Si pensabas que comprarse un coche eléctrico es el pasaporte definitivo para moverte por el centro de tu ciudad sin problemas, las últimas declaraciones del director de la DGT sugieren que no va ser así. Todo apunta a que el plan que se está preparando no tiene nada que ver con el tipo de combustible que uses, sino que es algo mucho más drástico.
Hasta ahora, nos han vendido la idea de que la clave estaba en las emisiones. Nos han vuelto locos con las etiquetas ambientales, obligándonos a mirar si nuestro coche es C, Eco o Cero. Pero la realidad que se está cocinando en los despachos de la DGT va mucho más allá de si echas humo por el tubo de escape. Ahora dicen que el problema no es solo la contaminación, sino el espacio disponible en las ciudades.
3El problema del espacio frente a las emisiones
Durante mucho tiempo nos han machacado con el tema de las emisiones. Que si el CO2, que si los óxidos de nitrógeno, que si la salud de los ciudadanos…
Todo eso está muy bien y es necesario, pero la DGT ha quitado la careta a este argumento. Reconocen que, aunque logremos que todos los coches sean de emisiones cero, el problema del espacio seguirá ahí. Un Tesla parado en un atasco ocupa lo mismo que un Seat Ibiza de hace veinte años.
Ese es el verdadero motivo de las restricciones que vienen. Las ciudades están saturadas y no hay sitio para tanto vehículo. Por eso, el mensaje está cambiando. Ya no basta con ser ecológico, ahora el objetivo es ser invisible para el tráfico urbano. Se trata de una batalla por cada metro cuadrado de calle. Quieren aceras más anchas, más carriles bici y menos plazas de aparcamiento. Y en esa ecuación, tu coche, sea del tipo que sea, es el elemento que sobra.
¿Qué significa todo esto para ti en el día a día? Significa que las Zonas de Gran Influencia o las ZBE son solo el principio. Lo que hoy es una restricción para los coches más viejos, mañana lo será para todos. El plan final es que el centro sea un lugar peatonal o reservado a servicios muy específicos. La DGT está preparando el terreno para que, cuando llegue el momento de prohibir la entrada a los eléctricos, no nos pille por sorpresa.
Es frustrante ver cómo las reglas del juego cambian de forma caprichosa. Te compras un coche siguiendo sus recomendaciones y, al poco tiempo, te dicen que tampoco sirve. Pero es la realidad que nos toca vivir. La gestión de la movilidad en España está virando hacia un control total de quién, cómo y cuándo se entra en las ciudades. Tu coche está pasando de ser un símbolo de libertad a ser una carga de la que las administraciones se quieren deshacer.








