La DGT no comunica sanciones por SMS ni por correo electrónico: las multas falsas que suplantan su identidad llegan con un enlace y una petición de pago por Bizum o transferencia.
Cómo se notifica una multa de verdad
La Dirección Electrónica Vial (DEV) es el buzón digital por el que se pueden recibir las notificaciones, pero solo funciona si el conductor lo ha solicitado antes. Si no estás dado de alta, la vía válida es el correo certificado, con acuse de recibo y firma. Ninguna de las dos pasa por WhatsApp, SMS o email.
El patrón del fraude se repite: un mensaje con logo oficial, un número de expediente inventado y una cuenta atrás para pagar con descuento. En la práctica, el gancho del pronto pago es lo que hace caer a mucha gente. Según la advertencia del organismo, cualquier petición de dinero por Bizum, transferencia o enlace acortado debe tratarse como un intento de phishing.
Darse de alta en la DEV es gratis y se tramita en la sede electrónica de la DGT con certificado digital, DNI electrónico o Cl@ve. Una vez activa, cada aviso queda registrado con fecha y hora, y hay un plazo de diez días naturales para acceder al contenido antes de que se entienda practicada la notificación.
Ninguna multa real se paga desde un enlace: si el aviso llega con prisa y un botón de pago, es un fraude.
Si te llega uno de esos mensajes, no lo abras ni respondas. Tampoco lo reenvíes. Basta con consultar en la información oficial de la DGT si tienes algún expediente abierto: si el aviso no aparece ahí, no existe.
El móvil concentra el 42,3% de las denuncias
La última campaña de vigilancia de distracciones, coordinada con la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, terminó con 9.245 denuncias tras revisar el paso de 422.927 vehículos. El teléfono fue el protagonista indiscutible: cuatro de cada diez sanciones.
- 9.245 denuncias y 422.927 vehículos controlados en la campaña de distracciones.
- 441 por cascos o auriculares conectados a reproductores de sonido.
- 421 por el cinturón, 257 por leer al volante y 136 por buscar objetos con el coche en marcha.
- 112 por atender a los ocupantes, 83 por comer, 29 por fumar y 49 por el mal uso del navegador.
El castigo por usar el móvil con la mano al volante es la retirada de seis puntos del permiso, según la Ley de Tráfico. La norma reserva tres puntos para el supuesto menos grave. Al tratarse de una infracción grave, la multa es de 200 euros y se queda en 100 si se abona dentro de los 20 días naturales siguientes al aviso.
El resto de la lista deja una idea incómoda: no todo es una pantalla. Comer, fumar, buscar algo en el bolso o girarse hacia el asiento de atrás aparta la vista de la vía y multiplica el riesgo de no ver una frenada, un peatón o un obstáculo. Los agentes lo detectan a diario en ciudad y en autovía.
Alcohol, drogas y velocidad: cuándo el caso acaba en el Código Penal
En esos mismos controles, 1.061 conductores dieron positivo en alcohol por encima de lo permitido y, además, incurrían en alguna distracción. Otros 931 dieron positivo en drogas. Y la vía no siempre es administrativa: el Código Penal considera delito conducir con más de 0,60 miligramos de alcohol por litro de aire espirado o más de 1,2 gramos por litro de sangre.
También es delito negarse a las pruebas reglamentarias y circular a más de 60 km/h sobre el límite en vía urbana, o a más de 80 km/h en interurbana. En esos supuestos caben prisión, multa o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la privación del permiso, tal y como recoge el texto consolidado del Código Penal.
Aquí aparece un matiz que muchos desconocen: se puede conservar puntos y quedarse sin carné. La privación judicial es independiente del contador administrativo. Por abandonar el lugar de un accidente con fallecidos o con heridos, esa retirada puede oscilar entre seis meses y cuatro años según las circunstancias.
Por qué el fraude convive con el endurecimiento de los controles
La secuencia se repite. Se publica el balance de una campaña, los datos circulan por redes sociales y, a las pocas horas, aparecen mensajes que imitan al organismo. El patrón no es nuevo: las suplantaciones de instituciones públicas crecen siempre en los picos de notoriedad. Ahí está la paradoja, cuanto más se habla de multas, más fácil resulta colar una falsa.
Frente a eso, la herramienta que de verdad protege al conductor es la DEV. Su adopción sigue siendo desigual y buena parte de los usuarios prefiere el papel del correo certificado, que sigue siendo plenamente válido. La diferencia está en el control: con la Dirección Electrónica Vial el expediente queda registrado y consultable al instante; con papel, el margen lo marca el cartero.
Conviene tenerlo apuntado. Revisar la sede electrónica cada cierto tiempo, comprobar que el domicilio del permiso está actualizado y desconfiar de cualquier aviso con prisa son tres gestos que no llegan a cinco minutos. Y el siguiente hito tampoco aparece en el calendario: los controles de distracciones, alcohol, drogas y velocidad no son una campaña puntual, se repiten durante todo el año. La próxima vez que suene el móvil mientras conduces, la multa puede ser real.

