Este febrero que acaba de terminar, la Guardia Civil realizó una campaña especial de vigilancia en carretera. El foco de atención fueron los profesionales que transportan mercancías o pasajeros. Miles de camiones y autobuses fueron detenidos para comprobar si se cumplen con todas las normas en materia de seguridad.
El objetivo de la campaña es reducir la siniestralidad, ya que un accidente en el que se vea involucrado un vehículo de gran tonelaje suele tener consecuencias mucho más graves que un choque entre turismos. Pero lo que más llama la atención no es solo el número de inspecciones, sino la cantidad de infracciones que se han detectado.
3Alcohol y drogas, otro peligro real
Los conductores profesionales deberían ser los más concienciados con el tema de las sustancias prohibidas, pero los datos de la campaña de febrero nos dicen lo contrario. Resulta bastante inquietante saber que 60 conductores dieron positivo en alcohol o drogas durante esa semana de controles. En concreto, 16 personas superaron la tasa máxima permitida de alcohol, mientras que otras 46 arrojaron un resultado positivo en otras sustancias estupefacientes.
La Guardia Civil dice que es difícil de entender que alguien que se gana la vida al volante y maneja una máquina tan potente y pesada pueda consumir este tipo de sustancias antes de conducir. El alcohol y las drogas alteran la percepción de la realidad, eliminan la sensación de riesgo y retardan la capacidad de reacción. En el caso de los conductores de autobús, el riesgo es todavía más evidente porque llevan a personas a su cargo.
Pero no todo son problemas mecánicos o de salud del conductor. La parte administrativa también es fundamental para que el sector del transporte funcione. En la campaña de febrero, casi mil conductores fueron denunciados porque no disponían de la documentación correcta. Ya sea por falta de papeles del propio vehículo, del conductor o de la empresa operadora, estas irregularidades también son motivo de sanción.
Por otro lado, la velocidad sigue siendo una asignatura pendiente. A pesar de que los camiones y autobuses tienen limitadores y normas de velocidad más estrictas que los coches, muchos siguen pisando el acelerador más de la cuenta. En solo una semana se pusieron 466 denuncias por exceso de velocidad. Y tampoco no podemos olvidar el tacógrafo, con 257 casos de uso incorrecto o manipulación fraudulenta de este dispositivo captados por los agentes.
Con estos datos en la mano, queda claro que la Guardia Civil ha tenido un febrero movidito.


