Comprar un coche nuevo en España nunca ha sido una decisión sencilla. El precio medio no ha dejado de crecer, los impuestos pesan cada vez más y la transición hacia tecnologías más limpias ha añadido nuevas dudas al comprador. En este contexto, los distintos gobiernos han recurrido durante más de tres décadas a una fórmula recurrente: los planes de ayuda a la compra como palanca para rejuvenecer el parque móvil y estimular el mercado.
Renove, PIVE, Movea, MOVES o Auto+ no son solo nombres distintos para una misma idea, sino el reflejo de cómo han ido cambiando las prioridades económicas, industriales y medioambientales del país. De incentivar la retirada de coches antiguos se ha pasado a premiar la electrificación, con resultados desiguales y no siempre fáciles de entender para quien simplemente quiere estrenar coche nuevo sin dejarse medio sueldo en el intento.
2El plan PIVE y la respuesta a la crisis
Tras la crisis financiera de 2008, el sector del automóvil fue uno de los grandes damnificados. Las ventas se desplomaron y miles de concesionarios luchaban por sobrevivir. En ese contexto nació el Plan PIVE (Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente), probablemente el más conocido y recordado por los conductores españoles.
El PIVE introdujo un enfoque más moderno: no solo se trataba de comprar un coche nuevo, sino de que este fuera más eficiente desde el punto de vista energético. Las ayudas se ligaban al nivel de emisiones y al consumo, y el programa se fue renovando en múltiples ediciones. Para muchos compradores, el PIVE fue decisivo para dar el paso y cambiar de coche, aunque también generó un efecto “espera”, con clientes que retrasaban la compra hasta que se anunciaba una nueva edición.








