¿Lavas tu coche a menudo y tienes la carrocería impoluta? Si es así, ¿levantas el capó y haces lo mismo en el motor? La inmensa mayoría de los conductores se olvidan de esta parte porque tienen miedo de tocar algo que no deben y provocar una avería. Pero tampoco es bueno que te desentiendas por completo.
Pablo es mecánico y está acostumbrado a ver de todo en su taller. En este caso, advierte de que «limpiar el motor tiene sentido, pero hacerlo mal puede salir caro». Por eso, a continuación te contamos lo que debes y no debes hacer con el motor de tu coche para tenerlo limpio sin que afecte ni lo más mínimo al rendimiento.
2Los errores más comunes que pueden provocar averías
Es el gran miedo de tantos conductores. El primer fallo es limpiarlo cuando el motor todavía está caliente. Después de conducir, aunque haya sido un viaje corto, todos los elementos debajo del capó están a una temperatura muy alta, así que echar agua es mala idea.
El contraste térmico puede dañar plásticos, manguitos y hasta provocar pequeñas gritas. «Es una de las cosas que más veo«, advierte Pablo. Por eso, la regla de oro es que el motor esté frío siempre.
El segundo error es usar agua a presión sin pensar dónde estamos apuntando. Las mangueras o pistolas potentes no son capaces de distinguir entre una tapa de plástico y un conector eléctrico, pero tú sí deberías. Si el chorro de agua entra donde no debe, que no te extrañe que aparezca un fallo eléctrico bastante difícil de localizar. Además, no siempre se manifiestan de forma inmediata.
Si bajo el capó tienes algún conector mal encajado, piezas flojas o tapas que no cierran bien, el agua se puede colar por cualquier rendija. Echa un vistazo bien antes de empezar. Y si tienes que cubrir ciertos elementos eléctricos con un plástico, hazlo. Mejor invertir unos minutos más que provocar una avería gorda.








