Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico que han tenido que volver a la autoescuela: 130 para ser más exactos

Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico que participarán en el operativo de la Vuelta Ciclista a España han tenido que superar una prueba para demostrar sus habilidades y capacidades.

La Guardia Civil de Tráfico ha vuelto a la autoescuela, y no precisamente para impartir una charla sobre seguridad vial. De hecho, los que pasan su jornada laboral patrullando las carreteras y acumulan miles de kilómetros de experiencia también tienen que ‘reciclarse’ de vez en cuando.

En concreto, unos 130 motoristas de la Agrupación de Tráfico han tenido que pasar una especie de curso de ‘reciclaje’ con pruebas de conducción muy concretas para participar en el operativo de la Vuelta Ciclista a España, uno de los más complejos en cuanto a seguridad.

¿La razón? Circular en moto dentro de una caravana ciclista no tiene nada que ver con circular a 120 km/h en una autovía o autopista. En estas situaciones, los agentes de la Guardia Civil tienen que tener mucha más precisión, con un margen de error prácticamente nulo. Y en realidad, lo que han hecho estos agentes de Tráfico lo podemos hacer todos, porque existen cursos de ‘reciclaje’ para perfeccionar nuestras habilidades con el paso del tiempo.

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Los 130 agentes de la Guardia Civil que han tenido que demostrar sus habilidades en moto

La Vuelta Ciclista a España, que comenzará el próximo 22 de agosto en Mónaco, es una caravana enorme que recorre cientos de kilómetros durante varias semanas y que moviliza a miles de personas entre ciclistas, equipos, organización, prensa y vehículos de apoyo.

Así que la prioridad de Tráfico es garantizar la seguridad en ese entorno. De acuerdo con los primeros datos, unos 130 agentes de la Guardia Civil formarán parte del operativo previsto —precisamente, los que han pasado de nuevo por la autoescuela—, junto a unas 60 motocicletas, un helicóptero y varios vehículos todoterreno.

Pero antes de ese despliegue, los agentes de Tráfico han tenido que pasar una ‘prueba’ para demostrar que están preparados para garantizar la seguridad de todos los participantes en la Vuelta Ciclista en unas circunstancias tan concretas.

Los 130 ‘elegidos’ han tenido que pasar por un proceso de selección que incluye formación teórica, pruebas psicotécnicas y una prueba práctica sobre la moto. Esta última es la parte más exigente, con varias maniobras para evaluar las capacidades y habilidades de los agentes —eslalon entre conos, giros en ocho, cambios de sentido muy cerrados, un giro completo de 360 grados y frenadas con esquiva—. Y todo con motos que fácilmente superan los 300 kilos de peso.

Para hacernos una idea, la velocidad media de una etapa puede superar los 41 km/h, así que cualquier maniobra que deban hacer los agentes de la Guardia Civil no puede interferir de ninguna manera en la competición, ni provocar un accidente. De hecho, el proceso de selección deja en evidencia que el nivel es alto, incluso para los conductores con miles de kilómetros a sus espaldas.

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