Tesla aspira a fabricar 1.000 robots Optimus por semana antes de cerrar 2026, diez veces más que en el segundo trimestre. Es el mayor salto de escala que se ha intentado con un robot humanoide y ha obligado a reconvertir parte de una planta de coches en California.
El proyecto acumula años de retrasos, pero el volumen ha dejado de ser teórico. La producción pasó de los prototipos ensamblados a mano a líneas de fabricación reales, y la compañía ya trabaja con una cadena de proveedores que apunta a cifras de cinco dígitos. La tecnología de fabricación, más que el propio robot, es lo que está marcando el ritmo.
El salto: de unas pocas decenas a 1.000 unidades semanales
La progresión se entiende mejor por trimestres. En el segundo trimestre de 2026 Tesla ensamblaba unas pocas decenas de unidades semanales. Hacia agosto la cifra ya había escalado a varios cientos por semana. El objetivo para el cierre del año son más de 1.000 unidades semanales, entre tres y cinco veces la base de agosto.
Por debajo de esas cifras hay una hoja de ruta encadenada, en la que cada fase de la línea alimenta a la siguiente:
- Segundo trimestre de 2026: unas pocas decenas de unidades por semana.
- Agosto de 2026: varios cientos de unidades por semana.
- Finales de 2026: más de 1.000 unidades por semana, el objetivo declarado.
- Fases posteriores: líneas diseñadas para acercarse a las 10.000 unidades mensuales.
El respaldo de la cadena de suministro confirma la magnitud del plan. Los pedidos registrados en septiembre de 2026 rondan las 15.000 unidades, una cifra que encaja con el objetivo manejado para el conjunto del año. La mayoría de las unidades actuales se quedan dentro de casa, para pruebas y recogida de datos, mientras el plan pasa por arrendar las primeras remesas externas a empresas con fábricas y almacenes similares. El horizonte a largo plazo apunta a unas 20.000 unidades producidas.
El robot no sustituye todavía al operario: le obliga a ensamblar a mano las piezas que la máquina aún no coloca con precisión.
Fremont: 46 días para pasar de ensamblar coches a ensamblar robots
La reconversión fue veloz. Tesla detuvo la producción de dos de sus modelos de coche más icónicos y convirtió sus áreas de montaje en líneas de robots en apenas 46 días. La fabricación de Optimus en Fremont arrancó a finales de julio o comienzos de agosto de 2026, después de una etapa de demostraciones con unidades hechas a mano.
El cuello de botella: unas manos de más de 100 componentes
El freno no está en el chasis ni en el software, sino en las extremidades. Cada mano y cada antebrazo reúne más de 100 componentes, y buena parte de ese ensamblaje sigue haciéndose a mano porque algunas estaciones automatizadas no alcanzan la precisión ni la consistencia necesarias. Ese detalle condiciona directamente la escala: sin manos fiables, no hay robots terminados.
A la dificultad técnica se suma la juventud de la cadena de suministro. Elon Musk ha descrito el proceso como extremadamente desafiante, ha recordado que buena parte de los proveedores se está desarrollando casi desde cero y ha avisado de que los primeros ritmos de producción serán agonizantemente lentos. Ya en julio de 2026 advirtió de que fabricar un robot no se parece a fabricar un coche.
La carrera de los humanoides y lo que cambia en la fábrica de coches
Ningún fabricante se queda quieto. Figure, Agility Robotics, Boston Dynamics y Apptronik concentran sus humanoides en fábricas y almacenes, mientras que desde Agility se ha señalado que el robot doméstico aún está a más de una década de distancia. En el hogar, la japonesa 1X Technologies ya toma reservas de su NEO con un precio de acceso anticipado de unos 18.400 euros (20.000 dólares) y una suscripción futura en torno a los 460 euros al mes (499 dólares).
Tesla ataca el problema por la vía de los datos. La compañía descompone el trabajo físico en habilidades reutilizables y ha reunido más de 500.000 horas de entrenamiento, el mismo enfoque que sostiene los asistentes avanzados y el camino hacia la conducción autónoma de Nivel 3, donde el vehículo asume la tarea en condiciones definidas. Aprender de la repetición masiva sale más barato que programar cada gesto.
Para quien compra coche, la lectura es indirecta pero útil. Cuando una planta dedica superficie, turnos y proveedores a montar androides, esa capacidad deja de estar disponible para coches. Conviene vigilar los calendarios de entrega y la disponibilidad de versiones en los modelos que se fabrican en las mismas instalaciones. El propio Musk sitúa en 2027 el año en que Optimus debería empezar a cambiar el statu quo, y en finales de 2027 la posible compra por parte del público.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: más de 1.000 robots Optimus por semana antes de que termine 2026, diez veces el ritmo del segundo trimestre y entre tres y cinco veces la producción de agosto.
- Lo que equipa: manos y antebrazos con más de 100 componentes cada uno, líneas de ensamblaje reconvertidas en Fremont en 46 días y una base de más de 500.000 horas de datos de entrenamiento para descomponer el trabajo físico en habilidades reutilizables.
- Así te afecta como conductor: las mismas plantas que ensamblan coches dedican superficie y turnos a los robots, un movimiento que condiciona la disponibilidad de versiones y los plazos de entrega de los modelos afectados.

