.
- Golpe de calor: mareo, piel seca, confusión. Si aparece, para, busca sombra y bebe. Consulta con un profesional si no tienes experiencia en rutas largas con calor.

